Frase del día de Marie Curie, física y química: “Nada en la vida debe ser temido, solamente comprendido”

A la ganadora de dos Premios Nobel se le atribuye una de las frases más célebres de la ciencia

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(Original Caption) Madame Curie (1867-1934), noted physical chemist, poses in her Paris laboratory. Undated photograph.

Si algo sabía Marie Curie (de nacimiento, Maria Sklodowska) es de amar la ciencia. También de dar su vida por ella, literalmente. Murió el 4 de julio de 1934 a causa de una anemia aplástica, que se cree provocada por su continua exposición a la radiación. La revolucionaria física y química, ganadora de dos premios Nobel —la primera persona en recibirlos en dos especialidades distintas— fue y sigue siendo una de las científicas más importantes de la historia.

Descubridora de los elementos químicos polonio, nombre que eligió en honor a su país natal, Polonia, y radio, entendió la ciencia como una herramienta al servicio de la humanidad. Precisamente por su voluntad de cambiar el mundo se le atribuyen varias frases, una de ellas: “Nada en la vida debe ser temido, solamente comprendido”.

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Sin embargo, al igual que la historia de la filosofía está repleta de citas de origen incierto, lo mismo ocurre con otras célebres como esta. Sin embargo, la frase “Nada en la vida debe ser temido, solamente comprendido” sí es un buen reflejo de la vida y trabajos de Curie.

El significado de la frase de Curie

Algunos historiadores sitúan su origen en torno a 1950 y lo cierto es que, desde la siguiente década, la cita se ha reproducido en innumerables ensayos, libros y artículos, hasta convertirse en una de las frases más difundidas atribuidas a la científica.

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Celebración del Día de la Independencia de Polonia, mostrando una imagen de la 
química y física polaca Maria Sklodowska-Curie, en Gdansk, Polonia, el 11 de noviembre de 2025. (Martyna Niecko/Agencja Wyborcza.pl vía REUTERS)
Celebración del Día de la Independencia de Polonia, mostrando una imagen de la química y física polaca Maria Sklodowska-Curie, en Gdansk, Polonia, el 11 de noviembre de 2025. (Martyna Niecko/Agencja Wyborcza.pl vía REUTERS)

En francés, On ne doit rien craindre dans la vie, il suffit de comprendre aparece recogida en abril de 1951 en la revista médica canadiense Laval médical, el boletín de la sociedad médica de los hospitales universitarios de Quebec. Sin embargo, no se conserva ningún discurso ni manuscrito en el que la científica dejara escrita la frase de forma literal, y diversos repertorios la catalogan como “atribuida”, lo que sugiere que su difusión fue primero oral antes de fijarse por escrito.

La realidad es que la infancia y la adolescencia de la científica nacida Varsovia en 1867 estuvieron marcadas por la adversidad: perdió a su madre y a una de sus hermanas a causa de la tuberculosis y el tifus, respectivamente. Pese a ello, decidió abrirse camino en un entorno especialmente hostil para las mujeres en la ciencia. Hija de dos profesores, su amor por los estudios y el saber impregnó sus primeros años y actuó como una brújula el resto de su vida.

La radióloga Marie Curie (d) en la Facultad de Medicina de San Carlos (2019). (EFE/Archivo Vidal)
La radióloga Marie Curie (d) en la Facultad de Medicina de San Carlos (2019). (EFE/Archivo Vidal)

Por ello, se trasladó a París para formarse en Matemáticas y Física en la Sorbona, donde conoció a Pierre Curie, quien sería su compañero tanto en la vida como en el laboratorio. Junto a él y al físico Antoine Henri Becquerel, obtuvo el Premio Nobel de Física en 1903 por sus investigaciones sobre la radiactividad. Ocho años más tarde, en 1911, recibió en solitario el Premio Nobel de Química por el descubrimiento del polonio y el radio.

Como ocurre con muchas figuras históricas, la falta de una prueba documental no ha impedido que la frase sobreviva al paso del tiempo. En el caso de Marie Curie, quizá porque encierra una verdad que sí está plenamente demostrada: su vida fue un ejercicio constante de curiosidad, rigor y valentía frente a lo desconocido. Más allá de quién la pronunciara exactamente, la idea de sustituir el miedo por conocimiento resume con precisión el legado de una científica que no solo transformó la manera de entender la materia, sino también la forma de enfrentarse al mundo.

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