
La llegada del otoño no es inocua para algunos. Como a los árboles de hoja caduca, a muchas personas se les cae el pelo en la época otoñal de forma bastante perceptible. Esta pérdida de cabello es un fenómeno que responde a causas fisiológicas y ambientales bien definidas.
El efluvio telógeno estacional constituye la explicación médica principal detrás de esta caída de pelo, según detalla el doctor Pedro Rodríguez Jiménez, especialista en Dermatología Médico-Quirúrgica y Venereología de la Unidad de Medicina Capilar del Hospital Ruber Internacional y de la Clínica Dermatológica Internacional. Este proceso, que afecta tanto a mujeres como a hombres, se intensifica especialmente en otoño y primavera debido a la influencia de los cambios en la luz solar y el estrés.
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El ciclo de vida del cabello se compone de tres fases: la anágena (crecimiento), la catágena (transición) y la telógena (reposo). El efluvio telógeno “es un fenómeno común y natural” que corresponde a la última de estas etapas, en la que los cabellos que han permanecido en reposo se desprenden para dar paso a nuevos folículos en crecimiento. Según explica el doctor Rodríguez Jiménez para QuirónSalud, “el efluvio telógeno es la fase de caída, cuando los cabellos que están en reposo; en la fase telógena, se desprenden para dar paso a nuevos cabellos en crecimiento”. Este mecanismo se produce de manera constante a lo largo del año, pero puede verse acentuado en determinadas épocas.
Menos luz y más estrés
Uno de los factores que contribuyen a este aumento estacional es la reducción de la exposición solar durante el otoño. El especialista señala que “con los días más cortos y menos exposición al sol, nuestro cuerpo produce menos melatonina, una hormona que regula el crecimiento del cabello; esto puede hacer que más cabello entre en la fase telógena y, eventualmente, se caiga”, según sus declaraciones recogidas por Tu canal de salud. La disminución de la melatonina, por tanto, favorece que una mayor proporción de cabellos entren en la fase de caída.
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El estrés asociado al retorno a la rutina tras el verano representa otro elemento que puede agravar el efluvio telógeno. El doctor Rodríguez Jiménez subraya que “el otoño puede ser un momento estresante para muchas personas debido a la vuelta a la rutina”, lo que puede repercutir en la salud capilar y potenciar la caída.
A pesar de la inquietud que puede generar este tipo de alopecia estacional, el especialista aclara que en la mayoría de los casos se trata de un proceso temporal y reversible. “A medida que el cuerpo se adapta a los cambios estacionales y al estrés, el ciclo de crecimiento del cabello volverá a su curso normal”. No obstante, si la pérdida de cabello resulta especialmente intensa o persistente, se recomienda consultar con un dermatólogo para descartar otras causas de alopecia.
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El mantenimiento de una buena salud capilar requiere adoptar hábitos como una alimentación equilibrada, un cuidado adecuado del pelo y la gestión del estrés. Estas pautas contribuyen a minimizar el impacto del efluvio telógeno y favorecen la recuperación del ciclo normal de crecimiento.
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