“Fue realmente mala”, así recordó Lisa su primera audición para The White Lotus

La integrante de Blackpink reveló a Vanity Fair que tomó clases de actuación para presentarse ante el creador de la serie, al tiempo que reflexionó sobre la exposición constante y los límites de su vida privada

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Lisa debutó en The White Lotus y vinculó su salto a la actuación con una mayor autonomía en su carrera (Crédito: Max)

El debut de Lisa en The White Lotus marcó una etapa en la que Lalisa Manobal vinculó su salto a la actuación con una mayor autonomía sobre su carrera y con una reflexión más explícita sobre el peso de la fama global, según una entrevista publicada por la revista Vanity Fair.

Lisa contó a Vanity Fair que buscó cambios tras más de 10 años de carrera, que encontró en The White Lotus una entrada a la actuación. En 2024 lanzó Lloud para tener control sobre sus grabaciones y elegir a sus colaboradores, al tiempo que admitió que la exposición constante a veces le resulta excesiva.

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Portada de revista Vanity Fair. Lisa de BLACKPINK con tocado de plumas oscuro, traje color nude, guantes y falda larga. Pared texturizada y paja en el suelo
Lisa explicó a Vanity Fair que buscó cambios después de más de 10 años de carrera en la música

La cantante tailandesa de 29 años no proyecta la escala de su celebridad, pero la entrevista de Vanity Fair la muestra en un registro distinto al de su imagen pública. A comienzos de junio acumulaba 105 millones de seguidores en Instagram, según la revista, y su agenda ya incluye música, cine y una residencia en Las Vegas.

Lalisa Manobal, integrante de Blackpink, situó ese momento como una búsqueda personal y creativa. “A veces, cuando hacés lo que hiciste durante más de diez años, sentís que debés buscar cosas nuevas para inspirarte”.

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Cómo fue su salto a la actuación

Lisa de BLACKPINK en “The White Lotus”
Lalisa Manobal contó que buscó cambios tras más de diez años de carrera y encontró en The White Lotus una entrada a la actuación (HBO/Max)

La artista explicó que la actuación no figuraba entre sus planes cuando era niña, pese al impulso temprano de su madre. “Siento que actuar siempre fue una de esas cosas que nunca quise intentar”, dijo, antes de recordar que entonces prefería bailar.

El proyecto de The White Lotus cambió esa distancia inicial. Cuando supo de la serie, decidió enviar una audición para una temporada que además se filmaría en Tailandia, su país.

Antes de volver a presentarse, tomó clases de actuación para reunirse con Mike White, creador del programa. Su recuerdo de esa primera prueba fue tajante: “Fue realmente mala”, dijo entre risas.

El productor David Bernad ofreció una mirada distinta en Vanity Fair. “Fue increíble en la audición”.

Lisa de BLACKPINK en “The White Lotus”
Lisa decidió audicionar para The White Lotus cuando supo que la temporada se filmaría en Tailandia, su país (HBO/Max)

La cantante describió ese trabajo como una entrada amable a un terreno nuevo, porque el personaje era tailandés y hablaba inglés y su lengua materna. Después del estreno, ese salto también alteró la forma en que la reconocen en Estados Unidos: “Estoy muy feliz y todavía me sorprende que me conozcan como Lalisa, la actriz”.

Bernad relató a Vanity Fair hasta qué punto esa fama puede pasar inadvertida para parte del público estadounidense y aparecer de golpe en una escena concreta. “Ah, sí, ella es una de las músicos más famosas del mundo”, recordó tras una salida nocturna en Los Ángeles, cuando un club entero se quedó mirándola.

El control de su carrera musical

Ese avance en la actuación coincide con una etapa de mayor autonomía profesional. Tras formarse en el sistema de YG Entertainment y después de años dentro del engranaje del K-pop, Manobal lanzó en 2024 su propia empresa de gestión artística.

Lisa - BLACKPINK
En 2024, Lisa lanzó Lloud para controlar sus grabaciones y elegir a sus colaboradores en una nueva etapa fuera del esquema tradicional del K-pop (REUTERS/Andrew Kelly)

La compañía se llama Lloud y publica su música en alianza con el sello discográfico RCA Records, un esquema que, según Vanity Fair, le da propiedad total sobre sus grabaciones. Blackpink, de todos modos, sigue bajo el paraguas de YG.

Lisa explicó ese giro como una necesidad de decidir más sobre su trabajo. “Solo quería explorar más en mi música y mi estilo, y quería gente que estuviera enfocada únicamente en lo mío”.

También marcó una diferencia entre la disciplina del K-pop y su experiencia laboral en Estados Unidos: “En el K-pop, estamos muy enfocados solo en el trabajo. Acá es más relajado. Es distinto”.

Lisa de BLACKPINK
Lloud publica la música de Lisa en alianza con RCA Records, mientras Blackpink continúa bajo el paraguas de YG Entertainment (RCA/LLOUD)

En paralelo, su calendario siguió creciendo fuera de la música de grupo. Tras cerrar en enero la gira más reciente de Blackpink, en febrero filmó Tygo, derivada de la saga Extraction.

Este año también será la primera artista del K-pop con una residencia en Las Vegas. Sus cuatro fechas de noviembre se agotaron en menos de 10 minutos.

La actriz y productora Priyanka Chopra Jonas situó a Manobal en un punto de inflexión en declaraciones recogidas por Vanity Fair. “Es tan talentosa y estaba, cuando nos conocimos, al borde de actuar y bifurcar su carrera”.

El costo de la fama global

Cuando habló del ascenso de Blackpink, Lisa combinó gratitud con distancia frente al ritmo que tomó su carrera. “Todo estaba pasando muy rápido”, recordó sobre los primeros años del grupo.

Lisa Blackpink
La agenda de Lisa ya incluye música, cine y una residencia en Las Vegas, cuyas cuatro fechas de noviembre se agotaron en menos de 10 minutos (REUTERS/Andrew Kelly)

Luego añadió una mirada retrospectiva sobre esa etapa. “Cuando miro hacia atrás, no es que esté triste, pero es como: ‘Oh, debería haber disfrutado más el momento’”.

La artista evitó hablar de su vida personal y mantuvo ese límite durante la entrevista, pero sí se detuvo en el efecto de la exposición continua. Al referirse a los seguidores obsesivos, mencionó que ya había contado en un pódcast de 2025 dos episodios con personas que la esperaron en su casa o intentaron subir con ella a un taxi.

Sobre esa falta de privacidad, dijo: “A veces es simplemente demasiado y a veces solo quiero ser normal”.

Ese tironeo entre la figura pública y la persona privada atravesó buena parte del retrato que publicó Vanity Fair. Sobre el escenario o ante la cámara, Manobal planteó que no adopta una identidad ajena, sino que potencia rasgos propios sin dejar de reconocerse en ambos lados de su nombre.

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