Que te guste tanto mirar por la ventana mientras viajas no es casualidad: una investigación explica los motivos

El gusto por observar los paisajes durante un trayecto en coche o en tren tiene una explicación

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Existe una explicación detrás del gusto de mirar por la ventana en un viaje en coche, en bus o en tren. (Magnific)
Existe una explicación detrás del gusto de mirar por la ventana en un viaje en coche, en bus o en tren. (Magnific)

Ya sea en coche, en autobús o en tren, mirar por la ventana es uno de los pasatiempos favoritos de muchas personas cuando viajan: las montañas al fondo, los molinos de viento, los campos cultivados, los rebaños... El origen del gusto por este hobbie, sin embargo, es un gran desconocido para la mayoría.

En un contexto marcado cada vez más por la vida en las grandes ciudades, donde el asfalto roba constantemente espacio a la naturaleza, son muchas las personas para las que ver árboles o flores se ha convertido en algo residual, anecdótico. Esto, tal y como señalan cada vez más expertos, tiene un impacto en el bienestar psicológico.

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El hormigón es ahora el paisaje más frecuente y esto, en un momento en el que el ritmo frenético de la vida diaria y la demanda por ser constantemente productivos, pasa factura. Es por este motivo por el que los psicólogos y médicos señalan los beneficios de los “baños de bosque”, una práctica japonesa terapéutica de inmersión en la naturaleza para mejorar la salud física y mental.

En este sentido, no es solo necesario pasar tiempo entre el verde de las plantas de vez en cuando, sino que el paisaje que vemos desde la ventana de nuestras casas también influye. Es este el motivo por el que, cuando viajamos en coche, solemos quedarnos fascinados o hipnotizados por las imágenes que pasan ante nuestros ojos, especialmente también porque el movimiento provoca novedad constante para el cerebro.

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La vista de la naturaleza tiene un impacto en el bienestar psicológico. (Magnific)
La vista de la naturaleza tiene un impacto en el bienestar psicológico. (Magnific)

La importancia de la naturaleza para el bienestar psicológico

En 2001, los profesores de Psicología de la Universidad de Michigan Rachel y Stephan Kaplan realizaron una investigación para analizar el efecto de lo que vemos por las ventanas del hogar sobre el bienestar psicológico y la satisfacción residencial de los habitantes. Para ello, estudiaron seis conjuntos residenciales de Ann Arbor, en Michigan.

Observaron que tener elementos o entornos naturales a la vista desde la ventana contribuye sustancialmente tanto a la satisfacción como al bienestar, en comparación con quienes observan elementos construidos por el ser humano.

En este sentido, señalan que las vistas desde la ventana tienen una función importante: proporcionan oportunidades breves y repetidas de descanso mental (micro-restauración) que pueden prevenir o reducir la fatiga mental. Este efecto es aún mayor cuando contienen elementos naturales, ya que facilitan esta recuperación mental de una manera más eficaz que los escenarios urbanos o construidos.

Así, las vistas de árboles están particularmente relacionadas con un mayor estado de calma y menor distracción mental. En este sentido, la naturaleza que se observa desde casa no debe ser tratada como un simple elemento decorativo, sino como un componente básico de la calidad de vida urbana.

Algunas actitudes que tenemos, pueden ser señales de lo que somos según los psicólogos

Esto, sin embargo, no es accesible para muchas personas, especialmente para aquellas que viven en grandes bloques en las ciudades, donde las vistas más habituales son del edificio de enfrente o de una calle en la que cada vez hay menos vegetación y más baldosas.

Mirar por la ventana cuando se viaja en coche o en tren, observando los árboles, las plantas y el resto de paisajes vegetales que todavía siguen quedando fuera de las grandes urbes, permite al cerebro ese respiro mental cada vez menos habitual.

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