La historia real detrás de la nueva película de Andrew Garfield y sus diferencias con la rebelión campesina de 1381

Historiadores especializados analizaron los aciertos y las invenciones de la superproducción dirigida por Paul Greengrass

Ambientada en la Inglaterra de 1381, The Uprising sigue a un agricultor marcado por la pérdida que se une a una rebelión campesina contra los impuestos, los abusos y el poder de la nobleza. Con Andrew Garfield al frente y dirección de Paul Greengrass, la película retrata una lucha por justicia y dignidad.
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El largometraje The Uprising, dirigido por Paul Greengrass y protagonizado por Andrew Garfield, combina hechos históricos documentados y licencias poéticas para recrear la Revuelta de los Campesinos de 1381 en Inglaterra. El filme examina el levantamiento popular más masivo de la Edad Media británica mediante la fusión de líderes rebeldes reales con personajes ficticios concebidos para la pantalla.

Frente al estreno en cines, historiadores especializados explicaron en Vanity Fair los alcances de la verdad histórica detrás de esta ambiciosa superproducción de Hollywood.

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A finales de mayo de 1381, la decisión del Parlamento de cobrar un tercer impuesto de capitación consecutivo para financiar la guerra contra Francia desató la furia social acumulada durante décadas. La peste negra, que tres décadas antes había matado a un tercio de la población en Reino Unido, paradójicamente había encarecido el valor de la mano de obra.

Andrew Garfield protagoniza The Uprising, el filme de Paul Greengrass que recrea la Revuelta de los Campesinos de 1381 entre hechos reales y licencias narrativas (REUTERS/Mario Anzuoni)
Andrew Garfield protagoniza The Uprising, el filme de Paul Greengrass que recrea la Revuelta de los Campesinos de 1381 entre hechos reales y licencias narrativas (REUTERS/Mario Anzuoni)

Sin embargo, las leyes represivas de la nobleza prohibieron los aumentos salariales y bloquearon la movilidad de los arrendatarios. Esa combinación de promesas incumplidas y ahogo fiscal llevó a miles de campesinos y trabajadores a marchar hacia Londres.

El personaje de Andrew Garfield, una creación para articular la historia

Una de las principales licencias narrativas de la película es la figura de su protagonista. Andrew Garfield interpreta a “Ploughman” (el arador), un campesino golpeado por la pérdida de su familia durante la pandemia medieval que decide levantarse en armas contra los recaudadores de impuestos.

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El personaje no existió en los registros medievales, sino que fue creado por Greengrass como una representación simbólica del pueblo llano.

En el largometraje, el arador funciona como el catalizador que une a los dos verdaderos líderes del alzamiento: el sacerdote itinerante John Ball, interpretado por Jamie Bell, y el jefe militar Wat Tyler, encarnado por Cosmo Jarvis.

Andrew Garfield encarna al arador que conecta en The Uprising a John Ball y Wat Tyler, dos líderes reales de la rebelión de 1381 (REUTERS/Mario Anzuoni)
Andrew Garfield encarna al arador que conecta en The Uprising a John Ball y Wat Tyler, dos líderes reales de la rebelión de 1381 (REUTERS/Mario Anzuoni)

En las crónicas de la época, la rebelión fue impulsada por figuras de la clase media rural y no por siervos indigentes. “No eran simplemente una masa contra unos pocos malvados, en su mayoría se trataba de personas con cierta posición intermedia en la escala social”, explicó el profesor Michael Johnston, especialista en literatura medieval de la Universidad de Purdue, en un análisis publicado por Vanity Fair.

John Ball y Wat Tyler existieron pero el filme alteró el trágico final de sus vidas

El retrato de los líderes rebeldes combina fidelidad a las fuentes escritas con modificaciones en favor del ritmo dramático. John Ball fue un clérigo radical perseguido por la Iglesia católica por predicar la igualdad social entre señores y siervos. El filme refleja su fervor ideológico, aunque le otorga una muerte menos brutal que la registrada en los documentos oficiales.

Tras el fracaso del alzamiento, el Ball histórico fue capturado y ejecutado mediante ahorcamiento, destripamiento y descuartizamiento en San Albans.

Por su parte, Wat Tyler aparece en la película como un veterano de guerra al frente de las huestes campesinas. Aunque los historiadores debaten sobre algunos aspectos de su biografía, concuerdan en que lideró la entrada a la capital británica.

Según los relatos de la época, Tyler murió a manos del alcalde de Londres, William Walworth, durante una reunión de negociación con el monarca.

En cuanto a la motivación política de la multitud, el especialista de la Universidad de Purdue remarcó que los insurgentes no buscaban derrocar al rey de 14 años, Ricardo II (interpretado por Woody Norman), sino eliminar a sus consejeros corruptos. “El tono de la Revuelta de los Campesinos era de amor al rey; en ese sentido, no era radical como hoy entenderíamos la palabra”, destacó Johnston.

Woody Norman interpreta al joven Ricardo II, el rey de 14 años al que los rebeldes no buscaban derrocar durante el levantamiento de 1381 (REUTERS/Mario Anzuoni)
Woody Norman interpreta al joven Ricardo II, el rey de 14 años al que los rebeldes no buscaban derrocar durante el levantamiento de 1381 (REUTERS/Mario Anzuoni)

Las referencias a Robin Hood son un mito publicitario y no un dato histórico

Los materiales promocionales de la película insinuaron que el levantamiento de 1381 inspiró la leyenda de Robin Hood, una asociación que los historiadores descartan de forma categórica.

Las menciones poéticas más antiguas a la figura del arquero fugitivo figuran en la obra Piers Plowman, redactada antes del estallido social. Paul Freedman, profesor de historia medieval en la Universidad de Yale, aclaró en la revista estadounidense que los rebeldes tampoco eran pacíficos utópicos. Durante la toma de la ciudad, ejecutaron al tesorero Robert Hales (interpretado por Tom Hollander) y al arzobispo Simon Sudbury (Stephen Dillane), y masacraron a comerciantes inmigrantes flamencos.

A pesar de que el rey disolvió la marcha con promesas falsas y ejecutó a los instigadores, las consecuencias a largo plazo transformaron a la sociedad inglesa. “Los señores no pudieron mantener el mismo grado de poder arbitrario sobre sus arrendatarios campesinos”, concluyó Freedman al evaluar el fin paulatino de la servidumbre. El largometraje de Greengrass recupera ese proceso histórico para dialogar con las brechas de riqueza del presente.

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