
La primera jornada de Kate Middleton en Italia ha dejado mucho más que una visita institucional. Su llegada a Reggio Emilia, en el norte del país, se convirtió en una sucesión de escenas espontáneas, frases en italiano, abrazos con niños y gestos que sorprendieron incluso a quienes siguen habitualmente la agenda de la familia real británica. El viaje, además, tenía un significado especial: se trata de su primera salida oficial al extranjero desde 2022 y el paso más simbólico en su regreso pleno a la vida pública tras el tratamiento contra el cáncer que afrontó en 2024.
La futura reina británica aterrizó en una ciudad completamente volcada con su presencia. Más de mil personas se congregaron en la Piazza Camillo Prampolini para recibirla. Informa el Daily Mail que algunos llevaban horas esperando; otros viajaron desde distintos puntos de Italia solo para verla unos segundos. Lejos de limitarse a un saludo protocolario, la princesa de Gales recorrió la plaza durante varios minutos, aceptando flores, haciéndose selfies y charlando con quienes se acercaban a las vallas.
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Uno de los momentos más comentados de esas primeras horas se produjo cuando comenzó a dirigirse al público en italiano. Sonriente y relajada, dijo: “Parlo un po’ d’italiano” (Hablo un poco de italiano) antes de presentarse con una frase que rápidamente circuló por redes sociales: “Mi chiamo Catarina” (Me llamo Catalina). La pronunciación sorprendió especialmente a los presentes, ya que la princesa pasó un año sabático en Florencia antes de iniciar sus estudios universitarios y conserva parte del idioma.
La escena más tierna del día la protagonizó Elena, una bebé de apenas tres meses. Su madre, Marta, la levantó sobre la barrera de seguridad para que pudiera ver de cerca a la princesa. Kate se acercó de inmediato, jugó con ella durante unos segundos y provocó la emoción de la multitud. También dedicó tiempo a los niños de varias escuelas infantiles de la ciudad, agachándose para hablar con ellos cara a cara y preguntándoles sus nombres en italiano.
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Según publica el Daily Mail, Alice, una niña de cinco años, contó después que la princesa “hablaba italiano muy bien”, mientras que una de las profesoras presentes aseguró que la claridad con la que se expresaba había sorprendido a todos. “Su italiano era perfecto”, afirmó la docente Roberta Marzi tras el encuentro.
El motivo de su visita
La visita de la princesa tenía como eje principal el método educativo Reggio Emilia, considerado una referencia internacional en educación infantil y muy vinculado a la creatividad y al desarrollo emocional de los menores. Precisamente por ese motivo, su agenda se ha centrado en escuelas, talleres y encuentros con educadores.
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En el Ayuntamiento de Reggio Emilia recibió el Primo Tricolore, la máxima distinción de la ciudad, por su implicación en la defensa de la primera infancia. La ceremonia dejó otra de las imágenes destacadas del día. Tras escuchar la traducción del reconocimiento, la nuera de Carlos III se llevó la mano al corazón y respondió emocionada: “¡Guau, qué honor! Estoy muy agradecida, lo acepto con mucha gratitud”.
Durante la jornada también mantuvo una larga conversación con varias mujeres consideradas pioneras del método Reggio Emilia. Las tres nacieron durante la Segunda Guerra Mundial y participaron en la creación de las primeras escuelas infantiles de la ciudad. La princesa escuchó atentamente sus historias mientras asentía y sonreía. En un momento del encuentro comentó: “Me encanta que pongan a los niños y la infancia en el centro de la comunidad”.
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La conexión con el enfoque educativo italiano fue evidente durante toda la visita. En la escuela infantil Anna Frank, donde convivió con profesores, padres y alumnos, la princesa no dudó en sentarse junto a los pequeños para participar en actividades creativas. Allí vivió otra anécdota muy comentada cuando descubrió que uno de los dibujos infantiles incluía la palabra “Lupo”. Kate Middleton sonrió y explicó: “Ese era el nombre de nuestro perro”. Después añadió entre risas: “Tenía mucha personalidad”.
La princesa también participó en un taller de cerámica en el Centro Internacional Loris Malaguzzi. Remangándose el traje azul de Edeline Lee que lució durante la jornada, trabajó con arcilla junto a artesanos y educadores. Cuando algunos de ellos se disculparon por mancharla, respondió con humor: “No se preocupen. Tengo hijos, estoy acostumbrada”.
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A lo largo del día fue evidente el tono mucho más cercano y espontáneo que mostró respecto a otras visitas institucionales. Incluso cuando los miembros de su comitiva le indicaron que debía abandonar la plaza para continuar con el programa oficial, la princesa de Gales retrocedió unos pasos al darse cuenta de que aún había personas esperando saludarla y volvió a acercarse nuevamente al público.
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