
Convertirse en padre o madre mientras se está cobrando la prestación por desempleo no solo marca el calendario familiar: también cambia los papeles en la administración. Desde el mismo instante en que llega el bebé, el SEPE detiene el paro y entra en escena el INSS, encargado de la prestación por nacimiento y cuidado de menor.
No hay margen para dobles pagas: ambas ayudas son contributivas y, tal y como recuerda la Ley General de la Seguridad Social, “la prestación y el subsidio por desempleo serán incompatibles con la obtención de prestaciones contributivas de carácter económico de la Seguridad Social”. Traducido: solo una puede cobrarse a la vez.
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El paro queda suspendido mientras se cobre la prestación por nacimiento
El mecanismo está bien engranado. El paro se congela justo después de comunicar el nacimiento o la adopción al SEPE. Entonces, se inicia el cobro de la prestación por nacimiento del INSS, que llega puntualmente durante 19 semana, abonando el 100% de la base reguladora, calculada con el promedio de los últimos 180 días cotizados. Para muchas familias, esto supone incluso un respiro económico frente al paro, cuyo importe ronda el 60% o el 70% de la base.
Pasadas esas semanas, se cierra una etapa y se puede volver a la prestación por desempleo justo en el punto donde se detuvo. Lo habitual es que, al acabar el permiso, solo haya que notificar al SEPE para retomar el paro, sin perder derechos ni días de prestación. Así, si alguien tenía, por ejemplo, doce meses de paro y ya había consumido tres antes de nacer su hijo, después del permiso quedan intactos los nueve meses restantes.
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Las diferencias llegan al hablar de los subsidios no contributivos, como el dirigido a mayores de 52 años. En ese caso, no hay suspensión ni cambios en la cuantía: el subsidio se sigue cobrando durante el permiso y, eso sí, basta con avisar a la oficina de empleo para quedar exento de renovar la demanda de empleo durante ese periodo.
Un ejemplo práctico para entender con mayor facilidad el proceso: Ana, con tres meses de paro consumidos, fue madre y su prestación contributiva quedó en pausa. Durante 16 semanas cobró del INSS y, al terminar, recuperó sus nueve meses de paro restantes. Por su parte, Carlos, con un subsidio de mayores de 52 años, comunicó el nacimiento, mantuvo su ayuda y solo vio suspendidas sus obligaciones como demandante de empleo.
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El permiso por nacimiento y cuidado de menor es ya de 19 semanas (desde que el Consejo de Ministros aprobó la ampliación - de 16 a las 19 vigentes actualmente - el pasado 29 de julio), permitiendo además a la madre biológica adelantar hasta cuatro semanas antes del parto y estableciendo que las seis primeras sean ininterrumpidas y a tiempo completo.
Al final, todo se reduce a saber qué prestación se cobra y seguir los pasos a tiempo: comunicar el nacimiento, solicitar el permiso al INSS y avisar al SEPE en cuanto toque reanudar el paro. No se pierde ni un solo día. La llegada de un hijo lo cambia todo, también en la Seguridad Social.
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