Laura Caro, gerente de Gourmetruz: “El avestruz es la gallina de los huevos de oro, de ella se aprovecha todo, la carne, los huevos, la piel y las plumas”

Desde una finca en Badajoz, la familia Caro lidera la última granja profesional de avestruces de España, que ha logrado sobrevivir al declive del sector y crecer exportando el 85% de su producción a Europa

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Primer plano de tres avestruces de la granja Gourmetruz
Primer plano de tres avestruces de la granja Gourmetruz

La historia de Gourmetruz comienza en 1995, cuando Benito Parra, abuelo de Laura Caro Parra, actual gerente de la compañía, decidió innovar en el sector ganadero y fundó en Fuente de Cantos, municipio de Badajoz, una empresa familiar dedicada a la cría y producción de avestruces. Parra fue uno de los emprendedores que se apuntó al “boom del avestruz” que llegó a España en los años noventa y que impulsó la apertura de más de 1.000 granjas dedicadas a este animal exótico.

“El avestruz era como la gallina de los huevos de oro. Un animal del que se podía aprovechar todo: carne, huevos, plumas y piel. Eso hizo que un gran número de ganaderos decidiera abrir granjas de avestruces en España, entre ellos mi abuelo”, afirma Laura Caro.

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Benito Parra, sin experiencia previa con avestruces pero con una larga trayectoria como ganadero, se lanzó a la aventura y llegó a contar con dos mil aves. “Compró las primeras en Sudáfrica para engorde, las criaba y las vendía en vivo. El negocio siguió adelante porque son unos animales que se han adaptado muy bien al clima de Extremadura. Nunca hemos tenido problemas con ellas”, reconoce Laura Caro.

La crisis del sector

El auge inicial del avestruz en España pronto dio paso a una crisis profunda. La proliferación de granjas sin el conocimiento suficiente sobre el manejo del animal generó una oferta muy superior a la demanda real, en un mercado que no estaba preparado para consumir carne de avestruz ni otros productos derivados. Esta situación provocó el cierre progresivo de explotaciones en todo el país, y la desaparición de mataderos especializados agravó el problema. Mantener los animales dejó de ser rentable y muchas familias abandonaron el negocio.

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En ese contexto, la familia Caro Parra se enfrentó a un dilema: cerrar la granja o apostar por una transformación radical, y eligieron la segunda opción. Con el impulso de David Caro, padre de Laura, y la incorporación de ella al negocio, la familia optó por invertir en la creación de un matadero propio en la finca. Esta decisión les permitió cerrar el ciclo completo de producción, desde la incubación hasta la distribución de la carne, y marcó el inicio de una nueva etapa en la empresa.

La granja mantiene una ganadería de unos doscientos animales de cebo y alrededor de doscientos cincuenta reproductores.
La granja mantiene una ganadería de unos doscientos animales de cebo y alrededor de doscientos cincuenta reproductores.

Hoy, Gourmetruz es la única granja de avestruces en Extremadura y, según Laura Caro, también "la última en España" dedicada a la producción y comercialización de carne, huevos, piel y plumas de avestruz a escala profesional. “Nosotros optamos por continuar y seguimos aquí. Somos la única granja que queda en Extremadura y en España que comercializa carne de avestruz. Hay granjas, pero dedicadas al ocio”, señala la gerente.

Huevos a 35 euros y plumas a 200 euros el kilo

En la actualidad, la granja mantiene una ganadería de unos doscientos animales de cebo y alrededor de doscientos cincuenta reproductores. La familia ha estructurado su actividad para cubrir todo el ciclo productivo: incubación, cría, sacrificio y distribución, lo que les permite aprovechar cada recurso del avestruz.

La carne es el principal producto y representa el mayor volumen de negocio. Anualmente, comercializan alrededor de cinco mil kilos de carne fresca, principalmente para exportación, aunque también abastecen a restaurantes y mercados especializados en España, sobre todo en zonas turísticas de la costa y del norte. Cada animal adulto puede alcanzar un peso de ciento diez kilos, de los cuales se obtienen unos veinticinco kilos de carne comercializable.

En cuanto al huevo de avestruz, con un precio aproximado de 35 euros la unidad, se vende ocasionalmente a particulares y en mercados, aunque la prioridad de la empresa respecto a este producto es la incubación para asegurar la continuidad de la ganadería.

Laura Caro Parra, gerente de Gourmetruz.
Laura Caro Parra, gerente de Gourmetruz.

Las plumas, especialmente las grandes y blancas, encuentran demanda en la industria textil y en la confección de accesorios, como los cascos de Semana Santa. Su precio puede llegar a 200 euros el kilo, aunque su comercialización exige acceso a mercados muy especializados.

En cuanto a la piel, la empresa la vende sin curtir a unos 20 euros la pieza. El mayor valor se obtiene cuando es curtida y destinada a la fabricación de bolsos, zapatos y complementos, aunque en España no existen actualmente curtidores especializados en piel de avestruz.

El 85% de la producción se exporta a Alemania y Suiza

La mayor parte de la producción de Gourmetruz se destina a la exportación. Según Laura Caro Parra, el 85% de la carne va dirigida a los mercados de Alemania y Suiza, donde el consumo de avestruz está más arraigado y nunca ha dejado de tener demanda.

En España, la comercialización se centra en restaurantes de zonas turísticas y costeras como Mallorca, Valencia y Almuñécar, así como en mercados locales mediante productos elaborados como embutidos, mousse y croquetas de avestruz, que resultan más fáciles de introducir entre los consumidores.

David Caro rodeado de avestruces.
David Caro rodeado de avestruces.

“En cuanto al mercado nacional, nuestro principal cliente es el sector de la restauración en las zonas turísticas de la costa. En Extremadura, lo que más vendemos es el embutido. Vender carne en Extremadura cuesta más porque aquí somos muy de cerdo”, explica Laura.

El acceso a nuevos mercados internacionales es viable, ya que existe demanda de carne de avestruz en países como Francia y Portugal, pero la capacidad de producción limitada de la granja impide satisfacer solicitudes a gran escala. La empresa tiene un volumen de producción anual que ronda entre 5.000 y 6.000 kilos de carne, lo que obliga a priorizar los mercados en los que ya están asentados.

“Podríamos acceder a otros mercados porque hay bastante demanda de avestruz. Nos llegan ofertas de compra de toneladas, pero con la producción que tenemos nos es inviable ahora mismo satisfacer esa demanda”, afirma Laura.

La diversificación de productos y la búsqueda de nichos rentables se ha convertido en una estrategia para compensar los altos costes de producción y la dificultad de colocar cada parte del animal en mercados diferenciados, sobre todo cuando se trata de la piel y las plumas.

De las avestruces se aprovecha todo: carne, huevos, plumas y piel.
De las avestruces se aprovecha todo: carne, huevos, plumas y piel.

Carne de calidad

Una de las principales bazas de la compañía es la calidad de la carne de avestruz. Aunque catalogada como carne roja, posee valores nutricionales similares a los de las aves de corral. Es baja en calorías y grasas, y contiene un alto nivel de proteínas, lo que la convierte en una alternativa saludable frente a otras carnes más habituales en la dieta española.

Sin embargo, el desconocimiento y la falta de información sobre sus cualidades han dificultado su aceptación en el mercado nacional. Laura Caro reconoce que existe “mucho desconocimiento” entre los consumidores, quienes siguen optando por productos tradicionales como el cerdo o la ternera, influenciados por la publicidad y las costumbres alimenticias regionales.

La empresa busca fomentar el consumo de carne de avestruz a través de productos elaborados y campañas informativas, aunque la introducción es lenta debido a la escasa experiencia e información disponible sobre el manejo y el consumo de este producto en España.

Levantar un negocio a base de trabajo, sudor y lágrimas

La gestión de Gourmetruz recae actualmente en Laura Caro Parra, gerente de la industria cárnica, y en su padre, David Caro, responsable de la explotación ganadera. Ambos asumen la totalidad de las tareas, con el apoyo ocasional de la familia, y han conseguido mantener la viabilidad del negocio tras superar momentos críticos, como la inversión en el matadero y la adaptación a un mercado cada vez más exigente.

“Ahora estamos contentos. No tenemos una facturación para ser millonarios, ni mucho menos, pero vamos bastante bien. Nos compensa el esfuerzo y el sufrimiento que a veces afrontamos. Mi padre y yo nos hemos apañado bastante bien, nos hemos repartido la actividad. Él se encarga de la ganadería y yo de la industria. Es mucho trabajo, pero cuando podamos queremos incorporar personal. Montar una industria cárnica como la nuestra nos ha costado sudor y lágrimas”, reconoce Laura.

Un futuro en crecimiento

A pesar de estas dificultades, la familia contempla el crecimiento de la empresa como una posibilidad real. Han recibido ayudas puntuales para maquinaria, lo que ha permitido amortizar parte de la inversión y mantener la actividad. El futuro de la granja pasa por consolidar la venta nacional, ampliar mercados en el extranjero y diversificar la oferta de productos, siempre defendiendo el valor de cada parte del animal para mantener la rentabilidad.

“La empresa tiene un gran futuro porque cuanto más trabajas en ella y más aprendes, más contactos consigues y mayor es la entrada en nuevos mercados. Ahora nos dedicamos principalmente a la carne, pero cada vez tenemos más contactos para introducirnos en el negocio de la pluma o de la piel. En estas nuevas ventas vamos cuadrando cada vez más los precios y salvando los costes, lo que supone mayores beneficios”, subraya la gerente.

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Con sus más de 30 años de vida, Gourmetruz representa la resistencia y la adaptación en un sector prácticamente desaparecido en España. La empresa familiar, que comenzó como una apuesta innovadora en el campo extremeño, ha logrado consolidar su presencia a través del trabajo conjunto y la diversificación de productos, enfrentando retos logísticos y comerciales en un mercado en crecimiento.

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