Pep Martorell, físico y doctor en Informática y experto en supercomputación e inteligencia artificial, nos cuenta cómo deben adaptarse las empresas españolas al uso de la IA, que supone una oportunidad para las pymes de competir con multinacionales, y cómo deben afrontar los empleados la posibilidad de perder su puesto de trabajo por el avance tecnológico.
-Pregunta: ¿Qué sectores laborales españoles están viendo ya un cambio en cuanto a su forma de trabajar gracias a la implementación de la IA?
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-Respuesta: Esto es muy difícil de contestar porque la verdad es que esta tecnología va tan rápido que los datos que salen cuesta mucho que estén suficientemente actualizados. Sí que es verdad que hay dos grandes sectores, como mínimo, donde el impacto se puede ver bastante a corto plazo. Uno, que no es del todo un sector, es la productividad personal. Cada vez más, la utilización masiva de la IA en casi cualquier aspecto de tu trabajo está implicando una cierta ganancia de productividad. Esto no es obvio que se vea reflejado en la cuenta de resultados del negocio, pero se está viendo y es muy masivo.
-P: ¿Cuál sería el otro sector?
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-R: Yo diría que es una función concreta, lo que yo llamaría atención al cliente transaccional. Si estamos en un sector donde la atención al cliente es sofisticada, compleja, se basa en la confianza personal, ahí no se están viendo muchos cambios. Pero si se trata de un sector donde la compra de bienes o servicios es puramente transaccional, aquí todas las tareas de atención al cliente se están viendo disruptadas por la aparición de la IA. Sobre todo lo que son chats de atención al cliente, por el hecho de que la IA tiene capacidad de trabajar con voz a tiempo real, imitando prácticamente cualquier idioma, entonación, dialecto y lo hace muy bien.
-P: De manera opuesta, ¿qué industrias están viendo más complicado el poder implementar la IA dentro de sus funciones?
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-R: Yo creo que hay varios sectores. Por una parte, todo lo que es el mundo de la industria regulada, sectores como la banca, las aseguradoras, la salud, la propia administración pública, no es que no estén haciendo cosas, pero la propia dificultad de implementación de la tecnología choca con una dificultad añadida, que es la implementación en un entorno tremendamente regulado. En estos sectores hay una gran potencialidad, pero es donde más lentamente, por razones obvias, se verá esta implementación.
-P: Hablabas también de la administración pública. En España, ¿ya se está utilizando la inteligencia artificial dentro del sector público?
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-R: Se están haciendo cosas, pero de hacer cosas a utilizarse masivamente hay una distancia. Por ejemplo, muy a menudo las administraciones necesitan anonimizar informes. Por ley de transparencia tienen que publicar un montón de documentación, pero claro, no lo pueden publicar con tu nombre, con tu DNI, con ciertas informaciones. Hace un tiempo esto era un proceso casi manual de ir tachando las cosas. Hoy en día ya hay herramientas que con un porcentaje de acierto suficientemente grande funcionan muy bien.
-P: Volviendo al sector privado, ¿estás viendo cómo la inteligencia artificial está entrando mejor en las grandes empresas o llega también a las pymes?
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-R: Ahora mismo está penetrando más en las grandes empresas porque tienen mayor capacidad de inversión, más capacidad de hacer estrategia a largo plazo y muchas veces equipos internos mejor preparados para acometer estos cambios. Aunque como acostumbran a ser instituciones tremendamente grandes y potentes, es muy complejo hacer cambios en el conjunto de la organización. Por tanto, lo veo mucho en las grandes empresas, pero más en casos concretos, casos de uso, pilotos, etcétera. En las pymes está siendo más complicado, pero cada vez más encontramos proveedores de tecnología que se están especializando en ellas y que le están dando a esas pequeñas y medianas empresas herramientas genéricas que con muy poco esfuerzo pueden utilizar directamente.
-P: ¿La IA podría ayudar también a estas pymes a competir con las grandes empresas para intentar robar mercado?
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-R: Empezamos a ver sectores donde el hecho de tener acceso a la inteligencia artificial al mismo nivel le permite a la pequeña competir. Yo soy socio de una firma de capital riesgo, Invivo Partners. Somos una firma pequeña, con unos pocos cientos de millones bajo gestión, pero el uso de la IA nos está permitiendo analizar un número de compañías tan grande que empezamos a poder competir con las grandes firmas a nivel de poder encontrar las mejores oportunidades de inversión. Esta idea, que una compañía pequeña utiliza masivamente la IA y que con esto puede competir con las grandes, se acabará imponiendo EN muchos sectores.
-P: Siempre se relaciona la IA con hacer vídeos, sobre todo por las redes sociales, pero en el mundo laboral va más allá.
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-R: Para mí, una aproximación interesante de cómo una empresa se plantea implementar la IA, que va mucho más allá de hacer un vídeo bonito, es trabajar en un cuadro de doble entrada y donde tienes que tomar dos decisiones. Una es si trabajas más en front office, de cara a cliente, o más en back office, de cara a procesos internos. La otra es si lo haces para ingresar más o para gastar menos. Lo que invito siempre a las empresas es a pensar qué puedes llegar a hacer tú gracias a la IA para mejorar el estado de tu compañía. Las empresas que hacen esto empiezan a hacer casos de uso que van mucho más allá de las cosas que habitualmente vemos, que no tienen necesariamente que ver con la inteligencia artificial generativa.

-P: ¿Hay algún tipo de regulación en España en cuanto al uso de la IA para las empresas o es un avance tan constante que es difícil regularlo?
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-R: En España hay regulación que bebe de la regulación europea. La regulación europea en IA se ha criticado mucho. Algunas críticas yo las puedo considerar razonables pero, en general, muchas vienen de gente que no se la ha leído a fondo. Esta no regula la capacidad o el tamaño de la tecnología, regula su uso. Eso está muy bien, porque al final tú le estás diciendo al desarrollador: mira, desarrolla la tecnología que te dé la gana, no pares de innovar, ve a la frontera del conocimiento, pero cuando desarrolles una aplicación que haga este tipo de cosas, esto en Europa está prohibido.
-P: También, en Europa, el principal problema es la dependencia tanto de Estados Unidos como de China, ¿crees que el uso de la IA puede reducir esta dependencia?
-R: Mira, la cuestión de la soberanía en la IA, para discutirla hay que entender que lo que nosotros vemos solo es la capa superior de una pila de cosas. Arriba están las aplicaciones, lo que nosotros vemos, ChatGPT, Copilot, lo que sea. Estas se construyen sobre modelos. Estos modelos se entrenan en infraestructuras donde hay chips, semiconductores, datos, algoritmos. Estas infraestructuras viven porque debajo hay una capa de energía muy potente. Entonces, cuando me discuten cómo estamos en Europa a nivel de soberanía, en aplicaciones hay una oportunidad, en modelos hemos perdido buena parte de la batalla. A mí esto me preocupa relativamente poco, porque hay muchos modelos muy potentes que son abiertos y, por tanto, ahí Europa puede tener su papel.
-P: ¿Y qué debería preocuparnos?
-R: Me preocupa la capa de infraestructuras y me preocupa la capa de energía. ¿Qué me preocupa de las infraestructuras? Que no solo no tenemos fábricas de semiconductores a nivel avanzado en Europa, sino que todavía no estamos pudiendo competir en el diseño de semiconductores. En los próximos años habrá noticias interesantes en Europa y en España. Me preocupa también mucho la capa de abajo, la capa de la energía. Me preocupa a nivel europeo. Es decir, cuando tú miras en el mundo quién está cada vez produciendo más energía y quién está produciendo menos, Europa está en esta categoría. Soy consciente de que hay un problema tremendo de sostenibilidad ambiental por culpa de esta producción. Pero también tenemos que ser conscientes de que una parte del liderazgo mundial del futuro dependerá del uso de esta tecnología. No competir en la capa de la energía te hace incapaz de competir en el resto de las capas.
-P: En Europa se están buscando localizaciones para la ubicación de gigafactorías, ¿crees que esto es posible en España?
-R: Ahora la respuesta es que sí. Una gigafactoría, si no me acuerdo mal de las cifras, creo que los más optimistas hablaban de 100 megavatios. 100 megavatios es un 10% de lo que te da una central nuclear, es mucha energía, pero esto es para el medio plazo. Pasado mañana no necesitas 100 megavatios. El MareNostrum 5, que es el ordenador más potente de España, con mucha diferencia, ahora mismo debe estar gastando entre ocho y diez megavatios. Con lo cual, todavía estás en cifras que pueden ser asumidas.
-P: Por volver al trabajo, en cuanto al individuo, ¿ya estamos viendo que la IA está reemplazando tareas humanas?
-R: Yo creo que sí. Todos lo vemos en nuestro entorno. Cada vez más vemos cosas donde antes necesitábamos un equipo de personas y ahora se hacen con mucha menos gente con IA. Me cuesta ponerle datos porque hay pocos actualizados. El último informe de Morgan Stanley reporta incrementos de productividad del 10% al 14% en empresas que han hecho un uso masivo de IA, que es una barbaridad. Y, a la vez, caídas de ocupación del 5% al 8%.
-P: ¿Puede ser que estos trabajadores sirvan para vigilar las funciones de estas herramientas, más allá del camino fácil del despido?
-R: Yo creo que hay muchas empresas que se encuentran en la dicotomía que dices: ‘Yo implemento IA, esto implica una inversión, por tanto, necesito un tiempo para asumir esta inversión’. Y esta IA a mí me da más productividad en dos direcciones: la dirección de prescindir de personas porque no son necesarias o eliminan trabajos tediosos y sistemáticos de trabajadores de un cierto nivel que pueden utilizar este tiempo para mejorar cómo hacen el trabajo, para hacer más trabajo, para incrementar su productividad. Yo creo que vemos las dos cosas. Habrá muchas compañías que harán las dos cosas a la vez.
-P: Entonces, puede no haber tanta pérdida de puestos de trabajo.
-R: Creo que será difícil que no haya destrucción neta de puestos de trabajo en algún sector. La gran pregunta es si habrá creación en otros sectores. Todas las tecnologías de la historia de la humanidad, cuando se han implementado, han producido destrucción de puestos, todas. Pero también siempre se ha producido una creación que ha permitido no solo compensar, sino hacer crecer la masa laboral global. La gran incógnita es si esta vez también será así o no.

-P: Es la dicotomía de siempre, una empresa tiene que generar beneficios y el trabajador ve cómo la IA se come su puesto de trabajo.
-R: Esto ha pasado con todas las tecnologías, el caso de los coches y los caballos al principio del siglo XX es el típico. Hay que esperar y ver cómo esta tecnología aterriza. El último informe del World Economic Forum de Davos decía que habrá terrenos donde el trabajo manual siga siendo fundamental, por ejemplo, la agricultura. Hay una serie de sectores donde, aunque aparentemente la IA pueda sustituir o complementar a muchos trabajadores, la palabra clave en la relación entre el cliente y el proveedor es confianza. Ahí donde la confianza sea clave, es muy difícil que la IA acabe apartando a los trabajadores humanos, como mínimo en el corto y medio plazo.
-P: ¿Cuál tiene que ser el enfoque del trabajador que se ve afectado?
-R: Otro enfoque que a mí me gusta hacer es: dejémonos de preocuparnos tanto por el puesto de trabajo y preocupémonos más por las competencias individuales del trabajador. ¿Por qué no analizamos cuáles son las competencias que el trabajador debe cultivar más en los próximos años para seguir siendo útil en este entorno? El informe que decía de Davos señala dos o tres cosas muy interesantes. Señala competencias obvias, como el conocimiento de IA. Señala competencias que siguen siendo importantes, las soft skills, el liderazgo, la resiliencia, la capacidad de adaptación y la no aversión al cambio. Todo esto, te dediques a lo que te dediques, seguirá siendo positivo para ti como trabajador y pone sobre la mesa competencias nuevas. Nada de lo que hagas va a cambiar la tendencia mundial. Pero no te preocupes por tu puesto de trabajo, preocúpate de tus competencias individuales.
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