Alexandre Olmos, doctor: “Si tomas café y sigues bostezando, esto es lo que está pasando en tu cuerpo”

Si se toma para esconder el cansancio, el café puede acabar ocultando deficiencias nutricionales

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Un joven tomando un café en la mañana (Freepik)
Un joven tomando un café en la mañana (Freepik)

El café es, para millones de personas, el combustible imprescindible para arrancar el día. En una taza muchas personas encuentran la energía para afrontar una nueva jornada. Sin embargo, esa taza matutina podría estar ocultando problemas de salud. De hecho, la fatiga persistente, lejos de resolverse con cafeína, podría ser una señal de alarma que muchos prefieren ignorar.

En una sociedad que normaliza el cansancio constante, el recurso rápido suele ser aumentar la dosis de estimulantes. Pero este hábito aparentemente inofensivo puede desencadenar un efecto contrario al deseado: más agotamiento, menor rendimiento y una dependencia creciente.

La clave no estaría en estimular más el cuerpo, sino en entender por qué está fallando. El doctor Alexandre Olmos (@dr.alexandreolmos) plantea una advertencia clara sobre el consumo excesivo de café y sus efectos en el organismo, señalando que el problema no es la falta de cafeína, sino lo que el cuerpo intenta comunicar.

“Si tomas café y sigues bostezando, esto es lo que está pasando en tu cuerpo”, afirma. Su explicación apunta a un error común: interpretar el cansancio como una simple falta de estímulo. “El problema no es que necesites más café, el problema es que tu cuerpo te está dando una señal que estás tapando con cafeína en lugar de resolver”.

Un barista sirve café. (Shutterstock)
Un barista sirve café. (Shutterstock)

El cuerpo genera tolerancia al café

Según el doctor Olmos, el consumo habitual y elevado de café tiene consecuencias directas sobre el sistema endocrino. “Cuando abusas del café, tus glándulas suprarrenales se sobreestimulan. Eso altera la producción de cortisol, la hormona que regula tu energía durante el día”. Este proceso no es inmediato, pero sí progresivo. En un primer momento, la cafeína cumple su función estimulante, pero con el tiempo el organismo se adapta.

“Al principio, el café te activa, pero con el tiempo, tu cuerpo genera tolerancia y necesita más cantidad para sentir lo mismo. Es un círculo que te deja cada vez más agotado”, explica. Esta espiral de consumo creciente no solo afecta los niveles de energía, sino también la capacidad del cuerpo para autorregularse.

El problema, sin embargo, no termina en la tolerancia. El experto advierte que el cansancio persistente, incluso con consumo de cafeína, puede ser indicativo de deficiencias nutricionales o desequilibrios más complejos. “Si aún con cafeína sigues cansado, es muy probable que tengas un déficit de hierro, de magnesio, de vitaminas del grupo B o una alteración en tu tiroides que nadie te ha mirado”.

Descubre el mecanismo oculto de la cafeína. No es una fuente de energía, sino un bloqueador que interfiere con las señales de cansancio en tu cerebro, manteniéndote alerta mientras la fatiga se acumula.

El café esconde las deficiencias nutricionales

Estas condiciones, muchas veces no diagnosticadas, quedan enmascaradas por el efecto temporal del café. “El café no arregla ninguna de esas carencias, solo las esconde”, subraya. De este modo, el alivio momentáneo puede retrasar la detección de problemas que requieren atención médica o cambios en la alimentación.

Más allá de los efectos inmediatos, el especialista introduce una dimensión más profunda al relacionar el estrés fisiológico con la epigenética. “Desde la epigenética, sabemos que el estrés crónico sobre las suprarrenales puede modificar la expresión de genes relacionados con la inflamación y el metabolismo energético”.

La idea de que el cansancio no es simplemente una molestia pasajera, sino una señal biológica relevante, es central en su planteamiento. “No es solo cansancio, es tu biología pidiendo atención”, concluye.