Natalia Lara, asesora financiera: “Las hipotecas a 30 años son el mayor negocio de los bancos”

Los préstamos con plazos largos esconden un sobrecoste en intereses que beneficia a los bancos, pero hacen que el importe pagado por el cliente en intereses sea mucho mayor

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Las llaves de una vivienda sobre billetes y monedas de euro (Canva)
Las llaves de una vivienda sobre billetes y monedas de euro (Canva)

El acceso a la vivienda en propiedad sigue siendo una de las decisiones financieras más importantes en la vida de la mayoría de personas. En un contexto marcado por el encarecimiento del precio de los inmuebles y la subida de los tipos de interés en los últimos años, entender en profundidad cómo funcionan los productos hipotecarios resulta clave para evitar compromisos económicos difíciles de sostener a largo plazo en medio de la actual crisis habitacional.

Más allá de la cuota mensual, existen múltiples factores que determinan el coste real de una hipoteca y que no siempre son evidentes para quienes la contratan. Por eso, las hipotecas a treinta años representan uno de los productos más rentables para los bancos. Así lo explica en su perfil de TikTok (@_laranat) Natalia Lara, asesora financiera, que advierte sobre el verdadero coste de financiar una vivienda a largo plazo.

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La especialista detalla que al contratar un préstamo para adquirir una casa de 200.000 euros a treinta años con un 3% de interés, el comprador no paga solo esa cantidad, sino que termina abonando 303.000 euros en total. “103.000 en intereses puros”, subraya Lara, poniendo el foco en el beneficio que obtiene la entidad crediticia. Este ejemplo ilustra cómo, con el paso del tiempo, los intereses multiplican significativamente el importe final que asume el cliente.

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Pese a pagar las letras, apenas baja la deuda

Como explica la asesora, el sistema empleado en la mayoría de estos créditos “se le llama sistema de amortización francés y está diseñado para que el banco cobre primero”. Según ella, durante los primeros años, la mayor parte del dinero que se paga corresponde casi exclusivamente a intereses y no al capital de la deuda. Este modelo, ampliamente extendido en Europa, responde a una lógica financiera que prioriza la seguridad del prestamista frente a la rapidez en la reducción de la deuda principal.

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El funcionamiento de este sistema implica que, aunque el cliente abone la cuota mensual puntualmente, “el capital apenas va bajando”. Así, el usuario ve cómo su deuda principal se reduce muy lentamente en los primeros tramos del préstamo. Esto puede generar una sensación engañosa de progreso, ya que, pese al esfuerzo constante, el importe pendiente apenas varía durante años, lo que limita la capacidad de maniobra del hipotecado en caso de querer vender o renegociar su vivienda.

Cómo reducir los intereses a pagar en la hipoteca

La pregunta clave es: ¿qué puede hacer un titular de hipoteca para reducir el coste total de su préstamo? Lara recomienda una estrategia clara: “Amortizar siempre anticipadamente, siempre que puedas”. En su opinión, cada euro adelantado en la amortización “te va a ahorrar varios en el futuro”, gracias a la reducción directa de intereses generados.

Además, la asesora aconseja negociar el plazo del préstamo. “Una hipoteca a veinte años puede ahorrarte decenas de miles de euros”, sostiene, ya que los intereses totales disminuyen cuanto menor sea el periodo de devolución. Aunque esto implica asumir cuotas mensuales más elevadas, también permite reducir de forma considerable el coste global de la financiación. Además, Lara lanza una advertencia final: “Compara. No firmes nunca sin haber mirado al menos tres opciones diferentes”.

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