El origen de la Lotería del Niño: una tradición centenaria que se celebra cada día de Reyes

El sorteo extraordinario se celebra cada 6 de enero con una dinámica que nació en el siglo XIX

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El origen del sorteo del Día de Reyes. (María José López / Europa Press)

La Lotería del Niño es uno de los sorteos más esperados en España. Aunque la mayoría de la gente asocia la lotería con el gran sorteo de Navidad, el sorteo de El Niño ocupa un lugar muy especial, tanto por su historia como por la ilusión que despierta. Cada 6 de enero, coincidiendo con el Día de Reyes, miles de personas esperan con expectación los resultados, con la esperanza de empezar el año con un golpe de suerte.

A lo largo de los años, este sorteo ha evolucionado y se ha adaptado a los tiempos, pero siempre ha mantenido esa esperanza y renovación del inicio de un nuevo ciclo. El nombre “El Niño” no es casual: está ligado a la tradición religiosa y a la celebración de la Epifanía, un momento cargado de simbolismo en la cultura española.

Detrás de cada décimo y cada premio se esconde un recorrido histórico lleno de curiosidades, cambios y anécdotas. Desde los primeros sorteos hasta la consolidación de su formato actual, la Lotería del Niño ha reflejado la evolución de la sociedad y sus costumbres, convirtiéndose en un fenómeno social que trasciende generaciones.

El origen y los primeros años de la Lotería del Niño

Las raíces de la Lotería del Niño se encuentran en el siglo XIX. Existen documentos que muestran que ya en 1868 los españoles llamaban de forma coloquial “El Niño” a un sorteo que se celebraba en los primeros días de enero. Esta denominación surgió por la coincidencia con la festividad del Día de Reyes.

Este es el dinero que se queda Hacienda de los décimos de la Lotería del Niño.

Durante muchos años, “El Niño” fue un nombre que usaba la gente para referirse a este sorteo, sin que existiera una organización formal detrás ni una normativa específica que lo distinguiera. Fue la tradición oral y el entusiasmo de quienes participaban lo que mantuvo vivo el sorteo año tras año. Así, poco a poco, la costumbre fue ganando terreno hasta que las autoridades decidieron darle una estructura propia y oficializarlo como parte del calendario de la Lotería Nacional.

El paso definitivo hacia la institucionalización llegó en 1941, cuando Fernando Roldán, entonces director general de Timbre y Monopolios, configuró el sorteo con nombre y características propias. Ese año, el sorteo recaudó más de 25 millones de pesetas y el primer premio fue para el número 23.594, vendido en Sevilla. El éxito de participación fue tal que, apenas un año más tarde, en 1942, el sorteo quedó establecido como extraordinario y se consolidó como el segundo más importante después del de Navidad.

Cambios y consolidación en el Día de Reyes

Uno de los aspectos curiosos del origen de la Lotería del Niño está relacionado con la beneficencia. Un estudio realizado en 2013 por Gabriel Medina Vílchez aporta datos interesantes sobre sus inicios, señalando a María del Carmen Hernández y Espinosa de los Monteros, duquesa de Santoña, como promotora de una rifa destinada a recaudar fondos para un hospital infantil en Madrid. En aquel entonces, la rifa involucraba directamente a niños y se la conocía como la “Rifa Nacional del Niño”.

A partir de esta especie de sorteo, el contacto con los niños y las fechas, se fue configurando lo que conocemos hoy como el Sorteo Extraordinario de la Lotería del Niño. Pese a su popularidad, la duquesa nunca logró recuperar la inversión y terminó arruinada, pero su iniciativa dejó una huella en la memoria colectiva.

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La Lotería del Niño se celebra el 6 de enero desde 1999. (Europa Press)

En 1942 se incorporaron los reintegros como premios de consolación, y en 1946 los premios de terminación. La denominación oficial “Sorteo de El Niño” no apareció en las listas oficiales hasta 1966, aunque la tradición popular llevaba décadas utilizándola. Además, el sorteo pasó de celebrarse el 5 de enero al 6, para coincidir exactamente con el Día de Reyes, un cambio que se hizo oficial en 1999.

Hoy, la Lotería del Niño se realiza con el sistema moderno de bombos múltiples y reparte cientos de millones de euros en premios. Su historia demuestra cómo una tradición nacida de la costumbre y la beneficencia se transformó en una cita imprescindible para quienes buscan empezar el año con ilusión.