Tres motivos por los que tu hijo te pide siempre el mismo cuento antes de dormir, según la neuropsicología

El experto Álvaro Bilbao indica que, pese a lo que puede pensarse, esta dinámica tiene varios beneficios en el desarrollo y bienestar del niño

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Un niño pequeño junto a su padre en la cama, mientras leen un cuento infantil antes de dormir
Antes de dormir, muchos niños piden el mismo cuento cada noche. (Pexels)

En muchos hogares, la escena se repite cada día. Llega la noche y, cuando el niño se mete en la cama y es hora de leer un cuento, siempre pide el mismo. No importa cuántos libros haya en la estantería ni cuántas veces se haya leído ya esa historia.

Para algunos padres, esta repetición puede resultar desconcertante o incluso frustrante. Surge la duda de si no sería mejor variar, introducir nuevos relatos o estimular su curiosidad con historias diferentes. Sin embargo, esta conducta, lejos de ser un simple capricho, responde a mecanismos más profundos del desarrollo infantil.

Lo que a simple vista parece monotonía es, en realidad, una herramienta clave en el aprendizaje y el bienestar emocional de los niños. La repetición, en este contexto, cumple funciones esenciales que van desde la adquisición del lenguaje hasta la regulación de las emociones antes de dormir.

Así lo explica el neuropsicólogo Álvaro Bilbao (@soyalvarobilbao), que señala cuáles son los tres motivos y beneficios de leer el mismo cuento a los niños a la hora de irse a dormir.

Un niño pequeño que bebe de un biberón tumbado en la cama junto a su madre, que sujeta un cuento infantil mientras se lo lee
Leer el mismo cuento antes de dormir tiene varios beneficios para el niño. (Pexels)

Tres beneficios para los niños de leer el mismo cuento

El primer de estos beneficios, según explica Bilbao, está relacionado con el desarrollo del lenguaje: “A esta edad, el cerebro de tu hijo está en plena explosión de aprendizaje de lenguaje. Los cuentos ayudan mucho, pero necesita escuchar la misma historia, las mismas palabras una y otra vez para poder construir este circuito de vocabulario”.

Así, cada repetición no es redundante, sino acumulativa. El niño no solo escucha: reconoce, anticipa y consolida palabras y estructuras. La familiaridad con el texto le permite fijar conceptos con mayor facilidad, algo fundamental en las primeras etapas del desarrollo cognitivo.

El segundo beneficio tiene que ver con una dimensión más emocional y motivacional. “Es la sensación de competencia”, explica Bilbao. “Cada vez que lee contigo su cuento favorito, su cerebro lo disfruta más, porque saber lo que va a ocurrir después le da una gran sensación de competencia. Es como cuando tú te pones una y otra vez tu canción favorita mientras conduces”.

Esta comparación ilustra cómo el placer no siempre está en la novedad, sino en el reconocimiento. Para el niño, anticipar lo que va a suceder en la historia le otorga una sensación de control y dominio, algo especialmente valioso en una etapa en la que gran parte del mundo aún resulta impredecible.

El neuropsicólogo explica que el tercer beneficio “es el mejor”, además de que es el principal motivo por el que los niños eligen siempre el mismo cuento antes de dormir. “Esa familiaridad les hace sentir seguridad”, señala Bilbao. “Se reduce la ansiedad que sienten a la hora de separarse de ti y, cuando se sienten seguros, se duermen antes”.

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Aquí entra en juego un fenómeno ampliamente estudiado en la infancia, la angustia o ansiedad por separación: “Les asusta separarse de ti durante el sueño y por eso el rato de irse a dormir tiene tantas idas y venidas y se despiertan tantas veces por la noche”, añade el neuropsicólogo.

El cuento repetido, por tanto, no es solo una historia: es un ancla. Un elemento predecible en un momento del día marcado por la incertidumbre de la separación. La repetición actúa como una transición suave entre la compañía y el descanso en solitario.

Esto no significa, sin embargo, que no haya espacio para la variedad. Bilbao propone una fórmula sencilla para equilibrar ambas cosas. “¿Qué pasa con los otros cuentos? Puedes utilizar esta regla: el niño elige dos cuentos. Uno puede haberse leído ayer, pero el otro tiene que ser distinto”. De este modo, se mantiene la seguridad que proporciona lo conocido sin renunciar a la exploración de nuevas historias.