Una investigación en la Llanura de las Jarras de Laos revela un ritual funerario inédito: una vasija contiene los restos de 37 humanos que podrían ser del mismo linaje

Un grupo de arqueólogos ha documentado restos óseos y objetos rituales en una monumental vasija de piedra, lo que permite reconstruir prácticas ancestrales y el traslado secuencial de huesos entre los siglos IX y XII d.C.

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Una de las jaras del sitio 52 junto a los restos encontrados en una jara del sitio 72 en los yacimientos de vasijas megalíticas en Xiengkhuang en la Llanura de las Jarras de Laos. (Unesco/ Antiquity/Canva)
Una de las jaras del sitio 52 junto a los restos encontrados en una jara del sitio 72 en los yacimientos de vasijas megalíticas en Xiengkhuang en la Llanura de las Jarras de Laos. (Unesco/ Antiquity/Canva)

Un equipo internacional de arqueólogos ha hallado en la Llanura de las Jarras de Laos una monumental “jarra de la muerte” con restos de al menos 37 personas y evidencia de un ritual funerario nunca documentado hasta la fecha. Este descubrimiento, realizado en el Sitio 75, al noreste de la ciudad laosiana de Phonsavan, ha ofrecido las claves más detalladas hasta ahora sobre el uso real de estas estructuras megalíticas, presentes en la región desde la Edad del Hierro.

El hallazgo recoge restos humanos depositados en una enorme vasija de piedra, acompañados por objetos como cuchillos de hierro, cuentas de vidrio, recipientes cerámicos y pequeños artefactos rituales, según detalla la publicación en la revista Antiquity. El análisis osteológico ha permitido deducir que los cuerpos fueron primero descompuestos en otro emplazamiento, para luego trasladar sólo los huesos principales al interior de la jarra. La datación por radiocarbono indica que esta práctica estuvo vigente durante un periodo que pudo alcanzar los 270 años entre los siglos IX y XII d.C..

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2.100 tinajas megalíticas de Laos

La Llanura de las Jarras, una meseta situada en el centro de Laos, debe su nombre a las cerca de 2.100 tinajas megalíticas dispersas por el terreno. Forman parte de un conjunto cultural que incluye discos de piedra, sepulturas accesorias, lápidas, ajuares funerarios y antiguas canteras. Hasta ahora, las hipótesis sobre su función oscilaban entre relatos populares sobre banquetes de gigantes y la sospecha científica de un vínculo funerario, pero carecían de pruebas directas y sistemáticas sobre su uso real.

Jaras del sitio 2 en los yacimientos de vasijas megalíticas en Xiengkhuang en la Llanura de las Jarras de Laos. (UNESCO)
Jaras del sitio 2 en los yacimientos de vasijas megalíticas en Xiengkhuang en la Llanura de las Jarras de Laos. (UNESCO)

El estudio describe cómo la estructura excavada, que conserva más de dos metros de diámetro y 1,3 metros de altura, se hallaba parcialmente destruida, pero mantenía intactos buena parte de sus sedimentos originales. Bajo esta protección natural, los arqueólogos han encontrado agrupaciones densas y ordenadas de cráneos, mandíbulas, huesos largos y dientes, que podrían pertenecer a un osario colectivo asociado a clanes familiares. La ausencia de fragmentos óseos pequeños refuerza la hipótesis de una selección previa al traslado al recipiente principal.

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Este sistema funerario dista de las costumbres convencionales: los cuerpos eran inicialmente depositados en un enclave temporal, donde permanecían hasta completar la descomposición. Sólo después sus huesos eran cuidadosamente introducidos en la gran jarra de piedra, en la que quedaban como parte de un espacio ancestral común. Este método se repitió durante casi tres siglos, de acuerdo a las dataciones de radiocarbono realizadas sobre dientes y huesos hallados en el interior de la vasija. El análisis señala claramente que al menos 37 individuos, posiblemente pertenecientes a linajes o clanes familiares, compartieron ese lugar funerario monumental.

El equipo puesto al frente de la investigación trabaja ahora en estudios genéticos de los individuos para determinar vinculación familiar y orígenes, algo que podría reforzar la idea de una filiación intergeneracional en torno a estos lugares rituales. Según han aclarado los responsables del hallazgo en la citada revista, los resultados podrían modificar de nuevo la narrativa actual sobre la Llanura de las Jarras y el papel de Laos en las antiguas rutas culturales y comerciales del continente asiático.

Jarra 1 durante la excavación: A) fotografía aérea de huesos dentro de la jarra; B) un cráneo que muestra evidencia de asociación del lado oeste de la Jarra 1; C) fragmentos de cráneo expuestos después de que se levantó un gran fragmento de jarra del lado oeste. (Antiquity)
Jarra 1 durante la excavación: A) fotografía aérea de huesos dentro de la jarra; B) un cráneo que muestra evidencia de asociación del lado oeste de la Jarra 1; C) fragmentos de cráneo expuestos después de que se levantó un gran fragmento de jarra del lado oeste. (Antiquity)

Un descubrimiento clave para el estudio de las interconexiones de la región

Entre los elementos adicionales documentados por el equipo, destaca una modificación dental deliberada: la extracción intencionada de incisivos en algunos de los fallecidos. Esta costumbre, ya identificada en otros grupos prehistóricos del Sudeste Asiático, subraya la conexión cultural entre las poblaciones de Laos, Tailandia, Vietnam y Camboya durante la época estudiada.

La inspección de otros recipientes más pequeños encontrados a unos 500 metros de la jarra principal revela que algunos contenían cuentas de vidrio, pero ningún resto humano. Los arqueólogos postulan que estas jarras menores funcionaron como depósitos temporales: allí se iniciaba la descomposición de los cuerpos recién fallecidos, antes de seleccionar y transferir los huesos a la jarra colectiva. Este modelo explicaría la ausencia generalizada de restos humanos en muchas jarras de la Llanura, tradicionalmente atribuida al saqueo.

Uno de los descubrimientos más notables de la investigación reside en el análisis de las cuentas de vidrio depositadas junto a los restos humanos. Exámenes químicos desvelan su procedencia: varias fueron fabricadas en el sur de India y en territorios vinculados a Mesopotamia, mientras que otras presentan componentes típicos de China meridional y el norte de Vietnam. Esta diversidad prueba que las comunidades de la zona participaron activamente en las grandes rutas comerciales asiáticas del primer milenio, durante el apogeo de la dinastía Song en China, el dominio jemer en el Sudeste Asiático y la prosperidad del reino de Pagan en Birmania.

De acuerdo con los autores del estudio difundido en Antiquity, la magnitud de las formaciones megalíticas de Laos diferencia estos rituales de las prácticas funerarias documentadas en regiones vecinas como el noreste de India, Myanmar o Vietnam. Mientras en otras áreas los restos humanos se transferían a monumentos colectivos tras la descomposición, ningún otro enclave ha proporcionado hasta ahora un osario múltiple de proporciones semejantes, tan bien preservado.

Aunque los materiales depositados han podido ser datados con precisión relativa, la antigüedad exacta de las jarras resta sin respuesta. No es posible fechar directamente la creación de estas estructuras de piedra, lo que deja abierta la cuestión de si fueron construidas siglos antes y reutilizadas por diferentes culturas posteriores. A falta de una cronología definitiva, algunos expertos consideran la posibilidad de que estos monumentos hayan superado los 2.000 años de antigüedad, mientras otros lo circunscriben a un contexto medieval, apoyándose en la variedad de estilos, tamaños y formas encontrados a lo largo y ancho de la llanura.

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