
La discreción ha sido, hasta ahora, la principal aliada de Julia Janeiro. Sin embargo, a sus 23 años recién cumplidos, la joven ha decidido dar un paso al frente y romper ese silencio con su primera entrevista en profundidad, concedida a la revista ¡Hola!, en la que se muestra sin filtros y con una carga emocional que atraviesa toda la conversación. Hija de Jesulín de Ubrique y María José Campanario, Julia —o “Juls”, como prefiere que la llamen— abre por primera vez la puerta a su historia personal, marcada tanto por privilegios como por episodios difíciles.
La sesión fotográfica que acompaña la entrevista no es solo un debut mediático: también es un momento simbólico. La joven no puede contener las lágrimas al terminar, emocionada por una experiencia que llevaba tiempo esperando. Esa vulnerabilidad se repite a lo largo de la charla, en la que reconoce que “casi un tercio” del encuentro transcurre entre lágrimas. Y es que durante años ha sido objeto de críticas y juicios públicos, incluso antes de alcanzar la mayoría de edad. “He sido muy prejuzgada. Siempre me dicen que parezco borde, prepotente o seca, y soy todo lo contrario. Es una coraza que me he puesto desde muy pequeña”, afirma con rotundidad.
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Ese escudo tiene una explicación clara: el acoso escolar que sufrió durante gran parte de su infancia y adolescencia. Julia relata que vivió situaciones de bullying desde los siete hasta los dieciséis años, una etapa que define sin rodeos como “el trauma de mi vida”. “Nadie quería jugar conmigo y pasaba los recreos en el baño”, recuerda entre lágrimas.
También explica cómo ese rechazo se traducía en aislamiento constante: “Si había que trabajar en grupo en clase, me dejaban siempre sola. Me tuve que cambiar de colegio”. A pesar de que sus padres intervinieron en varias ocasiones, la respuesta de los centros educativos no fue suficiente. “Sufrí bullying desde los siete años hasta los dieciséis. Mis padres iban a los colegios a hablar, pero allí nunca hacían nada. Hasta el personal del colegio me llegó a echar la culpa”, denuncia a ¡Hola!.
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El relato de esos años está cargado de crudeza. Julia recuerda insultos dirigidos a su familia y cómo esas palabras impactaron en su desarrollo emocional: “No se me olvidará nunca. Fue con siete años. Me decían: “Tus padres esto”, “lo otro”… O “tu padre es un asesino”, “tu padre hace esto”, “tu padre tal”… Cuando creces oyendo esas cosas, sabiendo que son mentiras, es muy duro. Y más siendo una niña de siete años”.

Confiesa al citado medio que la situación llegó a tal punto que tuvo que cambiar de colegio y, finalmente, marcharse fuera de España. Fue entonces cuando encontró una vía de escape. “Estados Unidos me salvó la vida”, afirma con contundencia. Su estancia en Nueva York marcó un antes y un después: “Que nadie sepa quiénes son tus padres y no tenga prejuicios… es de las mejores cosas que he experimentado”.
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Hoy, instalada en Madrid, Julia intenta reconstruir su identidad lejos de esas etiquetas. Se define como “una persona sencilla, muy amiga de mis amigos” y con un fuerte vínculo familiar: “Mi familia va por delante”. También reconoce su carácter decidido: “Soy muy echada para adelante y me atrevo con todo”. Esa seguridad se refleja en su día a día, centrado en su trabajo como maquilladora y creadora de contenido. “Desde siempre, el maquillaje ha sido mi pasión”, explica, recordando cómo de niña ya experimentaba con los productos de su madre y su abuela.
Su salto a la televisión y su apellido
Su rutina actual incluye largas jornadas en el gimnasio —“voy cinco o seis días a la semana”— y proyectos profesionales que ahora empiezan a ampliarse. Uno de los más inmediatos es su debut televisivo en el programa La caja amarilla, una experiencia que afronta con entusiasmo: “No estoy nerviosa, estoy ilusionada. Me pareció una buena forma de empezar”. Fiel a su estilo, promete mostrarse tal cual es: “Siempre voy a ser real y actuaré de forma natural”.
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Más allá del trabajo, la entrevista también deja espacio para reflexionar sobre su identidad y su apellido. Julia reconoce que llevar el nombre de su familia ha sido una experiencia ambivalente: “Ha sido muy bonita, pero también muy dura”. Aun así, se queda con lo positivo: “He tenido unos padres maravillosos y muchas oportunidades. Soy consciente de que no todo el mundo las tiene y estoy superagradecida. Tengo una familia maravillosa. No puedo decir que apellidarse Janeiro Campanario sea algo negativo; es lo mejor que me ha pasado en la vida”.
El vínculo con sus padres es, de hecho, uno de los pilares de su discurso. Habla de ellos con admiración y cariño, destacando tanto su apoyo como su forma de protegerla. “Mi madre es mi mejor amiga. Puedo hablar con ella de cualquier cosa. Mis padres saben todo de mí y no tengo secretos con ellos, porque son bastante comprensivos”, asegura. Sobre su padre, subraya su carácter: “Es muy tranquilo, muy echado para adelante. Es un ejemplo de superación”. Y no duda en definir su historia de amor como “icónica” y “una fantasía”: “Es el amor que querría para mí en el futuro”.
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Esa visión idealizada contrasta con la exposición mediática que ha rodeado siempre a su familia. Julia es consciente de ello, pero resta importancia a las especulaciones: “Siempre he sabido lo que es verdad y lo que es mentira. Nunca he tenido motivos para preocuparme”. Incluso se toma con humor algunos rumores: “Que hayan separado a mis padres mil veces… me río. Es ridículo”.
“Estoy soltera y entera desde hace dos años”
En el terreno personal, la joven se define como alguien emocionalmente intensa. “Soy un manojo de nervios, con los sentimientos a flor de piel”, confiesa. Esa sensibilidad también se refleja en su vida sentimental, actualmente en pausa: “Estoy soltera y entera desde hace dos años”. Aun así, no pierde la esperanza: “Quiero un amor bueno, porque lo he pasado bastante mal”.
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La entrevista también aborda aspectos más ligeros, como su pasión por los tatuajes —tiene cerca de 30— o su gusto por la música brasileña. Incluso responde con humor a algunas polémicas, como la interpretación de uno de sus tatuajes: “No soy satánica ni está en mis planes. De mi padre, tengo varios, como el de ‘Siempre esfuérzate y prospera’, en inglés. Lo llevo en la columna vertebral por la cicatriz que tiene él, por el accidente que tuvo. Ese tatuaje le representa mucho”.
Al final, Julia Janeiro no pretende convencer a nadie ni cambiar la percepción pública de forma radical. Su objetivo es más íntimo. “No necesito justificarme ante nadie. Lo que necesito es demostrarme a mí misma que valgo para esto”, afirma a ‘¡Hola!. Y concluye con una frase que resume el espíritu de esta nueva etapa: “Creo que hoy ha sido la prueba”.
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