Un estudio revela que las personas con el pelo teñido tienen una mayor tasa de depresión

Investigadores estadounidenses han encontrado una relación entre los colores poco comunes en el cabello y problemas de salud mental

Guardar
Una mujer se tiñe el
Una mujer se tiñe el pelo (Freepik)

Un naranja chillón o un rosa color fantasía podrían estar relacionados con problemas de salud mental. Así lo asegura un reciente estudio de la Universidad de Columbia tras encontrar una relación entre tener el pelo teñido con colores poco habituales y una mayor tasa de depresión.

Para llevar a cabo el estudio, que ya ha sido publicado en la revista Social Psychological and Personality Science, los investigadores evaluaron más de 70.000 perfiles de la aplicación de citas OkCupid. Los datos recolectados incluían información demográfica, preferencias románticas, orientación sexual, hábitos de presentación personal y salud mental.

Los investigadores se centraron en variables visibles en el proceso de creación de perfil: si los usuarios habían teñido su cabello de un color inusual, presencia de tatuajes, orientación sexual, tipo de cuerpo, antecedentes de vegetarianismo, creencias políticas y disposición hacia relaciones abiertas o poliamorosas. Sobre salud mental, el estudio examinó respuestas autoinformadas sobre depresión, experiencia con enfermedades mentales, asistencia a terapia y percepción de felicidad.

Los análisis estadísticos incorporaron controles por edad, raza, tipo de cuerpo e inteligencia autodeclarada, permitiendo discriminar el aporte específico de cada característica a la probabilidad de reportar problemas de salud mental.

Las personas que informaron haber teñido su cabello de un color poco común tenían un 60 % más de probabilidades de haber asistido a terapia y un 55 % más de probabilidades de reportar depresión frecuente. Además, quienes optaron por este estilo manifestaron una probabilidad 1,05 veces superior de haber experimentado alguna enfermedad mental en comparación con quienes no modifican su color de cabello.

En concreto, entre los 9.507 encuestados que respondieron sobre asistencia a terapia, el 59,8 % manifestó haber ido alguna vez, mientras que cerca del 32,7 % indicó que casi nunca se deprime y se siente feliz, frente a un 4% que afirmó que “la desesperación es mi vida”. La prevalencia de antecedentes de enfermedad mental grave fue de 5,9 %, y 21,4 % adicional reportó haber experimentado problemas leves. Estas cifras muestran valores superiores en el grupo de quienes modifican su color de cabello.

El modelo estadístico también reveló efectos asociados a otras características: identificarse como vegetariano, bisexual (ambos sexos) y con ciertas variantes corporales diferentes al promedio mostró, de forma independiente al cabello teñido, una tendencia a puntuar más alto en indicadores de malestar psicológico. Por el contrario, la variable “ser feliz con la vida” no mostró diferencias entre los grupos.

Según destaca el estudio: “Las personas que usan el cabello teñido de colores poco habituales conforman un grupo con mayor prevalencia de problemas de salud mental, incluso cuando se controlan factores de confusión como raza o ideología”.

¿Puede la genética determinar tu salud mental? Un gen define cómo respondemos ante el estrés.

Las limitaciones del estudio

El trabajo de la Universidad de Columbia es el primero en cuantificar a gran escala la asociación entre la elección de teñir el cabello con colores poco comunes y la frecuencia de síntomas de malestar psicológico en adultos jóvenes estadounidenses, incluyendo controles por variables demográficas, ideológicas y preferencias personales.

Entre sus limitaciones, los autores señalan que los datos se basan en autoinformes dentro de una red social, lo que puede influir en la sinceridad o la sobreexposición de ciertas características. No se establece relación causal, sino una correlación estadística robusta.

El propio doctor Kemper advierte que “un color de cabello poco común no causa directamente problemas de salud mental, pero sí puede funcionar como un marcador observable de diferencias psicológicas subyacentes”. La investigación abre la puerta a nuevos estudios sobre cómo la autoexpresión y las señales estéticas pueden reflejar o visibilizar experiencias emocionales no siempre detectadas en contextos clínicos tradicionales.