El Banco Central Europeo ‘desafía’ la inflación y mantendrá congelados los tipos de interés en el 2% en su reunión de abril

Los analistas descartan movimientos inmediatos de las tasas y apuntan dos repuntes en el año, el primero en junio cuando la institución que lidera Christine Lagarde tenga datos suficientes para ‘afinar’ su estrategia

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La presidenta del BCE, Christine Lagarde.
La presidenta del BCE, Christine Lagarde.

El Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) optará por la cautela en su reunión del jueves 30 de abril y mantendrá los tipos de interés en el 2%, según anticipan los analistas. Ni el repunte de la inflación en la eurozona hasta el 2,6% en marzo —impulsado por el encarecimiento de la energía— ni la desaceleración del crecimiento prevista en la UE, tras dos meses del estallido del conflicto en Oriente Medio, serán suficientes para empujar al guardián del euro a endurecer su política monetaria.

“Esperamos que el BCE mantenga los tipos sin cambios con una postura de vigilancia en un entorno de incertidumbre excepcionalmente elevada”, afirma Konstantin Veit, gestor de carteras de Pimco.

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Argumenta que aunque las recientes subidas de precios de la energía han impulsado al alza la inflación general, las presiones inflacionistas subyacentes siguen siendo, en términos generales, coherentes con el objetivo a medio plazo del BCE, mientras que el crecimiento de los salarios muestra señales iniciales de moderación.

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El guardián del euro apuesta por la cautela y espera

“En esta fase, seguimos esperando vigilancia más que acción”, incide Veit. Reconoce que si el eurobanco respondiera a los riesgos inflacionistas, cualquier movimiento sería “gradual más que agresivo” y ese ajuste estaría dirigido principalmente a gestionar las expectativas de inflación en lugar de reaccionar de forma mecánica a la volatilidad a corto plazo, especialmente en un contexto en el que el impulso del crecimiento sigue debilitándose.

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También Raphaël Thuin, director de Estrategias de Mercados de Capitales de Tikehau Capital, considera que ante lo que podría resultar ser una crisis energética temporal, “es posible que el BCE no quiera precipitarse a subir los tipos de forma demasiado agresiva en un entorno de crecimiento lento”.

En la misma línea se ha pronunciado Nadia Gharbi, economista para Europa en Pictet WM: “No esperamos cambios de política monetaria en la reunión del BCE, siendo su postura basada en los datos, con monitorización de cerca de las expectativas de inflación, por si comienzan a desanclarse”.

El ministro Félix Bolaños anuncia la disposición del Gobierno a escuchar propuestas para un plan anticrisis, mientras el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, detalla su plan basado en la rebaja de impuestos como el IRPF y el IVA energético. Yolanda Díaz y María Jesús Montero exponen la visión del ejecutivo.

A su juicio, la duración del conflicto “es decisiva”. Cree que si las condiciones actuales de interrupciones continuas en el Estrecho de Ormuz y la creciente escasez de petróleo persisten hasta Junio, el riesgo de impactos no lineales en la inflación y el crecimiento pueden aumentar sustancialmente.

En ese escenario, Gharbi prevé que el BCE puede verse obligado a realizar una o varias subidas de tipos de interés. Sin embargo, “la transmisión de precios del petróleo y gas a la inflación subyacente debe ser más limitada que durante el choque energético de 2022, tras la invasión de Rusia a Ucrania, mientras que el freno al crecimiento puede intensificarse más rápidamente. Así que cualquier subida de tipos de interés probablemente sea de corta duración“.

Hasta dos subidas de tipos en 2026

Estas previsiones se ajustan a los mensajes lanzados por miembros del Banco Central Europeo, que defienden mantener el precio del dinero en el 2% como la opción más prudente en el actual contexto. Antes de dar cualquier paso, la presidenta, Christine Lagarde, ha insistido en la necesidad de “recopilar más datos” ante la doble incertidumbre que rodea al conflicto —tanto por su duración como por sus posibles efectos económicos—. Con todo, ha reafirmado el compromiso del organismo de “garantizar que la inflación se estabilice en el objetivo del 2% a medio plazo”.

Para reconducir la inflación hacia el objetivo del 2%, la actual estrategia del Banco Central Europeo de congelar los tipos de interés podría romperse en junio, cuando —según anticipan los analistas— el organismo dispondrá de datos más sólidos para afinar su decisión.

El mercado contempla una segunda subida para este año de carácter gradual. Estos ajustes, explica Konstantin Veit, responderían más a la necesidad de anclar las expectativas de inflación que a una reacción automática ante la volatilidad a corto plazo, especialmente en un entorno donde el crecimiento económico sigue perdiendo impulso.

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