Virginia López, abogada: “Este es el error que cometen el 90% de los trabajadores al pedir la conciliación familiar”

La vía elegida y la forma de comunicarla pueden ser decisivas ante una negativa empresarial

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Una madre junto a su
Una madre junto a su hijo intenta trabajar (Montaje Infobae con imágenes de @tuabogadalaboralista / TikTok y Canva)

“Lo primero que debes grabarte a fuego es que la conciliación familiar no es un favor que te hace la empresa, es un derecho reconocido por el Estatuto de los Trabajadores”. Así resume la abogada laboralista Virginia López (@tuabogadalaboralista) una de las ideas centrales de su último vídeo en TikTok, en el que analiza los errores más frecuentes que cometen los trabajadores cuando solicitan medidas para adaptar su jornada por motivos familiares o personales.

La letrada advierte de que muchas de estas peticiones siguen planteándose como si dependieran de la buena voluntad de la empresa, cuando en realidad forman parte de los derechos laborales reconocidos por la legislación. En su explicación, recuerda además que estos mecanismos pueden activarse cuando existen necesidades familiares relevantes, como el cuidado de hijos, la atención a familiares dependientes o situaciones médicas que exijan presencia directa.

Adaptar horario, reducir jornada o pedir excedencia

La abogada recuerda que existen distintas fórmulas legales para ejercer este derecho y que no todas implican dejar de trabajar o renunciar al puesto. “Tienes tres vías principales”, resume.

La primera es la adaptación de jornada, una opción que permite solicitar cambios de horario, modificación de turnos o incluso teletrabajo cuando resulte compatible con las funciones del puesto. Esta vía se utiliza cada vez más en empresas donde parte de la actividad puede desarrollarse a distancia o con cierta flexibilidad organizativa.

La segunda posibilidad es la reducción de jornada, que sí implica una disminución proporcional del salario, pero que ofrece una protección reforzada frente a determinadas decisiones empresariales. “Conlleva una disminución proporcional del salario, pero ofrece una protección jurídica especialmente intensa frente a decisiones empresariales”, afirma.

La tercera alternativa es la excedencia, pensada para situaciones en las que el cuidado de hijos o familiares exige una dedicación total. “No supone perder el empleo, sino que es una suspensión del contrato con garantías legales”, subraya.

Así son las empresas que redujeron la jornada laboral a cuatro días: “Funciona tanto la productividad como la conciliación, vivimos mejor”.

La empresa está obligada a negociar

Virginia López insiste en que muchas de las fricciones aparecen cuando la empresa responde de forma tajante a la solicitud. Frases como “eso aquí no se puede” o “o lo tomas o lo dejas”, asegura, siguen siendo frecuentes, aunque jurídicamente no bastan.

“La empresa no puede decir no y quedarse tan ancha. Tú solicitas y la empresa está obligada a negociar“, explica. Si la compañía rechaza la petición, añade, debe justificarlo con razones organizativas o productivas reales y acreditables.

Según recuerda, una negativa sin motivación suficiente carece de base legal. La normativa obliga a abrir un proceso de diálogo y a valorar si la petición es razonable dentro de la organización del trabajo.

El error más frecuente: hacerlo solo de palabra

La abogada identifica como principal fallo el hecho de trasladar estas peticiones verbalmente. “Las palabras se las lleva el viento. Y en un procedimiento judicial, simplemente no existen”, advierte. Por ello recomienda presentar cualquier solicitud por escrito, con una explicación clara, concreta y bien fundamentada. “Una petición mal planteada puede debilitar tu posición desde el inicio. En derecho laboral, la forma importa tanto como el fondo”, señala.

También recuerda que ejercer este derecho no puede derivar en sanciones ni despidos. “Si te echan por pedir conciliación, el despido podría ser declarado nulo”, afirma, lo que obligaría a la empresa a readmitir al trabajador y abonar los salarios dejados de percibir.

En un contexto en el que muchas familias siguen intentando encajar horarios laborales extensos con responsabilidades de cuidado, la especialista insiste en que conciliar no debería convertirse en una excepción, sino en una posibilidad real protegida por la ley.