La ruta de las cascadas: un pueblo medieval a 65 kilómetros de Barcelona con bosques de película

La diversidad de ambientes y actividades para todos los públicos ha hecho de este municipio un imán para excursionistas y familias

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Los saltos escondidos de Cabrera de Anoia. (Turismo de Anoia)
Los saltos escondidos de Cabrera de Anoia. (Turismo de Anoia)

A 65 kilómetros de Barcelona, Cabrera d’Anoia se presenta como uno de los destinos naturales de referencia para excursionistas y familias en Cataluña. Este municipio de origen medieval en la comarca de la Anoia ofrece un escenario de bosques, viñedos y una concentración inusual de saltos de agua, que conforman un itinerario circular especialmente recomendable en primavera. El acceso es directo por carretera desde la capital catalana, lo que favorece su atractivo como escapada de un día.

Cabrera d’Anoia dispone de una ruta circular señalizada de entre ocho y diez kilómetros, según la variante elegida. El itinerario discurre entre bosques y cultivos de viñas y permite descubrir hasta cuatro cascadas principales: Salt dels Capellans, Salt de la Mala Dona, Salt del Cargol y Salt dels Cucs. El inicio frecuente se realiza en el pueblo de Canaletes, donde se recomienda dejar el coche y seguir la señalización hasta el primer salto, el Salt dels Capellans, situado a poco más de un kilómetro.

El Salt dels Capellans destaca por su cascada y una pequeña cueva de travertino cercana, formación frágil que no se debe sobrepasar fuera de los caminos delimitados. El Salt de la Mala Dona, accesible tanto al principio como al final de la ruta, dispone de miradores desde arriba y desde la base, permitiendo diferentes perspectivas y posibilidad de baño estacional. A partir de aquí, la ruta exige mayor atención: los descensos hacia el Salt del Cargol y el Salt dels Cucs incluyen tramos en los que es necesario el uso de cuerdas y cruzar el río caminando por el agua. El Salt del Cargol debe su nombre a la forma creada por la erosión, visible solo tras descender una pendiente pronunciada y rodeado de helechos. El Salt dels Cucs se encuentra encajado entre paredes cubiertas de vegetación y marca el punto final del circuito de los saltos de agua.

El recorrido total se extiende entre ocho y diez kilómetros, con una duración estimada de tres a cinco horas, dependiendo de las paradas y el ritmo. La primavera de 2026 y las lluvias recientes han incrementado el caudal de agua y la espectacularidad de las pozas, aunque las guías recomiendan extremar la prudencia con niños pequeños y en época de crecida.

La ruta fácil para hacer con niños que llega a una preciosa cascada que está a poco más de una hora de Barcelona.

Viñedos, patrimonio medieval y la huella del papel

La ruta de las cascadas no solo ofrece valor paisajístico. El camino discurre junto a viñedos en terrazas que reflejan el pasado y presente vitivinícola de la comarca. Bodegas familiares cercanas a Cabrera d’Anoia abren sus puertas para visitas y catas, añadiendo interés enoturístico a la jornada. El contraste visual entre los verdes de las vides y los azules de ríos y pozas confiere una estampa reconocida en reportajes de la zona.

En el aspecto histórico, Cabrera d’Anoia conserva masías centenarias y construcciones medievales, como el castillo, cuyo origen se documenta desde el siglo XI. El entorno se completa con antiguos caminos agrícolas y edificaciones de piedra. El Museo Molí Paperer de Capellades, próximo al municipio, es una visita complementaria para conocer la importancia de la industria del papel en el valle.