Cuatro CCAA no han revertido aún los recortes en sanidad, educación y protección social aplicados tras la crisis financiera

Las regiones que más gastan en las tres partidas principales del estado del bienestar son las forales y las que menos Galicia y Baleares

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Enfermeras en un hospital (Europa
Enfermeras en un hospital (Europa Press).

Las comunidades autónomas son las que principalmente prestan los servicios relacionados con el estado del bienestar y la crisis financiera y de deuda iniciada en 2008 obligó a recortar los gastos en sanidad, educación y protección social para reducir los elevados niveles de déficit. Una década después y tras una crisis de distintas características en 2020, la mayor parte de las autonomías han reducido el déficit y recuperado y sobrepasado los niveles de gasto real en estas áreas, a excepción de cuatro: Castilla-La Mancha, Asturias, Extremadura y Castilla y León.

Así lo pone de manifiesto un estudio publicado este martes por Fedea que incide en que el aumento del gasto ha sido posible por los elevados recursos otorgados por la Administración Central a través de las entregas a cuenta y de las liquidaciones del Sistema de Financiación Autonómica. En términos reales (descontando la inflación) el gasto en el estado de bienestar ha crecido en un 7,6% para el conjunto de comunidades si se compara 2022, últimos datos disponibles, con 2011.

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Según las cifras que publica la IGAE anualmente respecto al gasto por funciones, los desembolsos para las tres partidas principales del estado del bienestar alcanzaron el 11,8% del PIB en 2022. La mayor parte va destinado a sanidad (6,4% del PIB), seguida de la educación (3,9%) y de la protección social (1,2%). No obstante, el crecimiento del gasto no ha sido suficiente para revertir los recortes en las cuatro regiones citadas.

Destaca el crecimiento del gasto real en Baleares (23,7%), Canarias (19,3%) y País Vasco (15,7%). En el lado contrario se encuentran Castilla y León (-0,4%), Extremadura (-0,5%), Asturias (-4,5%) y Castilla-La Mancha (-10%). Según señala el documento, esta última fue la región en la que más se ajustó el gasto entre 2011 y 2014, reduciéndolo cerca de un 25% en términos reales. En referencia al nivel de gasto en estado del bienestar por habitante ajustado, existen diferencias notables entre comunidades autónomas: lideran con una amplia diferencia las regiones forales: País Vasco (125) y Navarra (124), mientras que en la cola de este índice están Galicia (92) y Baleares (93).

El empleo público recibe la mitad del aumento del gasto

Las partidas que más han contribuido al crecimiento del gasto en estos años son la remuneración de asalariados (47%) y, en menor medida, los consumos intermedios (22%) y las transferencias sociales en especie (17%). Además, los autores del estudio consideran que este nivel de gasto “se va a consolidar en el tiempo”, aunque advierten de que todavía “es pronto” para evaluarlo.

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El documento se pregunta si los recursos destinados al estado del bienestar en España están en línea con la UE y la comparación sigue reflejando un menor gasto en España, aunque la brecha se ha recortado en los últimos años. En comparación con la media de los 27, en 2022 el gasto total de España es menor en unos 2,3 puntos de PIB (49,6% PIB de la UE27 frente a 47,4 % PIB de España), pero la diferencia se ha reducido a la mitad desde 2015.

“Podemos afirmar que el aumento del gasto en el estado de bienestar entre 2015 y 2022 está justificado porque España gasta por debajo de la media de la UE”, señalan los autores. Sin embargo, llaman a “interpretar estos resultados con cautela porque más gasto no significa mejor servicio público”. También hay que considerar la eficiencia y la buena gestión de los gobiernos.