La DGT introduce cambios en su normativa que desde este 2026 afectarán a los conductores nacidos entre 1956 y 1961

El carné de conducir, ya sea en formato físico o digital, deberá estar siempre en vigor. Los cambios normativos que entran en vigor en 2026 modifican la frecuencia de renovación para los mayores de 65

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28/12/2018 Conducir, conducción, coche, accidentes de tráfico
ESPAÑA EUROPA MADRID SALUD
CEDIDA / HOSPITAL VITHAS NISA VIRGEN DEL CONSUELO
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No se puede salir a conducir sin el carnet. O más que poder, no se debe, ni salir sin el carnet encima – puede ser digitalmente a través de la app Mi DGT, que desde 2022 tiene la misma validez legal que el físico – ni mucho menos si no se lleva porque no se tiene uno al nombre propio y renovado, aunque en ese caso la infracción será más grave.

Esencial, además, que este documento esté en vigor, no vale con tenerlo y punto: la Dirección General de Tráfico (DGT) ha anunciado cambios en la normativa que regula el permiso de conducir, y estos ajustes tendrán un impacto directo en quienes nacieron entre 1956 y 1961.

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Los mayores de 65 años tendrán que renovar su permiso más frecuentemente

A partir de 2026, la vigencia del carné de conducir para los conductores que cumplan 65 años se reduce: el plazo de renovación pasa de diez a cinco años en los permisos más habituales, como AM, A1, A2, A y B. Para quienes cuentan con permisos profesionales, como los de camión o autobús, la renovación será incluso más frecuente, ya que tendrán que pasar por el proceso cada tres años.

Esta modificación responde a la intención de la DGT de reforzar la seguridad vial, incrementando el control médico sobre las capacidades de los conductores a medida que suman años al volante. El nuevo sistema pretende detectar de forma temprana cualquier dificultad relacionada con la visión, los reflejos, la audición o el estado cognitivo que pueda repercutir en la conducción.

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Otro de los cambios destacados afecta a quienes cumplen 70 años. A partir de ese momento, estos conductores quedarán exentos de pagar las tasas administrativas asociadas a la renovación del permiso. La exención de la tasa no elimina la obligación de pasar el reconocimiento médico, que seguirá siendo requisito imprescindible y correrá a cargo del propio conductor.

En cuanto a las sanciones, la normativa sigue estableciendo que conducir con el permiso caducado implica una multa de 200 euros. Aunque esta infracción no conlleva la pérdida de puntos, sí se considera grave y puede acarrear consecuencias administrativas. La ley exige que el permiso esté siempre vigente y corresponde al conductor asegurarse de que su carné no ha caducado.

Los mayores de 65 años tendrán que renovar su permiso más frecuentemente (Europa Press)
Los mayores de 65 años tendrán que renovar su permiso más frecuentemente (Europa Press)

La DGT mantiene que no existe un límite de edad para dejar de conducir. La decisión de abandonar el volante depende de la capacidad sensorial, física y cognitiva del interesado y, según la normativa, solo deben dejar de conducir quienes no superen el reconocimiento médico obligatorio, presenten limitaciones incompatibles con la seguridad vial o tengan el permiso retirado por una resolución administrativa o judicial.

El proceso de renovación resulta sencillo. Es suficiente acudir a uno de los centros de reconocimiento autorizados, que se encargan de todo el trámite. El conductor no necesita desplazarse hasta una oficina de Tráfico, ya que el centro envía directamente la documentación y los resultados a la DGT. Para las personas mayores de 70 años, el trámite puede realizarse sin cita previa, lo que facilita la gestión.

En resumen, los cambios introducidos por la DGT a partir de 2026 afectan especialmente a los nacidos entre 1956 y 1961, que verán reducido el plazo de vigencia de su permiso al llegar a los 65 años. A partir de los 70, dejarán de pagar la tasa administrativa, aunque seguirán obligados a pasar el reconocimiento médico. Para el resto de conductores, la normativa no cambia de momento, aunque sí se observa un refuerzo en el control médico y una tendencia hacia revisiones más frecuentes de las capacidades para conducir.

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