Ana Molina, dermatóloga: “Hay un momento exacto en el que tu crema hidrata el doble”

La especialista explica cómo un gesto cotidiano puede transformar por completo el cuidado diario de la piel

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La crema hidratante funciona mejor
La crema hidratante funciona mejor sobre la piel en un momento específico del día. (Freepik)

Para muchas personas, la piel seca es un problema dermatológico, y no solo por razones estéticas. La barrera cutánea, cuando se altera, deja de cumplir funciones esenciales como protegernos de agresiones externas, mantener el equilibrio hídrico o evitar la irritación. A pesar de ello, muchas rutinas de cuidado siguen centradas en productos milagro antes que en hábitos sencillos que sí están respaldados por la evidencia científica.

Son muchas las personas que creen hidratarse correctamente pero que, aun así, conviven con tirantez, descamación o picor. En muchos casos, el problema no es la crema, sino el momento en que se aplica, la forma de ducharse o incluso la temperatura del agua.

Además, en pleno auge de las rutinas de diez pasos, es importante recordar que la piel necesita menos de lo que pensamos. Un cuidado consciente, basado en la fisiología cutánea y en pequeños gestos diarios, puede marcar la diferencia entre una piel apagada y una piel verdaderamente saludable.

Si no se hidrata correctamente,
Si no se hidrata correctamente, la piel puede presentar tirandez, descamación o picor. (Freepik)

El truco del minuto

“¿Sabías que hay un momento exacto en que tu crema hidrata el doble y casi nadie lo aprovecha?”, señala la dermatóloga Ana Molina en uno de sus vídeos publicado en redes sociales (@dr.anamolina en TikTok). Según detalla la especialista, “se llama el truco del minuto y consiste en aplicar la crema justo después de salir de la ducha, antes de que pasen sesenta segundos”.

Puede parecer un gesto menor, pero su efectividad está respaldada por estudios como los publicados en la revista Journal of the American Academy of Dermatology, que “demostraron que aplicar la crema en el primer minuto tras la ducha reduce la pérdida de agua transepidérmica hasta en un 60 %”. Así, la hidratación no depende únicamente de la cantidad de crema aplicada, sino del estado de la piel en el momento del contacto con el producto.

Ese breve intervalo facilita que la crema actúe de forma más eficaz y que los activos se absorban mejor. Tal y como resume la dermatóloga, “esto se debe a que en esos momentos la piel aún conserva agua en el estrato córneo, la parte más superficial y su permeabilidad es mayor”. De esta manera, la doctora Molina afirma que “hidratarte rápido no es postureo, es ciencia”.

Mantener la barrera lipídica natural

Junto a esto, la experta señala que hay otro truco que permite mantener la piel hidratada. La clave muchas veces no está en lo que hacemos después de ducharnos, sino durante el propio proceso: el exceso de fricción, el abuso de agua caliente o el uso de jabones inadecuados pueden retirar la barrera lipídica natural, provocando una sensación de sequedad que obliga a sobrehidratar después.

Así, la dermatóloga señala que es importante “no eliminar la grasita natural de tu piel al ducharte”. Ese film hidrolipídico, que muchas rutinas parecen combatir, es en realidad el protector más eficaz que tenemos. “Si evitas frotar con esponjas, usas agua templada en vez de caliente y jabones formulados al mismo pH que tu piel, mantendrás su capita de grasa natural y no tendrás que usar tanta grasa artificial después”.