Higiénicas, quirúrgicas... ¿Cuál es el mejor tipo de mascarilla para prevenir el contagio de gripe?

En función de nuestro estado de salud y la situación, será más recomendable usar un tipo de mascarilla u otra

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Vuelve la mascarilla a los centros de salud: estos son los beneficios de llevarla para protegerte de la gripe.

Junto con la vacuna, las mascarillas han sido un símbolo de la pandemia del Covid-19. Aunque desde hace años están implantadas en la mayoría de la población en algunos países asiáticos, para muchos, 2020 fue el primer año que usaron una. Ahora, ante la epidemia de gripe en España, Sanidad ha decretado la obligatoriedad de llevar mascarilla en todos los centros de salud del país como medida de protección y prevención. Pero, ¿qué tipo de mascarilla es la más recomendable llevar?

Mascarillas quirúrgicas, higiénicas... La pandemia nos enseñó la variedad de cubrebocas disponibles en el mercado para protegernos de los virus respiratorios. Sin embargo, ya que no todas protegen por igual, es importante saber distinguirlas para poder elegir correctamente la que mejor se ajuste a nuestra situación. Siguiendo las informaciones publicadas por el Ministerio de Sanidad, diferenciamos tres tipos de mascarillas:

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  • Mascarillas higiénicas: las mascarillas higiénicas o de tela están pensadas para la población en general, para las personas que están sanas. Es importante recordar que no son un producto sanitario, pero que ayudan a reducir la propagación de gentes infecciosos. Son menos efectivas que las mascarillas quirúrgicas o las EPI. Por cuestiones de comodidad e higiene, se recomienda no usar la mascarilla durante más de cuatro horas.
Mascarillas higiénicas (Shutterstock)
Mascarillas higiénicas (Shutterstock)
  • Mascarillas quirúrgicas: las mascarillas quirúrgicas están diseñadas para ser utilizadas por personal de salud en entornos clínicos y se recomiendan que las usen las personas que ya están enfermas. Su objetivo es evitar que el personal sanitario y los pacientes infectados (o sospechosos de estarlo) transmitan agentes infecciosos. Están diseñadas para filtrar el aire exhalado y su misión es proteger a quienes están a nuestro alrededor. En cuanto a su duración, depende del fabricante, aunque deben desecharse cuando se noten húmedas o sucias.
Personal sanitario con mascarillas quirúrgicas (Shutterstock)
Personal sanitario con mascarillas quirúrgicas (Shutterstock)
  • Mascarillas EPI: las mascarillas EPI (Equipos de Protección Individual) incluyen los respiradores N95, FFP2 o FFP3, entre otros. Están diseñadas para filtrar partículas y aerosoles, ofreciendo un grado de protección superior al de las mascarillas quirúrgicas o higiénicas. Estas mascarillas están diseñadas para ajustarse firmemente al rostro, creando un sello que impide la entrada de agentes infecciosos. Son utilizadas por profesionales expuestos a un riesgo alto de contagio, como pueden ser los trabajadores sanitarios tratando pacientes con enfermedades infecciosas de transmisión por vía aérea. Las mascarillas EPI están sujetas a normativas y certificaciones que aseguran su capacidad de filtración y protección, como la normativa europea EN-149.
Sanitarios con protección EPI en el Hospital Fundación Jiménez Díaz (Madrid, 2020)
Sanitarios con protección EPI en el Hospital Fundación Jiménez Díaz de Madrid, en 2020 (Óscar J. Barroso / Europa Press)

Mientras que las mascarillas quirúrgicas y las EPI son las preferentes en entornos médicos y situaciones de alto riesgo de exposición, las mascarillas higiénicas se han popularizado para el uso público general como medida de contención frente a pandemias o brotes epidemiológicos, como la ‘tripledemia’ que está pasando España actualmente.

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El uso de mascarillas debe ser acompañado de otras medidas de prevención tales como el lavado frecuente de manos y cubrirse la boca al estornudar o al toser para evitar la propagación del virus. Además, para garantizar la efectividad de las mascarillas, es importante utilizarlas correctamente, cubriendo nariz, boca y barbilla, y ajustando la mascarilla al rostro sin dejar espacios por donde puedan entrar o salir partículas.

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