
A una semana de que finalice el proceso de adjudicación de plazas de la residencia médica (MIR), la especialidad en Medicina Familiar y Comunitaria solo ha conseguido cubrir el 17,45% de los puestos ofertados. Se trata de la especialidad más numerosa y, por ende, la más complicada de llenar: con un total de 2.544 plazas repartidas por todo el territorio nacional, de las que se han elegido 444 a fecha de 18 de mayo.
Quienes se han decantado por esta especialidad han elegido pasar los próximos cuatro años en áreas urbanas y centros sanitarios de prestigio docente, pero dejan vacíos los territorios rurales que más necesitan de su presencia. Es la principal conclusión del Informe del Observatorio MIR, elaborado por la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (semFYC). Su análisis señala la situación crítica de diez provincias que, en la recta final de la elección de residencia, todavía no han cubierto el 5% de las plazas que ofertan para atención primaria.
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La situación es especialmente crítica para cuatro de ellas: Ceuta (5 plazas), Palencia (12), Segovia (8) y Zamora (14) no han conseguido, por el momento, cubrir ninguna de las plazas que han ofertado. Le siguen Jaén y Ciudad Real, que este martes han conseguido su segundo residente para esta especialidad.
El entorno rural no atrae a los MIR

Medicina familiar y comunitaria “es la especialidad que da respuesta al mayor volumen asistencial, garantiza la presencia sanitaria en todo el territorio, ciudades, ámbito rural, y asegura la continuidad de la atención centrada en las personas”, señala Remedios Martín, presidenta de la semFYC. Su gran dispersión geográfica hace que la cobertura de las plazas MIR se distribuya de forma heterogénea, con predilección por las áreas urbanas frente a las zonas rurales y periféricas.
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Son justamente estos territorios los que más dificultades presentan para atraer talento joven. Las diez provincias señaladas por la semFYC cuentan, además, con una menor densidad poblacional, menor centralidad sanitaria y una escasa concentración docente. En muchos casos, presentan condiciones de implantación profesional más exigentes por su distribución territorial y menores expectativas de desarrollo profesional.
En este escenario, son las provincias de Castilla y León las que salen más perjudicadas: tres de ellas no han conseguido todavía ningún residente para sus centros de salud. En Castilla-La Mancha, solo Ciudad Real se encuentra en una situación crítica, al haber cubierto tan solo el 2,44% de las plazas ofertadas. Es también el territorio con más puestos a cubrir en medicina familiar y comunitaria dentro de la autonomía, un total de 41. Las provincias gallegas de Lugo (3,33%) y Ourense (4,76%) también sufren la falta de residentes, a la que se une la provincia de Cáceres (2,7%).
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En Andalucía, son Almería (3,23%) y Jaén (1,75%) las que sufren para atraer a los MIR. El caso andaluz es particular, según la semFYC, pues reúne capitales provinciales con alta capacidad de adjudicación y zonas rurales que sufren más para llenar los puestos. Así, mientras Sevilla y Granada han cubierto más de un tercio de las plazas MIR para esta especialidad, Jaén, Almería o Huelva (6,3%) no logran hacerlo.
Navarra y País Vasco, la referencia de la atracción
En el lado contrario, Navarra y País Vasco muestran los mejores indicadores de ocupación en esta convocatoria. La comunidad foral es la que más destaca, con un 62,5% de sus plazas cubiertas, especialmente en la unidad de Pamplona-Estella, que roza el 80% de ocupación. En Euskadi, se ha llenado el 37,4% del total, especialmente en la ciudad de Vizcaya, donde quedan menos de la mitad de puestos disponibles.
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“Puede entenderse en el marco de sistemas sanitarios integrados, redes asistenciales consolidadas y condiciones profesionales que favorecen la elección de la especialidad. No se trata de un fenómeno aislado: estos territorios han desarrollado entornos docentes y profesionales que sostienen una preferencia estable entre los MIR”, valoran desde la semFYC.
Cantabria (37,8%) y Asturias (24,2%) tampoco pasan desapercibidas en esta convocatoria, destacando el modelo de atracción del arco cantábrico. “La percepción del entorno profesional, la estabilidad organizativa y la integración de la Atención Primaria en el conjunto del sistema sanitario son variables explicativas de primer orden en la capacidad de atracción territorial de la especialidad”, indican en el informe.
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En ese sentido, Madrid (15,8%) y Cataluña (14,2%) parecen quedarse atrás. El fenómeno catalán es, según la semFYC, “uno de los más llamativos” de esta convocatoria: mientras las unidades docentes del centro se llenan de residentes, las unidades docentes de Tarragona presentan tasas cercanas al cero. En la capital, es el prestigio institucional lo que manda: el Hospital de la Princesa ya ha podido colgar el cartel de completo, mientras otros centros no han conseguido todavía ningún residente.
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