Tras casi una década, se conoció la broma de Kevin que The Office nunca se animó a mostrar

Brian Baumgartner contó detalles de una decisión creativa en la serie que marcó un antes y un después en la relación entre elenco y escritores, y sorprendió a los fanáticos

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Escena de Kevin en el episodio 'The Babyshower'

Más de diez años después del final de The Office, Brian Baumgartner, el actor que interpretó a Kevin en la serie, mantiene vivo el debate sobre las decisiones creativas y la construcción de personajes en la reconocida comedia televisiva. La anécdota evidencia el peso de los guionistas y la dinámica interna entre intérpretes y creadores de una de las producciones más populares de la televisión.

Baumgartner compartió el motivo detrás de la eliminación de uno de los chistes que consideraba entre los más destacados de su personaje. En una entrevista con Entertainment Weekly, explicó que los guionistas “se lo sobrepensaron” y prefirieron no incluir el gag para evitar que la audiencia malinterpretara el arco narrativo, una decisión tomada tras largas deliberaciones y que aún hoy recuerda con frustración.

La eliminación del chiste de Kevin

En el episodio Baby Shower de la quinta temporada, Kevin estuvo a punto de protagonizar una broma que habría cambiado la percepción de los seguidores sobre uno de los arcos secundarios de la serie. El chiste descartado insinuaba que el donante anónimo de esperma —padre del hijo de Jan Levinson, interpretada por Melora Hardin— podría ser el propio Kevin. Esta posibilidad nunca llegó a la pantalla debido a la decisión de los guionistas.

Baumgartner precisó en la entrevista: “Era una broma muy bien medida. No era ofensiva ni excesiva, pero supongo que pensaron que podía implicar un nuevo hilo narrativo para Kevin, algo con lo que yo no estaba de acuerdo porque creo que la broma funcionaba por sí misma. Creo que los guionistas se lo pensaron de más”.

Los guionistas de The Office temieron que la broma pudiera interpretarse como un nuevo arco narrativo para Kevin (Captura/YouTube)
Los guionistas de The Office temieron que la broma pudiera interpretarse como un nuevo arco narrativo para Kevin (Captura/YouTube)

Según detalló el actor, la preocupación de los guionistas giraba en torno a la claridad de la historia: temían que la broma pudiera interpretarse como un giro argumental que involucrara a Kevin como posible padre biológico del hijo de Jan, lo que complicaría la trama central. Esta decisión refleja el control del equipo de escritores sobre la coherencia y comprensión del público, incluso en una comedia establecida.

El proceso creativo detrás de las bromas en The Office

The Office se caracterizó por su humor y reparto coral, donde era frecuente, según Baumgartner, que los intérpretes propusieran ideas de desarrollo de personaje o gags al equipo de guionistas, y en general estas sugerencias eran aceptadas. Sin embargo, el caso del chiste vinculado a Kevin fue una excepción significativa: a pesar de la confianza del actor en el potencial cómico del momento, el equipo creativo decidió no avanzar con la idea.

La línea argumental que motivó la broma se centraba en el embarazo de Jan Levinson y la revelación de que el padre del bebé era un donante anónimo.

Kevin Malone, caracterizado por su torpeza, habría sugerido que él mismo podía ser ese donante, un remate que, según Baumgartner, encajaba con la personalidad del personaje sin alterar la narrativa principal. “Me cabreó bastante que rechazaran la broma, porque creo que habría quedado perfecta para Kevin”, afirmó el actor, destacando la dinámica de colaboración habitual entre intérpretes y guionistas en la serie.

La comedia estuvo a punto de sorprender a los fans con una broma sobre el donante anónimo de Jan, pero los guionistas prefirieron no arriesgarse
EFE/Mitchell Haaseth/NBC Universal
La comedia estuvo a punto de sorprender a los fans con una broma sobre el donante anónimo de Jan, pero los guionistas prefirieron no arriesgarse EFE/Mitchell Haaseth/NBC Universal

Los guionistas, responsables de mantener la coherencia interna, optaron por evitar ambigüedades que pudieran desviar la atención de los espectadores o generar expectativas sobre personajes secundarios.

La influencia de los guionistas y la recepción entre los fans

El caso de la broma descartada de Kevin Malone subraya el papel central del equipo de guionistas en la construcción de la identidad de The Office. Según el medio deportivo español As.com, el proceso creativo de la serie otorgaba margen para la improvisación y las aportaciones del elenco, pero la última palabra siempre recaía en los escritores.

“La última palabra siempre recaía en los escritores”, una realidad común en la industria televisiva de Estados Unidos, donde se busca equilibrar la espontaneidad con la estructura narrativa y la personalidad de cada personaje.

Aunque la broma fue descartada, Kevin Malone se mantuvo como uno de los personajes secundarios más identificables por la audiencia. Su participación en situaciones con los empleados de Dunder Mifflin, y su relación con Michael Scott —interpretado por Steve Carell— reforzaron el lugar de la serie como “una de las comedias más influyentes de las últimas décadas”.