Las elecciones andaluzas ponen contra las cuerdas a Podemos: crece la presión por la coalición de izquierdas con Adelante Andalucía y el tiempo se agota

El plazo para registrar coaliciones expira el 3 de abril sin avances visibles, aunque persisten contactos discretos entre las formaciones para intentar un acuerdo de última hora

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Ione Belarra, Yolanda Díaz y Antonio Maíllo sobre la bandera de Andalucía (Montaje Infobae)
Ione Belarra, Yolanda Díaz y Antonio Maíllo sobre la bandera de Andalucía. (Montaje Infobae)

La izquierda alternativa andaluza encara una semana decisiva con más incógnitas que certezas sobre su capacidad para articular una candidatura unitaria de cara a las elecciones autonómicas del próximo 17 de mayo. El cierre del plazo legal para registrar coaliciones, fijado para el viernes 3 de abril, opera como un punto de no retorno para unas conversaciones que, aunque existen, se desarrollan bajo un clima de distanciamiento que recuerda inevitablemente a episodios recientes.

La posibilidad de que Podemos e Izquierda Unida vuelvan a concurrir bajo el paraguas de Por Andalucía sigue, a estas alturas, en el terreno de lo improbable, según admiten diversas fuentes implicadas. No obstante, otras voces matizan ese diagnóstico y apuntan a la existencia de contactos discretos, a distintos niveles, que tratarían de explorar una salida de último minuto. Nadie se atreve a hablar de negociación formal, pero tampoco se descarta del todo un entendimiento ‘in extremis’, fórmula ya conocida en este espacio político.

El contexto no invita al optimismo. Las últimas citas electorales en Aragón y Castilla y León dejaron como saldo la incapacidad de las fuerzas a la izquierda del PSOE para construir candidaturas conjuntas, pese a que los contactos se prolongaron hasta el límite de los plazos legales. Aquellos intentos fallidos proyectan ahora su sombra sobre Andalucía, donde el riesgo de repetir un escenario de división es más que evidente.

A esta dinámica se suma un elemento estructural que estrecha aún más el margen de maniobra: la decisión firme de Adelante Andalucía de concurrir en solitario. La formación que lidera Teresa Rodríguez no solo ha descartado cualquier integración en una candidatura común, sino que además ha marcado distancia estratégica al rechazar de plano su participación en un eventual gobierno con el PSOE, justo lo contrario de lo que persigue Por Andalucía.

La fractura entre Adelante y sus antiguos socios sigue lejos de cicatrizar. Los conflictos de la pasada legislatura, con episodios de alto voltaje político como la expulsión de Rodríguez del grupo parlamentario compartido, continúan condicionando cualquier intento de recomposición del espacio. En consecuencia, el tablero andaluz se configura, como mínimo, con dos candidaturas diferenciadas, y con la posibilidad real de una tercera si finalmente Podemos opta por competir en solitario.

El candidato de Por Andalucía a la presidencia de la Junta y coordinador general de Izquierda Unida, Antonio Maíllo. (Joaquín Corchero/Europa Press)
El candidato de Por Andalucía a la presidencia de la Junta y coordinador general de Izquierda Unida, Antonio Maíllo. (Joaquín Corchero/Europa Press)

Maíllo fija posición y traslada la presión

En este escenario, el liderazgo de Antonio Maíllo adquiere una centralidad indiscutible. El candidato de Por Andalucía y coordinador de IU ha reiterado en los últimos días una idea fuerza que sintetiza su estrategia: la unidad depende exclusivamente de Podemos. “Con que no se vaya nadie, seguimos adelante”, ha dicho, en un intento de proyectar una imagen de continuidad y, al mismo tiempo, situar el foco de la responsabilidad en su interlocutor.

Maíllo, que aspira a consolidar su perfil como referente de la izquierda andaluza, ha optado por rebajar públicamente el dramatismo ante una eventual ausencia de Podemos. Sin embargo, en el entorno de la coalición se reconoce que la suma de fuerzas sigue siendo un factor determinante para mejorar las expectativas electorales en un contexto adverso.

Podemos, por su parte, transita entre la apelación a la unidad y la reivindicación de su propia autonomía estratégica. La dirección estatal ha insistido en la necesidad de candidaturas amplias, pero al mismo tiempo ha puesto como ejemplo el modelo de Extremadura, donde concurrieron junto a IU pero al margen de Sumar. Este matiz introduce una discrepancia de fondo sobre la arquitectura de la confluencia y el reparto de protagonismo entre los distintos actores.

El secretario de Organización, Pablo Fernández, ha verbalizado en los últimos días un cierto optimismo, apoyándose en los contactos abiertos entre ambas formaciones. Sin embargo, ese discurso convive con una percepción, dentro de Por Andalucía, de que los movimientos de Podemos responden más a una lógica táctica que a una voluntad firme de integración.

Entre los contactos discretos y la desconfianza mutua

Las conversaciones existen, aunque se mantengan en un terreno difuso. Fuentes conocedoras de esos intercambios hablan de llamadas, encuentros y mediaciones que buscan desbloquear la situación sin éxito por ahora. A ello se añade la presión de sectores de la sociedad civil, que reclaman insistentemente una candidatura unitaria como condición para maximizar las opciones electorales.

El cálculo político de Podemos añade complejidad al escenario. La formación se juega en Andalucía algo más que un resultado autonómico: el desenlace tendrá impacto en su posicionamiento estatal y en la proyección de sus principales referentes, especialmente tras los reveses sufridos en otros territorios. De ahí que el partido combine mensajes de apertura al acuerdo con señales que apuntan a la posibilidad de competir en solitario.

En este marco, el candidato de Podemos a la Presidencia de la Junta, Juan Antonio Delgado, ha intensificado el tono a favor de la confluencia. “Queremos negociar, queremos una izquierda transformadora, unida y fuerte, porque es lo que exige el pueblo andaluz”, ha señalado, para insistir a continuación en que “lo que quiere el pueblo andaluz es que vayamos juntos”. Delgado ha recalcado además que su formación lleva “semanas queriendo sentarnos para dialogar con el objetivo de poner los intereses del pueblo andaluz en el centro”, en un intento de trasladar la idea de que la iniciativa del acercamiento parte de su partido.

El candidato de la coalición Por Andalucía a la presidencia de la Junta, Antonio Maíllo, ha apuntado que corresponde a Podemos la decisión de integrarse o no de cara a dichos comicios en las listas de Por Andalucía (Europa Press)

Sin embargo, en el seno de Por Andalucía se abre paso una lectura más escéptica. Algunas voces consideran que no existe una voluntad real de acercamiento por parte de Podemos y que los gestos recientes forman parte de una estrategia de posicionamiento. Este diagnóstico se apoya en el comportamiento del partido en el actual ciclo electoral, caracterizado por la competencia directa con sus antiguos aliados, incluso a riesgo de fragmentar el espacio.

La semana que ahora comienza se perfila así como un momento de máxima tensión política en el lado de la izquierda, en el que las decisiones que se adopten —o que no lleguen a adoptarse— no solo configurarán la oferta electoral en Andalucía, sino que volverán a poner a prueba la viabilidad de un proyecto político que, desde hace años, oscila entre la aspiración de unidad y la inercia de la división.