Emiliana Artagaveytia, uruguaya en España: “Todas estas cosas pueden arruinarle el día a un español, lo tengo comprobado”

La creadora de contenido explica las costumbres que más han llamado su atención al mudarse

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Un montaje con Emiliana y una persona con un día arrruinado
Emiliana Artagaveytia, uruguaya, explica su experiencia en España. (Montaje Infobae)

La uruguaya Emiliana Artagaveytia ha conquistado a miles de seguidores en España relatando, con humor y precisión, escenas cotidianas que suelen pasar inadvertidas para los locales, pero llaman la atención de quienes llegan desde fuera. En uno de los vídeos más comentados de su perfil de TikTok (@Emi_grando), Emiliana enumera algunas situaciones aparentemente simples que pueden arruinarle el día incluso al español más alegre.

Según cuenta la propia Emiliana en ese video, a pesar de que los españoles se caracterizan por su simpatía y una vitalidad contagiosa, también son personas sensibles a pequeños contratiempos, sobre todo en el terreno doméstico y culinario. “Todas estas cosas pueden arruinarle el día a un español, lo tengo comprobado”, afirma sin rodeos. Su descripción, basada en la observación directa, se ha vuelto viral por la exactitud y la gracia con que retrata hábitos muy reconocibles.

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El perfil de Emiliana en TikTok funciona como un diario de viaje permanente, donde mezcla anécdotas, comparaciones culturales y un registro minucioso del día a día en España. Sus seguidores celebran su capacidad para captar esos detalles, como la pasión por la comida bien hecha o el enojo fugaz ante un error doméstico, que para otros pasan desapercibidos.

Cuando la cocina determina el ánimo del día

Uno de los capítulos más reveladores del video de Emiliana Artagaveytia aborda la relación casi emocional que los españoles mantienen con la cocina cotidiana. “Dar vuelta a la tortilla y que se rompa. Esto realmente puede ser una catástrofe en su día”, sostiene la uruguaya, subrayando la importancia simbólica de este plato en la vida familiar. El error no suele atribuirse a la persona, sino a los utensilios: “Lo más probable es que culpen a la sartén y vos tenés que fingir demencia. No, es que esta sartén está muy viejita”, ilustra.

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Una uruguaya en España

El drama no termina ahí. Emiliana refiere que muchas veces ese comentario sale de la boca del padre de familia, quien además lava la sartén con esponja de metal, lo que puede contribuir al desastre. Los errores culinarios, asegura, afectan de forma directa la alegría de los españoles. En contraste, cuando la tortilla les sale bien, algo que, según su experiencia, ocurre la mayoría de las veces, la satisfacción es tan profunda que lo cuentan a los vecinos y a los amigos.

La uruguaya también se detiene en otro clásico de la gastronomía española: las croquetas. “Freír croquetas y que se les explote”, explica, es un riesgo real que requiere técnica y práctica. Si la croqueta explota, el disgusto está garantizado. “Donde a Antonio le explota el corazón, ¿no? Porque que se le rompa una croqueta es un momento duro. Lo más duro es que no suele explotarse una, suelen explotarse dos”, relata Emiliana. Pese al desastre, los españoles suelen comerlas igual, aunque de mala gana y a temperaturas extremas: “A mí me llama la atención es que la comen a puntos cercanos de fusión de metales del universo. Y te hablan de lo buena que está cuando ya no le quedan papilas gustativas de la temperatura que tiene eso”, describe con ironía.

Pequeños accidentes y el arte de pasar página

No todo se limita al ámbito de la cocina. Emiliana identifica otros momentos cotidianos en los que un simple error puede desatar una reacción desproporcionada, aunque siempre efímera. Uno de los ejemplos más gráficos es el ritual de preparar café con hielo, una costumbre muy extendida en el verano español. “Pasar el café al vaso con el hielo y salpicar. Esto, aunque parezca mentira, requiere una técnica, porque hay que pasarlo de una y rápido”, revela en su video. Si el café se derrama, la bronca surge de inmediato. “Ahí automáticamente se empiezan a cagar en cosas, en la virgen, en la mar, en todo”, narra entre risas.

Una chica rubia sostiene su cabeza sobre su mano, mirando hacia el horizonte, visiblemente molesta. El hombre frente a ella sentado en la mesa de una cafetería o bar revisa el móvil sin prestarle atención
El café y la forma de enfadarse en España. (Freepik)

La escena se vuelve aún más divertida cuando esto ocurre en compañía de amigos, ya que la frustración inicial puede transformarse en motivo de burla colectiva. Para Emiliana, la ira española es tan intensa como breve: “A los españoles la ira le dura tres segundos, miran para otro lado y se están cagándose de risa de otra cosa”. Esta capacidad para pasar de la molestia a la risa en cuestión de instantes es, según ella, una de las razones por las que nunca se aburre en España. “Sin dudas, en España nunca me aburro y eso a mí me encanta”, concluye, sintetizando la esencia de sus historias y la fascinación que le produce la vida cotidiana en su nuevo país.

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