El cambio de hora aumenta el riesgo de infartos y de padecer problemas cardiovasculares, según un estudio

Perder una hora de sueño tiene más efectos negativos de lo que muchas personas piensan

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Imagen de recurso de una clínica. (Europa Press)
Imagen de recurso de una clínica. (Europa Press)

El próximo 29 de marzo a las 2:00 de la madrugada tendrá lugar el cambio de hora, adelantando el reloj una hora. Este ajuste es para adoptar el horario de verano, que tiene como objetivo aprovechar mejor la luz solar durante los meses más cálidos, reduciendo el gasto energético.

Aunque esto pueda parecer positivo, numerosos expertos alertan de que este adelanto puede tener serias repercusiones para nuestra propia salud. Según un estudio publicado en European Journal of Epidemiology, una prestigiosa revista científica, la transición al horario de verano es realmente perjudicial.

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Los resultados de esta revisión sistemática sugieren que el efecto más perjudicial ocurre durante los primeros días después del cambio de hora en primavera. La pérdida de una hora de sueño altera el ritmo circadiano, lo que genera un desajuste en los procesos biológicos que regulan la presión arterial, la frecuencia cardíaca y la liberación de hormonas.

Los riesgos físicos del cambio de hora

Según los investigadores, esta perturbación temporal puede incrementar significativamente el riesgo de infarto agudo de miocardio, sobre todo en personas con antecedentes cardiovasculares o factores de riesgo como hipertensión, diabetes o tabaquismo.

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Además, la alteración del horario no solo afecta al corazón. La revisión encontró un aumento de los accidentes de tráfico mortales durante la semana posterior al cambio, probablemente relacionado con el cansancio, la reducción de la atención y la adaptación brusca a nuevos horarios.

Esto refuerza la idea de que el adelanto de una hora no es un simple ajuste en el reloj, sino un evento que somete al organismo a un estrés fisiológico considerable.

Aun así, los expertos subrayan que estos efectos son temporales. Pasadas las primeras semanas, el cuerpo suele adaptarse al nuevo horario y los riesgos se estabilizan. De hecho, algunos estudios sugieren que el horario de verano durante los meses más cálidos podría asociarse con beneficios generales, como una menor mortalidad los meses posteriores.

Cómo prepararte para el cambio de hora

Para que el cambio de hora nos afecte de la menor forma posible, es importante prepararse unos días antes. El principal desafío es el desajuste del sueño y el ritmo circadiano, que afecta directamente a la presión arterial, la frecuencia cardíaca y la concentración.

Para minimizar estos efectos, conviene aplicar cambios graduales en los horarios de sueño: intenta acostarte 15 o 20 minutos antes cada noche y levantarte un poco antes por la mañana. Esto permite que tu reloj biológico se adapte de forma progresiva y evita un impacto brusco sobre tu organismo.

Además, la exposición a la luz natural es fundamental. Pasar tiempo al aire libre por la mañana ayuda a sincronizar tus funciones vitales, señalando al cuerpo que es hora de activarse y facilitando el ajuste al nuevo horario.

Por último, cuida tus hábitos antes de dormir: evita cenas muy pesadas, cafeína y pantallas luminosas al menos una hora antes de acostarte. Además, mantener un ambiente tranquilo y relajante en la habitación también ayuda a que el sueño sea más profundo y reparador.

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