En qué fijarse para ir a comprar sardinas, atún y berberechos en lata, según la nueva normativa de calidad alimentaria

La norma también introduce cambios en la forma en que se informa sobre los aceites y líquidos de conservación

Guardar
Google icon
Beneficios de una lata de sardinas
Dónde fijarse para ver la calidad de las latas en conserva. (FREEPIK)

Adquirir una lata de sardinas, atún o berberechos siempre se percibió como una opción directa y práctica para resolver una comida. Bastaba con revisar el precio y, en algunos casos, elegir el tipo de líquido de cobertura, como aceite de oliva, escabeche o natural. Sin embargo, detrás de esa compra rápida existían dudas y confusiones frecuentes: la calidad real del pescado, la procedencia del aceite, o incluso la posibilidad de elegir una especie creyendo que era otra, por culpa de etiquetados poco transparentes.

A comienzos de este año, una nueva normativa de calidad alimentaria empezó a regir para todas las conservas de pescado y marisco en el país. La ley no obliga a modificar las recetas tradicionales de las latas, pero sí establece reglas claras sobre la información que debe aparecer en las etiquetas. El objetivo principal es que el consumidor pueda saber exactamente qué está comprando y evitar que nombres atractivos o vagos encubran productos diferentes o de menor valor.

PUBLICIDAD

Para quienes buscan saber en qué fijarse al elegir una lata de sardinas, atún o berberechos, la clave es prestar atención a los elementos que la normativa ha puesto en primer plano: la denominación oficial del producto, la especie y el origen, por encima de reclamos comerciales o imágenes llamativas. La nueva ley establece una lista cerrada de denominaciones aprobadas y exige que la etiqueta se ajuste a este listado, eliminando así la ambigüedad y mejorando la transparencia en la compra diaria.

Cambios clave en las etiquetas y denominaciones

El primer aspecto que cambia con la nueva normativa es la denominación del producto en la etiqueta. Ya no basta con poner nombres comerciales, populares o ambiguos: la especie y el tipo de pescado o marisco deben estar claramente indicados según una lista oficial aprobada por la Secretaría General de Pesca. Así, términos genéricos como “sardinilla” solo podrán utilizarse para la especie Sardina pilchardus y siempre que cumplan con las tallas y pesos fijados por la ley. De este modo, se evita que una sardina pequeña se venda bajo un nombre más apreciado solo por costumbre comercial.

PUBLICIDAD

Juanlu Marín, pescadero del Mercado de Huelva, responde a nuestras preguntas sobre el pescado fresco

En el caso de los berberechos y otros mariscos, el consumidor encontrará etiquetas mucho más específicas: ya no solo “berberechos al natural”, sino denominaciones como “berberecho dentado”, “berberecho de Groenlandia” o “berberecho rey de Nueva Zelanda”. Esta distinción ayuda a identificar diferencias de tamaño, sabor y precio. Por ejemplo, un berberecho común grande y con pocas piezas por lata suele asociarse a una gama superior, mientras que el berberecho dentado o de Groenlandia pertenece a categorías menos valoradas.

Lo mismo sucede con los mejillones y las almejas. El mejillón de Galicia con denominación de origen protegida (DOP) es considerado el de mayor calidad, pero otras denominaciones como “de las rías gallegas” o “elaborado en Galicia” solo indican el lugar de origen y no necesariamente un sello de calidad. En las almejas, la fina es la más costosa y apreciada, la babosa es también valorada pero menos resistente fuera del agua, y la japonesa se reconoce como la alternativa más asequible. La nueva normativa obliga a detallar la especie en cada lata, evitando equívocos frecuentes.

El consejo más útil es leer la denominación oficial que aparece en la lista de ingredientes, no solo la palabra grande o el reclamo comercial del envase. Frases como “selección”, “gourmet” o “receta tradicional” no aportan información sobre la especie ni la procedencia real del producto. Revisar el número de piezas, el tipo de especie y el origen, permite una compra más informada y ajustada a lo que realmente se busca.

Qué mirar en el aceite: el origen y la conservación

La normativa también introduce cambios en la forma en que se informa sobre los aceites y líquidos de conservación. Si en la etiqueta figura “aceite de oliva”, ese ingrediente debe ser exclusivamente de oliva, sin mezclas con otros aceites de menor costo. No es lo mismo aceite de oliva virgen extra que aceite de oliva convencional: el primero indica una calidad superior y un proceso más cuidadoso, mientras que el segundo puede elaborarse con aceites de diferentes calidades, siempre que sean de oliva. Cuando la lata indica “aceite vegetal”, puede tratarse de aceite de girasol, colza u otros tipos, y es relevante para quienes buscan un perfil nutricional específico.

Nutrición, salud cardiovascular, recetas con sardinas, protección de océanos, sardinas frescas, reducción de residuos, etiquetado ecológico - (Imagen Ilustrativa Infobae)
El aceite de las sardinas y las conservas en lata. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Además, la ley detalla cómo deben aparecer las salsas y líquidos, como “en salsa americana”, “en tinta” o “en salsa picante”, aunque estos cambios no afectan el producto en sí, sino la claridad para el consumidor. Un dato a tener en cuenta es que el cambio de etiquetas no será inmediato para todos los productos. La normativa prevé un periodo transitorio de unos seis meses para que las empresas adapten los envases, y en el caso de las conservas, que son productos de larga duración, no es obligatorio retirar de inmediato las etiquetas antiguas.

Por eso, durante un tiempo convivirán en las estanterías latas con el etiquetado anterior y otras con la nueva información. Ante esta situación, lo principal es dejar de lado la atención a las frases llamativas o imágenes de marca, y enfocar la lectura en la denominación oficial y la lista de ingredientes, que ahora reflejan con mayor precisión la especie, el origen y el tipo de conservación del producto.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD