
El sector de la construcción en España arrastra desde hace años un grave problema generacional: el 90% de los trabajadores tiene más de 30 años. Las cifras son contundentes. De las 1.530.002 personas ocupadas actualmente en el sector, apenas 164.898 tienen menos de 30 años (10,8%), mientras que el 67,2% se sitúan entre los 30 y los 54 años, y el 22% restante superan los 55 años, por lo que podrían jubilarse a lo largo de la próxima década.
Estos datos reflejan que mientras la construcción avanza hacia una transformación tecnológica sin precedentes, su fuerza laboral se hace mayor y no encuentra relevo generacional suficiente. A ello se suma la falta de trabajadores cualificados, lo que constituye una seria amenaza tanto para solucionar los problemas de vivienda como para construir y asegurar un adecuado mantenimiento de las principales infraestructuras que necesita España
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Esta situación también visibiliza un problema estructural. La escasez de jóvenes interesados en el sector coincide con un momento de cambio profundo, donde la digitalización, la sostenibilidad y la innovación están redefiniendo la actividad constructiva. Sin embargo, el sector no logra atraer el talento necesario para liderar esta transición.
Este diagnóstico se hizo visible durante la presentación del informe Gestión del talento en el sector de la construcción y su relación con la I+D+i, elaborado por la Plataforma Tecnológica Española de Construcción (PTEC) y presentado en FESCOMAD. El documento advierte de que la falta de mano de obra cualificada y el envejecimiento de las plantillas constituyen una amenaza directa para el futuro del sector.
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Falta de talento
Con una mayoría de trabajadores situada entre los 30 y los 54 años, el sector se sostiene actualmente sobre una base que pronto comenzará a reducirse. Sin una estrategia eficaz de incorporación de jóvenes, la construcción podría enfrentarse a una escasez de mano de obra sin precedentes.
Además, la falta de profesionales no solo afecta a la cantidad de proyectos, sino también a su calidad. La dificultad para encontrar perfiles cualificados limita la capacidad de innovación y ralentiza la adopción de nuevas tecnologías, esenciales para mejorar la eficiencia y sostenibilidad de las obras. De hecho, la falta de talento se ha convertido en uno de los principales desafíos, lo que merma de manera peligrosa la competitividad del sector.
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Según la Plataforma Tecnológica Española de Construcción, las empresas encuentran cada vez más dificultades para captar talento con perfiles híbridos, capaces de combinar conocimientos técnicos con habilidades digitales y de gestión.
Esta carencia tiene consecuencias directas: proyectos que se retrasan, menor calidad en la ejecución y dificultades para implementar herramientas innovadoras que ya están revolucionando el sector a nivel global. La importancia del problema ha llevado a situarlo en el centro del debate del I Congreso de Innovación en Construcción, Edificación, Infraestructuras y Concesiones (IC2), organizado junto a la Universidad de Cantabria y la Red de Clústeres de la Construcción.
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Nuevos perfiles profesionales demandados
A pesar del panorama preocupante, la evolución del sector también abre la puerta a nuevas oportunidades. La construcción está dejando atrás su imagen tradicional para convertirse en un entorno cada vez más tecnológico y multidisciplinar.
Junto a los perfiles clásicos, surgen nuevas profesiones vinculadas a la ingeniería avanzada, el análisis de datos, la sostenibilidad o la gestión de la innovación. Este cambio podría ser clave para atraer a una nueva generación de trabajadores.
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Entre los perfiles emergentes destaca el gestor de innovación en construcción, una figura estratégica encargada de impulsar proyectos tecnológicos y coordinar equipos multidisciplinares. Este profesional actúa como nexo entre la investigación, la estrategia empresarial y la aplicación práctica.
Además, están ganando relevancia otros roles como especialistas en vigilancia tecnológica, inteligencia competitiva o transferencia de conocimiento. Todos ellos reflejan un sector cada vez más integrado en el ecosistema de innovación.
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El reto de atraer talento joven
Uno de los grandes desafíos es cambiar la percepción que los jóvenes tienen de la construcción. Tradicionalmente asociada a trabajos físicos y condiciones exigentes, la industria necesita reposicionarse como un sector innovador, estable y con oportunidades de desarrollo profesional.
La incorporación de nuevas tecnologías puede jugar un papel decisivo en este proceso. La digitalización no solo mejora la productividad, sino que también genera entornos de trabajo más atractivos y alineados con las expectativas de las nuevas generaciones.
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Sin embargo, este cambio de imagen requiere esfuerzos coordinados entre empresas, instituciones educativas y administraciones públicas. La formación especializada y la orientación profesional serán claves para conectar la oferta y la demanda de talento, señalan los expertos.

La importancia de la colaboración público-privada
El tejido empresarial del sector, compuesto mayoritariamente por pequeñas y medianas empresas, añade otra capa de complejidad al problema. Estas compañías suelen tener más dificultades para acceder a recursos de innovación o incorporar perfiles altamente cualificados.
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En este contexto, la colaboración entre empresas, universidades y centros tecnológicos se presenta como una herramienta fundamental. Este tipo de alianzas permite desarrollar proyectos innovadores, facilitar la transferencia de conocimiento y formar profesionales adaptados a las necesidades reales del mercado.
Carlos Martínez Bertrand, director gerente de PTEC, subraya que “el sector de la construcción debe reforzar su atractivo para los más jóvenes”. Por ello, incide en que “la innovación, la colaboración entre agentes público-privados y la incorporación de talento cualificado se perfilan como elementos clave para consolidar la transformación tecnológica de una de las industrias estratégicas de la economía”.
Un sector estratégico en riesgo
La construcción es una de las industrias más importantes de la economía española, tanto por su contribución al empleo como por su impacto en otros sectores. Su debilitamiento podría tener consecuencias significativas en el crecimiento económico y el bienestar social.
El envejecimiento de la plantilla y la falta de talento no son problemas aislados, sino síntomas de una transformación que no está siendo acompañada al ritmo necesario. Sin medidas urgentes, el sector corre el riesgo de quedarse atrás en un momento clave.
La solución pasa por una estrategia integral que combine formación, innovación, colaboración y un cambio profundo en la percepción social de la construcción. Solo así, a juicio de los expertos, será posible garantizar el relevo generacional y asegurar el futuro de una industria esencial, a juicio de los expertos.
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