Depresión o tristeza: estas son las claves para diferenciarlas, según un psiquiatra

Es clave reconocer ambos estados para evitar que nos afecte en otros ámbitos

Guardar
Es importante saber diferenciar entre la tristeza y la ansiedad
Persona triste. (Freepik)

La salud mental es uno de los apartados más importantes para nuestro bienestar. A pesar de que ha estado sometida a numerosos prejuicios durante muchos años, cada vez existe una mayor conciencia sobre su relevancia y la necesidad de cuidarla igual que la salud física.

No obstante, aunque esté incrementando su relevancia, no siempre sabemos diferenciar entre varios conceptos básicos. Bajo esta premisa, hay dos que generan mucha confusión: la depresión y la tristeza. Y es que, si bien pueden parecer lo mismo a simple vista, no lo son.

Sobre este tema se ha pronunciado el psiquiatra Javier Quintero en uno de los últimos vídeos que ha publicado en su cuenta de TikTok (@drjquintero). En este explica las diferencias que existen entre ambos estados y cómo identificar cada uno.

Las claves para diferenciar la tristeza de la depresión

Tal y como explica el especialista, el punto clave para distinguirlas no está tanto en cómo se sienten en un momento concreto, sino en su intensidad, su duración y el impacto que tienen en la vida diaria.

Lo primero que hay que tener claro es que la tristeza es una emoción normal y adaptativa. No es un trastorno, sino una respuesta habitual ante determinadas situaciones de la vida. Puede aparecer de forma puntual y desaparecer con el tiempo o incluso con una simple distracción, aunque también puede mantenerse en contextos más prolongados, como un duelo.

La soledad, una pandemia silenciosa que genera monstruos: "Es un factor de riesgo enorme para la depresión"

La depresión, en cambio, es algo distinto. No se limita solamente a ese sentimiento de tristeza, sino que incluye lo que el experto denomina la “triple A”: anhedonia, apatía y abulia.

La anhedonia hace referencia a la pérdida de la capacidad para disfrutar de actividades que antes resultaban placenteras. Es decir, cosas que antes generaban interés o satisfacción dejan de producir cualquier tipo de emoción positiva.

La apatía, por su parte, se traduce en una falta de motivación generalizada. La persona deja de sentirse con ganas de realizar actividades cotidianas, incluso aquellas que antes hacía con normalidad. No se trata de pereza, sino de una ausencia real de interés.

Por último, la abulia implica una disminución importante de la energía y una incapacidad notoria para tomar decisiones. Tareas simples del día a día pueden transformarse en algo tedioso, ya que resulta prácticamente imposible tomar decisiones y ser constante.

A estos tres conceptos se puede sumar una sensación de desconexión con tu entorno más cercano. Además, si todos estos síntomas persisten durante más de dos semanas, lo más probable es que se trate de depresión.

Qué hacer si te reconoces en estos síntomas

Ante situaciones de malestar emocional, lo más importante es no minimizar lo que está ocurriendo ni intentar gestionarlo solo. El primer paso es reconocer que algo no va bien y ponerle nombre, ya que esto facilita pedir ayuda. Para ello, puede ser útil hablar con alguien de confianza.

También es recomendable acudir a un profesional de la salud mental, como un psicólogo o psiquiatra, que pueda valorar el caso y ofrecer un seguimiento adecuado. Por último, seguir hábitos de vida saludables como dormir bien, tener una buena alimentación, hacer ejercicio y quedar con tus amigos puede ser clave para afrontar este problema.