Sebastián La Rosa, médico experto en longevidad: “El problema del café no es el café en sí, es que se consume en extremo”

Los estudios señalan que la moderación y la elección de bebidas con menos cafeína, como el té verde, pueden asociarse a una menor mortalidad

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Sebastián La Rosa explica las diferencias entre el consumo de café y té
Sebastián La Rosa, médico experto en longevidad, habla sobre los problemas del exceso de café y los beneficios del té (@dr.larosa)

El café es una de las bebidas más consumidas en el mundo y su papel en la salud ha generado un debate constante entre especialistas en longevidad y nutrición. Además, la variedad de métodos de preparación y la cultura asociada hacen que su consumo siga en aumento. El hábito de tomar café se ha asociado tanto a beneficios como a riesgos, lo que motiva a la comunidad científica a analizar con detalle sus efectos sobre el organismo y la calidad de vida a largo plazo.

El consumo elevado de café genera preocupación entre algunos expertos en longevidad. Sebastián La Rosa, médico especializado en este ámbito, señala en su TikTok (@dr.larosa) que “el problema obvio del café es que hoy nos fuimos al otro extremo y consumimos café de más”.

Su advertencia se sustenta en la diferencia entre los efectos de una porción moderada frente al exceso: al analizar el impacto de la cafeína, precisa que “en el café existe un efecto positivo por tomar una taza. Si tomas cuatro tazas por día, el efecto o el balance total que vas a tener va a ser claramente negativo”.

Efectos del café y el té

El auge del café en las rutinas diarias responde, en parte, a su capacidad para aportar energía y favorecer la concentración, pero el consumo desmedido puede tener consecuencias adversas. Entre los efectos negativos asociados al exceso de café se incluyen alteraciones en el sueño, aumento de la presión arterial y mayor riesgo de dependencia.

Descubre las diferencias entre ambos cafés
Café con leche y café solo. (Freepik)

La Rosa llama la atención sobre la importancia de mantener la moderación, ya que el abuso prolongado puede contrarrestar cualquier beneficio potencial y afectar la salud a largo plazo. En contraste, La Rosa explica que el té, en particular el té verde o blanco, no presenta el mismo riesgo debido a su menor contenido de cafeína.

Aclara que ese es el motivo por el cual “en el té este problema es mucho menor porque el consumo de cafeína es mucho menor, sobre todo si estás consumiendo té verde o té blanco”. El té, además de su bajo contenido en cafeína, contiene polifenoles y antioxidantes que han sido estudiados por su posible impacto positivo en la salud metabólica y cardiovascular.

Beneficios y límites

El respaldo estadístico a estos efectos proviene de estudios realizados en cien mil personas en China. Según La Rosa, esta investigación reveló que “los que tomaban té de manera regular tenían un 20 % menos mortalidad por cualquier causa comparado con el grupo que no consumía té de manera rutinaria”.

Estos datos se suman a investigaciones previas que sugieren que el té puede contribuir a mejorar la función endotelial y reducir la inflamación, factores relevantes en la prevención de enfermedades crónicas.

Descubre el mecanismo oculto de la cafeína. No es una fuente de energía, sino un bloqueador que interfiere con las señales de cansancio en tu cerebro, manteniéndote alerta mientras la fatiga se acumula.

No obstante, el especialista introduce una matización fundamental. A pesar de que los resultados pueden parecer alentadores, La Rosa aclara que “esto no significa que vives un 20 % más. Solo significa que si te enfermas tienes un 20 % menos de mortalidad, a lo que al fin y al cabo te lleva a vivir más tiempo”.

Este matiz resulta clave para interpretar los resultados con cautela y evitar conclusiones simplificadas sobre la relación entre el consumo de té y la longevidad. La evidencia respalda la recomendación de consumir bebidas con moderación y priorizar un enfoque equilibrado en la dieta diaria, sin caer en excesos.