Santiago Abascal defiende a Giorgia Meloni frente a las críticas de Donald Trump: “A los aliados no hay que atacarlos”

El líder de Vox reivindica a la primera ministra italiana como una dirigente “valiente” que defiende los intereses de su país y apela a la comprensión entre aliados pese a las discrepancias internacionales

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Santiago Abascal respaldó a Giorgia Meloni luego de las críticas de Donald Trump y afirmó que la lealtad entre aliados es fundamental. También valoró el papel de Meloni en el escenario internacional actual.

El presidente de Vox, Santiago Abascal, ha salido este jueves en defensa de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, tras las críticas recibidas por parte del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y ha reivindicado su papel como dirigente “valiente” en la defensa de los intereses nacionales de Italia. Lo ha hecho en Andújar (Jaén), en plena precampaña de las elecciones andaluzas del 17 de mayo, donde ha combinado la respuesta a la actualidad internacional con un duro discurso contra el Gobierno español.

Abascal ha evitado alimentar la confrontación entre líderes afines en el ámbito ideológico y ha apostado por una lectura pragmática de las discrepancias entre aliados. A su juicio, las diferencias en determinadas materias no deben interpretarse como una quiebra de las relaciones, sino como la consecuencia natural de la defensa de intereses nacionales distintos.

Lealtad sin uniformidad

El líder de Vox ha construido su argumentación sobre una idea central: la compatibilidad entre la lealtad política y el desacuerdo. “No nos peleamos ni rompemos”, ha resumido, aludiendo a la necesidad de preservar las alianzas incluso cuando no existe coincidencia plena en todos los frentes.

Para ilustrarlo, ha recurrido a su relación con el presidente argentino, Javier Milei. Abascal ha recordado que, pese a la sintonía personal e ideológica que mantiene con el mandatario, discrepa de su apoyo al acuerdo comercial de Mercosur, una iniciativa que él rechaza pero que Milei respalda por considerarla beneficiosa para Argentina.

Desde esa lógica, el presidente de Vox ha interpretado el desencuentro entre Trump y Meloni como una expresión de esa misma dinámica. Ha afirmado estar “convencido” de que ambos líderes actúan guiados por la defensa de sus respectivos intereses nacionales, sin que ello deba traducirse en descalificaciones personales o políticas. En ese marco, ha subrayado que Meloni afronta su acción de gobierno en condiciones complejas y con “muchísimas dificultades”, lo que, en su opinión, acentúa el valor de su liderazgo.

El líder de Vox, Santiago Abascal, y la primera ministra italiana, Giorgia Meloni (Cecilia Fabiano/LaPresse via ZUMA Press/dpa)
El líder de Vox, Santiago Abascal, y la primera ministra italiana, Giorgia Meloni (Cecilia Fabiano/LaPresse via ZUMA Press/dpa)

Abascal ha ido más allá al advertir contra la tentación de erosionar a socios políticos por discrepancias puntuales en materia geopolítica o internacional. Ha reivindicado la figura de la dirigente italiana como una “gran patriota” y ha apelado a la necesidad de comprender el margen de maniobra de cada gobierno antes de emitir juicios categóricos.

China como eje de confrontación interna

La comparecencia ha derivado, sin solución de continuidad, hacia la política nacional. Abascal ha aprovechado la referencia internacional para cargar contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a propósito de su viaje oficial a China, que ha situado en el centro de su crítica.

El líder de Vox ha cuestionado que el Ejecutivo pueda presentar al país asiático como un modelo de referencia. En su intervención, ha descrito a China como una “dictadura represiva” en la que no existe pluralismo político ni posibilidad de alternancia, y ha denunciado que se proyecte una imagen positiva de ese sistema en el debate público español.

Su reproche no se ha limitado a la política exterior. Abascal ha vinculado esa supuesta admiración por el modelo chino con una crítica más amplia al funcionamiento democrático en España. Ha sugerido que el Gobierno evita la convocatoria electoral y pretende “robar la voz al pueblo”, en una acusación que ha elevado el tono del discurso en plena precampaña en Andalucía.

En ese contexto, también ha denunciado lo que considera una contradicción en el discurso de algunos dirigentes políticos, a quienes ha reprochado que califiquen de dictadores a líderes democráticamente elegidos en otros países mientras, al mismo tiempo, muestran indulgencia o simpatía hacia el sistema chino. A su juicio, esa doble vara de medir revela una utilización interesada de los conceptos democráticos.

El presidente de Vox, Santiago Abascal, durante una declaración ante los medios en Jaén (Joaquín Corchero - Europa Press)
El presidente de Vox, Santiago Abascal, durante una declaración ante los medios en Jaén (Joaquín Corchero - Europa Press)

Abascal ha cerrado su intervención intensificando sus críticas hacia Sánchez, al que ha acusado de mantener una relación distante con la ciudadanía y de impulsar políticas migratorias y de nacionalización con efectos sobre el censo electoral. Un argumento que entronca con el eje habitual del discurso de Vox y que, en esta ocasión, ha quedado entrelazado con la crítica a la política internacional del Ejecutivo.