María Muñoz, doctora, sobre las castañas: “Nutricionalmente, se parece mucho más a un cereal que a un fruto seco”

Este fruto seco aporta energía de calidad, además de tener un índice glucémico medio bajo, una función saciante, reguladora de la microbiota y rica en antioxidantes

Guardar
Un cuenco de castañas antes
Un cuenco de castañas antes de ser asadas (Pexels)

Seguramente tú también te gires en la calle cuando te llega el olor de una castaña asada. Y es que, cuando llega el frío a los meses de otoño e invierno, es inevitable no cerciorarse de los pequeños puestos en las avenidas que venden este fruto seco recién cocinado. Aunque también pueden prepararse en casa después de comprarlas en el supermercado, o incluso recogiéndolas de la calle, lo cierto es que se suele concebir como un capricho excepcional.

No obstante, sus beneficios son bastante llamativos, ya que aporta energía de calidad, además de tener un índice glucémico medio bajo, una función saciante, reguladora de la microbiota y rica en antioxidantes. Por este motivo, muchos profesionales recomiendan su consumo. Aunque siempre hay que hacerlo cuando no estén muy verdes o frescas, es decir, recién caídas del árbol, ya que es el momento en el que tienen más taninos.

De este modo, la castaña es uno de los frutos secos más famosos y característicos; a pesar de tener más similitudes con los cereales que con los alimentos de su mismo tipo. De hecho, la doctora María Muñoz ha publicado un video en su cuenta de TikTok (@dramariamunoz) en el que ha explicado este curioso fenómeno.

Cuál es el valor nutricional
Cuál es el valor nutricional de las castañas (@dramariamunoz)

Una combinación de nutrientes extraña en un fruto seco

La médica especializada en el aparato digestivo ha preguntado a sus seguidores: “¿Sabías que las castañas son el fruto seco que en realidad no parece un fruto seco?”. Al parecer, este fruto seco “nutricionalmente se parece mucho más a un cereal que a una almendra”, explica la doctora en su publicación.

A pesar de su “fama de ser calóricas”, lo cierto es que “son el fruto seco con menos grasa y más agua”, aclara. La doctora ha señalado que estas “aportan unas doscientas calorías por cada cien gramos”; lo que equivaldría a “la mitad que las nueces o almendras”. Esto sin duda es “porque su contenido en grasas es mínimo”, precisa.

Asimismo, otro de los aspectos que diferencia a la castaña es su riqueza en almidón resistente, un tipo de carbohidrato que, según la doctora, “alimenta tu microbiota intestinal”. Dentro de su composición, resalta la fibra, las vitaminas del grupo B y la vitamina C, un nutriente “rarísimo en un fruto seco”, comenta la especialista. De esta forma, esta combinación convierte a las castañas en un alimento de interés para la salud digestiva y el aporte de micronutrientes esenciales.

Cuál es el cereal sin gluten que reduce el colesterol, ayuda a bajar de peso y previene el estreñimiento.

“Mejor que no” las compres si ya están tostadas

La digestibilidad de la castaña es otra de las características que la distingue dentro de su categoría, ya que “al ser bajas en grasa, son más fáciles de digerir que otros frutos secos y su índice glucémico es moderado si se consumen asadas o hervidas”, explica María Muñoz. Ante este dato, la experta recomienda “cocinarlas asadas al horno o en el airfryer” y advierte sobre la necesidad de “cortarlas para que no exploten”.

No obstante, la experta desaconseja consumirlas crudas y alerta sobre las versiones industriales: “Las castañas compradas ya tostadas suelen tener azúcar o jarabes para potenciar su sabor. Mejor que no”. Además, hay que tener en cuenta otras contraindicaciones: “¿A quién puede no sentarles bien las castañas? Si tienes colon irritable, pueden producirte gases. Y si tienes alergia al látex, cuidado, porque puede haber una reactividad cruzada”, advierte.

En este sentido, para las personas con diabetes, señala que “controlen la ración, porque aunque su índice glucémico es moderado, son ricas en carbohidratos”. Del mismo modo, hay que tener especial cuidado con las más pesadas, ya que hay que hacerlas “bien cocidas” antes de consumirlas.