Silvia Severino, psicóloga, sobre las personas a las que no les importa su cumpleaños: “Si nunca esperas mucho, nunca te decepcionas”

Hay quienes aprovechan esta fecha para hacer introspección y balance personal

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Silvia Severino, psicóloga (@silviaseverinopsico / Montaje Infobae)
Silvia Severino, psicóloga (@silviaseverinopsico / Montaje Infobae)

Para muchas personas el cumpleaños representa una fecha marcada por celebraciones, mensajes y reuniones familiares. Sin embargo, para otras pasa casi inadvertido: no organizan fiestas, no esperan felicitaciones y, en algunos casos, incluso sienten incomodidad cuando reciben demasiada atención. Lejos de ser una rareza, la psicología explica que esta actitud puede responder a distintas formas de relacionarse con uno mismo y con los demás.

Las redes sociales han convertido los cumpleaños en acontecimientos públicos: fotografías, publicaciones y mensajes multiplican la exposición personal en plataformas digitales, pero no todos viven esa dinámica de la misma manera. Hay quienes prefieren un día tranquilo, íntimo o incluso completamente normal. Y esa decisión no siempre tiene un significado negativo.

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En un vídeo publicado en sus redes sociales (@silviaseverinopsico), la psicóloga Silvia Severino ha abordado esta cuestión, en la que explica que “algunos no necesitan validación externa para sentirse bien” y que “su sentido de valor no depende de que el día sea especial”. La experta sostiene que detrás de la aparente indiferencia hacia el cumpleaños pueden esconderse distintas experiencias emocionales y formas de personalidad.

Uno de los factores más frecuentes para que a alguien no le importa su cumpleaños, según Severino, tiene que ver con las expectativas aprendidas durante la infancia. “Otros aprendieron de pequeños a bajar las expectativas. Si nunca esperas mucho, nunca te decepcionas”, afirma en su reflexión. Esta idea conecta con un mecanismo psicológico habitual: protegerse emocionalmente evitando depositar demasiadas ilusiones en acontecimientos que podrían no salir como se espera.

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Los psicólogos explican que algunas personas crecen en entornos donde los cumpleaños no tienen demasiada relevancia o donde las demostraciones afectivas son escasas. Con el tiempo, eso puede traducirse en una relación más distante con las celebraciones personales. No se trata necesariamente de tristeza, sino de una costumbre emocional basada en la discreción y el perfil bajo.

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La incomodidad ante la atención

Otra de las razones que destaca Severino es la incomodidad que algunas personas sienten al convertirse en el centro de atención. “Hay quienes simplemente sienten incomodidad con la atención. Que todos los ojos estén puestos en ti puede generar más estrés que alegría”, explica. Para perfiles introvertidos o con altos niveles de autoexigencia, una celebración multitudinaria puede convertirse en una experiencia agotadora en lugar de agradable.

Además, el cumpleaños suele funcionar como una fecha de balance personal. Para algunas personas no es un momento de euforia, sino de introspección. En palabras de Severino, “algunos utilizan este día para reflexionar en silencio, no para celebrar hacia afuera”. Esa actitud suele relacionarse con personas más reservadas, reflexivas o emocionalmente orientadas hacia la vida interior.

Otra forma de vivir los cumpleaños

Los especialistas recuerdan que cumplir años también confronta con el paso del tiempo, las metas pendientes y los cambios vitales. Mientras unos lo viven con entusiasmo, otros prefieren atravesar la fecha desde la calma y la privacidad. En ambos casos, la reacción es completamente válida.

La psicóloga insiste en que ninguna de estas conductas debe interpretarse automáticamente como un problema emocional. “Ninguna de estas razones es un problema, pero todas nos dan información de cómo esa persona se relaciona consigo mismo, con su propio valor y con la mirada de los demás”, concluye.

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