
Una de las carnes más consumidas en todo el mundo, por su sabor y por su perfil nutricional tan óptimo para la salud, es el pavo. La Fundación Española de la Nutrición (FEN) ha destacado que el pavo es una fuente rica en proteínas, zinc, selenio, potasio, fósforo, niacina y vitaminas B6 y B12.
El pavo destaca por su alto contenido de proteínas de calidad, que son fundamentales para el crecimiento y la reparación de los tejidos corporales, especialmente los músculos. Además, juega un papel crucial en la producción de enzimas y hormonas, así como en el mantenimiento de la masa muscular, lo que resulta esencial para aquellos que practican deportes o buscan mantener un peso saludable. Las proteínas del pavo también ayudan a mantener la saciedad, lo que puede ser beneficioso para controlar el apetito y promover hábitos alimenticios equilibrados.
El zinc es un mineral esencial que se encuentra en abundancia en el pavo. Este nutriente desempeña un papel vital en el funcionamiento adecuado del sistema inmunológico, ayudando al cuerpo a combatir infecciones y promover la cicatrización de las heridas. Además, el zinc interviene en la síntesis de ADN y en el metabolismo de proteínas y carbohidratos, lo que lo convierte en un elemento clave para el desarrollo y el mantenimiento de una salud óptima.
Esta carne es también rica en selenio, un potente antioxidante que protege las células del daño oxidativo causado por los radicales libres. El consumo adecuado de selenio puede reducir el riesgo de enfermedades crónicas como problemas cardíacos y algunos tipos de cáncer. Asimismo, el selenio es fundamental para el correcto funcionamiento de la glándula tiroides, ayudando a regular el metabolismo y la producción hormonal.
El potasio es otro nutriente presente en el pavo que contribuye significativamente a la salud cardiovascular, explica la FEN. Este mineral es crucial para mantener el equilibrio de líquidos en el organismo y para regular la presión arterial. Además, el potasio juega un papel esencial en la función muscular y nerviosa, ayudando a prevenir calambres y a garantizar el funcionamiento adecuado de los músculos durante la actividad física.
El fósforo es un componente vital para la formación y el mantenimiento de huesos y dientes saludables. Además de su función estructural, este mineral participa en el metabolismo energético, formando parte de moléculas clave como el ATP (adenosín trifosfato), esencial para el almacenamiento y liberación de energía en el organismo. El consumo de pavo puede contribuir a satisfacer las necesidades diarias de fósforo, promoviendo la salud ósea y el rendimiento físico.
El pavo, al ser una carne magra y baja en grasas saturadas, se convierte en una excelente opción para quienes desean controlar su peso sin sacrificar el aporte proteico. Además, su contenido de proteínas de alta calidad ayuda a prolongar la sensación de saciedad, reduciendo la ingesta calórica en las comidas posteriores. Esto puede ser especialmente útil en dietas orientadas a la pérdida o mantenimiento de peso.
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