
El primer partido del 23-J termina a las 23:59 horas del jueves y condiciona el resto del campeonato. Ese día, Sumar y Podemos tendrán que haberse puesto de acuerdo en la fórmula para concurrir a las elecciones generales. En caso contrario, Génova puede ir enfriando cava y preparando el balcón y Pedro Sánchez, haciendo las maletas.
Esto último puede ocurrir de todos modos, pero un entendimiento a la izquierda del PSOE, cuando menos, abriría una expectativa. Las recientes elecciones autonómicas y municipales evidencian serias opciones para el PP de la mano de Vox, frente a un PSOE que se las ha visto solo. Así, hasta donde ha ganado, ha perdido, sin socio para explorar una mayoría.
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Claro, que hay salvedades a esto. La principal, que unas generales no son unas locales, esto en favor del PSOE. En su contra, otra salvedad: que en Madrid sí tenía un partido fuerte a su izquierda -de hecho, quedó por encima, caso de Más Madrid- y no hubo forma de detener a Isabel Díaz Ayuso. Ni siquiera a José Luis Martínez-Almeida.
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Que la suma no reste
Yolanda Díaz tiene una oportunidad, pero también un problema: a cuatro días de que expire el plazo para su abrazo con Podemos, las posturas están más alejadas que antes de que Sánchez abriera la boca el pasado lunes para dar por cerrado el 28-M e inaugurar de forma prematura la carrera hacia las elecciones generales.
Ione Belarra es consciente del capital perdido pese a una legislatura en el Gobierno y con un peso determinante, si no protagonista, en algunas de las principales medidas, pero no consentirá un Podemos diluido y subordinado dentro de Sumar, o sin nombres tan relevantes como el suyo o el de Irene Montero.
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El dilema de Díaz no es menor: cómo obrar una comunión sin que los morados lastren las aspiraciones de su proyecto. Cómo encontrar un punto en el que unos y otros queden satisfechos. Resuenan las palabras de Pablo Iglesias: “Nada garantiza que -la negociación- acabe bien si se impone el deseo de venganza y humillación a Podemos y a sus dirigentes”.
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Belarra y Montero
Dos movimientos significativos: ni Ada Colau ni Alberto Garzón irán en las listas de Sumar. En la justificación de este último, el pasado viernes, hay un mensaje: “Es una decisión muy meditada que aspira a promover la renovación de las caras públicas. (...) Es sano para los proyectos políticos y también para la democracia”.
Minutos más tarde, Díaz era preguntada por si Belarra y Montero debían hacer lo mismo. La respuesta fue críptica en su formulación, pero de lectura fácil: “Yo sí le doy las gracias a una mujer que suma, que se llama Ada Colau, y ha tomado una decisión. Hoy la ha tomado Garzón, que sigue sumando. Esta pregunta hay que hacérsela a cada una de las personas”.
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Este domingo, las ministras de Derechos Sociales y la de Igualdad tuiteaban también haciéndose entender: “Hemos perdido una batalla, pero no la guerra. ¡Seguimos con todo!”, escribió Belarra. Montero puso: “Salimos siempre a ganar y cuando no lo conseguimos, lo volvemos a intentar. Podemos”. El pulso se anticipa hasta el último minuto.
Los sondeos
Este lunes ven la luz dos sondeos. Uno de ellos, de GESOP para Prensa Ibérica, da como ganador al PP con un 30,7% de los votos y 126-132 escaños (ahora tiene 89) y al PSOE, con un 27,6% de los sufragios y 104-110 diputados (frente a los 120 actuales). Vox sería tercera fuerza (14,6% y 42-45 parlamentarios) y Sumar la cuarta, pero sin Podemos. El partido de Díaz obtendría un 13% de los votos y 33-36 escaños y el de Belarra se hundiría dramáticamente: 2% y apenas 2-3 representantes.
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La segunda encuesta la publica El País, elaborada por 40dB, y hace el ejercicio de sondear qué ocurriría si Sumar y Podemos concurrieran por separado y qué si lo hicieran juntos. En el primero de los casos, PP y Vox alcanzarían la mayoría absoluta, mientras que en el segundo, derecha y extrema derecha se quedaría cerca, pero la izquierda podría armar una alternativa para gobernar.
Por el momento, la negociación transcurre en secreto, exceptuando la exigencia de una entre la quincena de fuerzas que integrarán Sumar: Compromís quiere encabezar las listas en las tres circunscripciones de la Comunidad Valenciana. Izquierda Unida, Alianza Verde, Verdes Equo y el Partido Comunista ya están dentro.
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En este punto, la discusión va de nombres y no de programa. Si Sumar y Podemos acaban presentándose por separado, los primeros tienen las de ganar, pero la izquierda lo tiene todo perdido. Por eso cobra tanto sentido la expresión ‘condenados a entenderse’. La pregunta a esta hora es cómo.
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