Taylor Swift y Travis Kelce habrían ordenado quemar la decoración de su boda valorada en 30 millones de dólares

Los elementos fabricados especialmente para la celebración fueron trasladados en 11 camiones para ser incinerados

Taylor Swift y Travis Kelce habrían mandado quemar la decoración de su boda para evitar su reventa. (Reuters. AP)
Taylor Swift y Travis Kelce habrían mandado quemar la decoración de su boda para evitar su reventa. (Reuters. AP)
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La boda de Taylor Swift y Travis Kelce, cuyo costo se estima en 30 millones de dólares, habría concluido con la destrucción de los elementos decorativos diseñados especialmente para la ceremonia.

Según un reporte de Daily Mail, el equipo de la pareja indicó al personal encargado del montaje que se deshiciera de las piezas para evitar que terminaran en manos de terceros y fueran subastadas o revendidas.

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Una fuente citada por el medio británico aseguró que los responsables de la organización querían impedir que quedaran objetos que pudieran relacionarse con el enlace.

“No querían que la gente los robara y después los subastara o vendiera, así que simplemente lo quemaron todo”, afirmó la persona consultada.

De acuerdo con el testimonio, los elementos fueron construidos específicamente para la celebración e incluían muebles personalizados con un monograma formado por dos letras T entrelazadas, en referencia a los nombres de los recién casados, así como estructuras que recreaban espacios de jardín.

Travis Kelce y Taylor Swift tuvieron muebles personalizados en su boda. (AP)
Travis Kelce y Taylor Swift tuvieron muebles personalizados en su boda. (AP)

El mobiliario habría sido trasladado desde Nueva York hasta Pensilvania, lugar donde originalmente se fabricaron algunas de las piezas, para proceder con su destrucción.

“Nos habían dicho que se iba a incinerar, pero no sé dónde lo incineraron físicamente”, declaró el informante.

El traslado de los elementos se habría realizado en 11 camiones de carga, que, según el informante, estaban completamente llenos.

La fuente también señaló que no quedaron recuerdos físicos de la decoración, pues las piezas debían desecharse para evitar que otras personas tuvieran acceso a ellas.

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Taylor Swift no habría solicitado directamente la destrucción del mobiliario, según el mismo reporte. Sin embargo, la cantante participó en la planificación y el diseño de la ceremonia, pues, de acuerdo con la publicación, quería involucrarse personalmente en las decisiones relacionadas con su boda.

Taylor Swift
Taylor Swift se involucró directamente en la decoración para su boda. (Sipa USA)

Los elementos que quedaron fuera de la celebración

La supuesta destrucción de la decoración se suma a otros detalles sobre los preparativos que han trascendido en medios de entretenimiento.

Un reporte publicado previamente por Daily Mail indicó que Taylor Swift y Travis Kelce descartaron dos propuestas para la celebración: un carrusel de dos pisos y un estanque artificial que se contemplaba instalar debajo del altar.

El carrusel habría sido eliminado de los planes debido a su costo, estimado en siete millones de dólares. En su lugar, se habría instalado una carpa amplia con juegos de feria para los invitados.

El estanque, por su parte, habría sido descartado por motivos de seguridad y por la complejidad técnica que implicaba su construcción.

Una fuente citada por el medio señaló que los bordes no eran suficientemente altos y que existía el riesgo de que alguien pudiera caer.

Taylor Swift y Travis Kelce decidieron omitir ciertas decoraciones por seguridad. (REUTERS)
Taylor Swift y Travis Kelce decidieron omitir ciertas decoraciones por seguridad. (REUTERS)

La celebración también incluyó estaciones de comida, bares y un espacio descrito como un castillo, donde se llevó a cabo la recepción.

Además, varios equipos de cámaras registraron las actividades, según un informante citado anteriormente por Page Six, quien comparó el ambiente con el de un set cinematográfico.

Swift, de 36 años, y Kelce, de 37 años, celebraron su boda el 3 de julio en Madison Square Garden, en Nueva York, ante más de mil invitados.

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