Unos investigadores desarrollan un parche de seda que podría ser la solución para ayudar al cerebro después de un ictus

Los ictus son la segunda causa de muerte en España

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Un ictus (ShutterStock).
Un ictus (ShutterStock).

Investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), en colaboración con la Universidad Complutense (UCM) y el CSIC han desarrollado un parche de seda que ayuda a reparar el tejido cerebral tras un ictus. El proyecto, financiado por la Comunidad de Madrid, podría transformar el tratamiento de las lesiones cerebrales tras un infarto cerebral.

Las enfermedades cerebrovasculares como el ictus son la segunda causa de muerte en España y la primera entre las mujeres. Se produce tras el bloqueo de una arteria que lleva oxígeno al cerebro, lo que provoca daños en el tejido cerebral. Aunque existen procedimientos para disolver o extraer los coágulos responsables del infarto cerebral, estos tratamientos no siempre resultan eficaces y no pueden aplicarse en todos los casos. De los supervivientes, entre un 30 y un 40% quedan con secuelas que condicionan de manera severa su vida diaria. Hasta el momento, no hay alternativas terapéuticas capaces de reparar las zonas lesionadas, lo que acentúa las secuelas funcionales entre los afectados.

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El equipo español ha logrado con esta innovadora técnica posibilitar la liberación continuada de moléculas que estimulen la autoprotección y la autorreparación del cerebro tras el daño cerebral provocado por el ictus.

Parches de seda para regenerar el cerebro

El equipo liderado por Daniel González-Nieto y José Pérez-Rigueiro realizó los parches a partir de capullos de seda, a los que se ha incorporado la molécula SDF-1α, responsable de potenciar la migración y supervivencia de las células madre en el tejido cerebral deteriorado. Estos parches de seda liberaban de forma sostenida la proteína durante al menos siete días, una ventana crucial tras el ictus.

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Los investigadores probaron su efectividad tanto con ratas como en pruebas de laboratorio, que evidenciaron que la liberación de SDF-1α permitía conservar la actividad biológica y promover la migración dirigida y retención de células madre mesenquimales y progenitores hematopoyéticos hacia la zona de daño cerebral.

Los ensayos en animales sometidos a un modelo de ictus cortical presentaron un menor volumen de infarto tras el uso de los parches respecto a los grupos de control, que recibieron cirugía sin tratamiento, películas de seda sin proteínao SDF-1α en solución simple. Tras 15 días de uso del parche, el área dañada se reducía de modo significativo. Las películas no solo guiaron la migración de células madre tras la lesión, sino que mejoraron su retención en la zona de interés, minimizando su dispersión a otras áreas.

Frente a las terapias actuales, que solo pueden intentar deshacer o extraer el coágulo causante del ictus en una parte de los pacientes, el parche de seda permite activar mecanismos biológicos internos de reparación. “La estrategia terapéutica descrita muestra un alto potencial para el tratamiento del ictus y otras lesiones cerebrales agudas, como los traumatismos craneoencefálicos”, señalan los investigadores en un comunicado difundido por la Universidad Politécnica de Madrid. “El parche de fibroína de seda destaca por su biocompatibilidad y resistencia a la degradación enzimática, lo que lo convierte en un sistema idóneo para la liberación local y controlada de fármacos”, concluyen.

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