10 plantas que debes plantar en marzo para tener un jardín lleno de flores

Preparar el terreno y elegir bien las especies garantiza floraciones continuas desde el inicio de la temporada

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Mujer cuidando su jardín (iStock)
Mujer cuidando su jardín (iStock)

El cambio de estación invita a renovar los espacios exteriores y aprovechar las condiciones propicias que ofrece marzo para la jardinería. La combinación de temperaturas suaves y aumento de las horas de luz crea el entorno ideal para la germinación y el crecimiento de especies florales, permitiendo planificar la transformación de terrazas y jardines desde el inicio de la primavera.

Incorporar nuevas variedades en este momento contribuye tanto al desarrollo saludable de las plantas como a la creación de atmósferas agradables en el hogar. El inicio de marzo ha marcado la llegada de la primavera y, con ella, la oportunidad de llenar terrazas y jardines de color y vida.

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Elegir el momento de plantación resulta crucial para lograr un espacio exterior vibrante desde los primeros días soleados. Este mes es ideal para sembrar una selección de diez plantas con flor que, además de aportar belleza, ofrecen la satisfacción de observar cómo cada ejemplar se desarrolla y florece a lo largo de la temporada.

De estas formas, nuestras plantas estarán más saludables

Un jardín lleno de color y especies variadas

La espuela de caballero, que pertenece a la familia Delphinium, destaca por sus características espigas acompañadas de flores delicadas con aspecto de encaje. Aunque estas plantas pueden reproducirse de forma autónoma, requieren una preparación inicial: sus semillas necesitan haber pasado previamente por condiciones frías y húmedas antes de ser sembradas en el suelo.

Espuela de caballero (Wikipedia/T.Voekler)
Espuela de caballero (Wikipedia/T.Voekler)

A continuación, las clavelinas ocupan un lugar habitual en balcones y jardines españoles al aparecer con los primeros rayos de sol. Disfrutar de su variada gama cromática en primavera depende de sembrar sus semillas en interior unas ocho semanas antes de la última helada. Estas flores presentan la particularidad de hibridarse, lo que puede dar lugar a colores inesperados en la floración. Para desarrollarse plenamente, precisan abundante luz solar.

Clavelina. (Adobe Stock)
Clavelina. (Adobe Stock)

También conocida como lavanda de mar, la siempreviva presenta diminutas flores en diferentes tonos—azul, rosa, crema, melocotón, amarillo, lavanda, magenta y púrpura—y es habitual encontrarla tanto en el jardín como en interiores, incluso en su versión seca y prensada. Para un crecimiento óptimo, las plántulas requieren ser expuestas de manera gradual al frío, el viento y el sol invernal antes de trasplantarse cuidadosamente al exterior.

Lavanda de mar (Wikipedia/peterichman)
Lavanda de mar (Wikipedia/peterichman)

La boca de dragón, fácilmente reconocible por sus flores en forma de capullo de colores intensos, es otra opción idónea para quienes buscan una floración continuada. Estas plantas germinan con facilidad a partir de semillas y tienen la capacidad de reproducirse de forma natural. Si se desea potenciar la aparición de nuevos capullos laterales, conviene eliminar las flores marchitas del tallo central conforme aparecen.

Boca de dragón
Boca de dragón (Grosby)

El estilo campestre encuentra en la malvarrosa su mejor aliada para incorporar un elemento rústico y romántico. Este tipo de planta puede sembrarse directamente tras la última helada del invierno, aunque el método más recomendable consiste en germinar las semillas en marzo y trasplantar al exterior las plántulas más desarrolladas, lo que propicia una floración temprana.

Malvarrosa (Wikipedia/Roland zh)
Malvarrosa (Wikipedia/Roland zh)

Otras especies perfectas

Viola Tricolor (Wikipedia/Derek Ramsey (Ram-Man))
Viola Tricolor (Wikipedia/Derek Ramsey (Ram-Man))

Dentro del abanico de posibilidades, el pensamiento o viola tricolor se ha ganado el favor de los jardineros por su llamativo aspecto y su prolongada presencia en los jardines españoles. Lo habitual es iniciar la siembra en interior en torno a mediados de febrero y trasladar las plantas al exterior una vez superada la última helada. Estas flores, conocidas popularmente como “flor de Cupido”, tienen tendencia a hibridarse y crear combinaciones cromáticas inéditas, colonizando incluso grietas y rendijas.

Milenrama (Carlos Martín/SIB)
Milenrama (Carlos Martín/SIB)

La milenrama, que responde al nombre científico de Achillea millefolium, comparte con otras especies el método de siembra en interior entre seis y ocho semanas antes de las últimas heladas. El desarrollo de sus plántulas resulta más eficaz si se recurre a bandejas con luz de cultivo y esterillas térmicas, ya que esto ayuda a mantener ejemplares robustos y compactos.

Amapola de Islandia (Wikipedia/W. Pfahler)
Amapola de Islandia (Wikipedia/W. Pfahler)

Respecto a la amapola de Islandia, pese a su origen, se ha adaptado bien a los jardines españoles debido a su resistencia al frío y a la facilidad con la que se cultiva desde semilla. Suele sembrarse en interior entre seis y ocho semanas antes de la última helada, aunque también resulta viable plantar directamente en el exterior si las temperaturas diurnas se mantienen de manera estable entre 13 y 16 grados.

Alheli, una planta que se conforma con casi nada (Pxhere)
Alheli, una planta que se conforma con casi nada (Pxhere)

El alhelí constituye otra alternativa para plantar en marzo y disfrutar en primavera de su aroma intenso y característico, similar al clavo de olor. Esta planta elegante presenta tallos erguidos y flores agrupadas con tonos que van del blanco al púrpura. Su siembra debe llevarse a cabo en interior, respetando el periodo de seis a ocho semanas antes del final del invierno.

Centaurea cyanus (Wikipedia/Albert H.)
Centaurea cyanus (Wikipedia/Albert H.)

El aciano, conocido como Centaurea cyanus, completa la lista. Aunque sus flores pueden encontrarse en una amplia gama de tonos—desde el rosa hasta el burdeos—, el azul es el más extendido. Las semillas pueden plantarse directamente en otoño para que sobrevivan bajo tierra durante el invierno, o bien sembrarse en interior ocho semanas antes de la última helada. Posteriormente, estas plantas tienden a resembrarse cada año con facilidad.