
El sector de la construcción vuelve a mostrar signos de debilidad en España. La producción se desplomó un 10,3% en febrero en comparación con el mismo mes de 2025, según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística. Aunque la caída sigue siendo significativa, el dato supone una moderación respecto al fuerte descenso registrado en enero, cuando el retroceso alcanzó el 18,6%.
Este comportamiento refleja un sector que sigue en negativo, pero que podría estar iniciando una fase de estabilización tras varios meses de caídas intensas.
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El retroceso de la producción tiene un claro protagonista: la construcción de edificios. Esta actividad se hundió un 35,8% interanual en febrero, lastrando el conjunto del sector. También la ingeniería civil registró un comportamiento negativo, con una caída del 14,8%, aunque de menor intensidad.
En contraste, las actividades de construcción especializada fueron la única nota positiva, con un crecimiento del 3,4%, lo que ayudó a amortiguar parcialmente el impacto global.
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Mejora leve en términos mensuales
A pesar del mal dato interanual, los indicadores mensuales ofrecen un respiro. En términos corregidos de estacionalidad y calendario, la producción cayó un 9,1%, mejorando frente al descenso del 11,3% de enero.
Además, en comparación con el mes anterior, la actividad del sector creció un 1,5%, lo que supone un avance de más de cuatro puntos respecto al dato previo. Este repunte mensual sugiere que el sector podría estar tocando suelo tras el fuerte ajuste de comienzos de año.
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En la comparativa mensual, las tres grandes divisiones del sector registraron avances. La construcción de edificios lideró el crecimiento con un aumento del 2,2%, seguida de las actividades especializadas (+1,7%). Estos datos apuntan a una recuperación puntual de la actividad, aunque todavía insuficiente para compensar las fuertes caídas acumuladas.
Un nuevo indicador para medir el sector
Los datos de febrero se enmarcan en el nuevo Índice de Producción de la Construcción (IPCO), que sustituye al anterior indicador utilizado hasta finales de 2025. Este nuevo índice, elaborado por el INE, busca ofrecer una visión más precisa y homologada a nivel europeo de la evolución del sector.
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Se trata de un cambio metodológico relevante que permitirá comparar mejor la actividad constructora española con la del resto de países de la Unión Europea.
La implantación del IPCO no será inmediata ni completa. El nuevo indicador se desarrollará en dos fases, con una transición que se extenderá hasta 2028.
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En esta primera etapa, se mantienen muchos elementos del sistema anterior para garantizar la continuidad de las series estadísticas. Será a partir de 2028 cuando el índice adopte plenamente los estándares metodológicos europeos.
Más precisión con nuevas empresas
El diseño del IPCO incorpora mejoras significativas en su base de datos. Entre ellas, la inclusión de 600 grandes empresas adicionales en la muestra. Este ajuste permite captar mejor la realidad del sector, especialmente en las compañías con mayor peso económico.
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Además, se han revisado los factores de ponderación para reflejar con mayor precisión la importancia de cada empresa dentro del conjunto. Una de las claves del nuevo indicador es su metodología. El IPCO no se limita a medir ingresos, sino que busca estimar la producción real eliminando el efecto de los precios.
Para ello, utiliza técnicas de deflactación que permiten aislar el volumen de actividad del impacto de la inflación. Este enfoque ofrece una imagen más fiel de la evolución del sector, especialmente en un contexto de variación de costes.
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Menos carga para las empresas
El nuevo sistema también simplifica la recogida de datos. En lugar de solicitar múltiples variables, el INE pide a las empresas únicamente su cifra de negocios. Este cambio reduce la carga administrativa para las compañías y agiliza el proceso de elaboración del indicador. Además, alinea la metodología con la utilizada en otros sectores, como el de servicios.
El desplome de la construcción se produce en un momento clave para la economía española, donde la vivienda y las infraestructuras juegan un papel fundamental. La caída de la producción, especialmente en edificación, refleja las tensiones que atraviesa el sector, desde el aumento de costes hasta la incertidumbre regulatoria.
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Aunque los datos mensuales apuntan a una leve mejora, el reto sigue siendo consolidar una recuperación sostenida que permita al sector volver a crecer con estabilidad.
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