La confesión de Matthew Lillard sobre Scream: “Es curioso, porque la gente asume que mi personaje podría volver”

El intérprete reflexionó en el podcast On Film… With Kevin McCarthy sobre los cambios en Hollywood, la importancia de la creatividad y la camaradería, y lo que realmente queda tras el paso por una saga legendaria

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Matthew Lillard destacó el legado emocional de 'Scream', afirmando que la experiencia en el rodaje marcó su vida personal y profesional (Paramount)

Matthew Lillard, figura central de la cultura popular gracias a la saga Scream, conserva el magnetismo que lo convirtió en referente. Casi 30 años después del estreno de la primera película, el actor analizó el legado de Stu Macher y la posibilidad de un regreso en futuras entregas, reflexionando sobre la huella de su personaje, su mirada sobre el cine contemporáneo y una carrera guiada por la autenticidad.

Para mí, Scream lo cambió todo“, afirmó Lillard en el podcast On Film… With Kevin McCarthy al evaluar el impacto personal y profesional de la película. “Esa película, ese rodaje y esa gente fueron como mi universidad. No fui a la universidad como muchos amigos, yo fui a hacer Scream”, recordó.

El rodaje en California, las noches extensas y la camaradería entre el elenco dejaron una huella emocional profunda.

“Mis amigos lo fueron ellos. Trabajabas toda la noche hasta el amanecer, cubierto de sangre, y luego ibas al hotel a seguir compartiendo. Éramos una familia y, hasta hoy, esa sensación pesa más que cualquier fama o etiqueta”, añadió el actor.

El misterio de Stu Macher y la franquicia

El personaje de Stu Macher
El personaje de Stu Macher mantiene vigentes las teorías de los fans, aunque Lillard reconoce que no hay planes oficiales para su retorno en 'Scream VII' (Captura de video)

La figura de Stu Macher, fuente inagotable de teorías entre los seguidores de la franquicia, genera debate recurrente. Lillard se mostró cauto ante la insistencia sobre un posible regreso.

Es curioso, porque la gente asume que mi personaje podría volver. En el rodaje de Scream 2 ni siquiera interpreté a Stu, solo aparezco como chico en una fiesta porque fui de visita. Wes Craven me dijo: ‘camina al fondo de la escena’, quizá pensando en algo a futuro. Pero no hubo nada planeado ni misterioso. Nadie pensaba entonces en revivir personajes ni en dejar pistas”, explicó.

Sobre Scream VII, elogió el talento detrás del proyecto, pero fue tajante: “Adoro lo que hace Kevin Williamson, pero nadie me ha llamado para regresar".

Improvisación y autenticidad en el set

La improvisación y la energía
La improvisación y la energía física de Matthew Lillard dieron vida a escenas icónicas de 'Scream', como la frase espontánea que marcó la saga

El proceso creativo en la construcción de Stu Macher se alejaba de la rigidez y apostaba por el azar. “Mi manera de trabajar parte siempre de memorizar el guion al detalle”, aseguró.

“Solo así, una vez lo dominas, tienes libertad real para improvisar. Wes exigía grabar el texto tal cual una vez y luego experimentaba probando variantes. Allí es donde soy mejor: cuando me dejan probar, surgen momentos únicos”.

Uno de esos instantes se volvió parte de la herencia cinematográfica del género: “La frase ‘mis padres me van a matar’ no estaba en el guion, surgió espontáneamente porque me cayó el teléfono y nadie gritó ‘corte’. Seguí el juego y así quedó”.

El enfoque auténtico de Lillard
El enfoque auténtico de Lillard en su interpretación se apoyó en la confianza y colaboración con el equipo y directores Wes Craven y Kevin Williamson (YouTube: On Film… With Kevin McCarthy)

La improvisación y la energía física fueron esenciales en su método interpretativo. “A veces me excedía, era un actor joven que quería dejar huella”, reconoció. “Recuerdo ver esas escenas y pensar: ‘Mira a ese chico, mordiéndose el decorado, intentando ser grandioso en cada línea’. Hay una ingenuidad entrañable en eso, pero es esa electricidad la que mueve al personaje”.

Lillard resaltó que la confianza y la complicidad con el reparto y el equipo eran el motor para arriesgarse. “La libertad que daban Wes y Kevin fue determinante. No había egos, buscaban autenticidad en cada toma”.

Crítica a la industria y evolución del cine

Mantuvo una visión crítica sobre la evolución de la industria. “Antes los estudios querían hacer buenas películas y también ganar dinero. Había ejecutivos que amaban el oficio, productores que apostaban por los cineastas”, reflexionó.

Matthew Lillard critica la evolución
Matthew Lillard critica la evolución de la industria del cine, señalando que la rentabilidad desplazó a la creatividad y la pasión artística (YouTube: On Film… With Kevin McCarthy)

“Ahora todo gira en torno a ser rentables. La creatividad muchas veces queda relegada frente a la búsqueda de beneficios. Sí, existen grandes producciones espectaculares, pero son pocos los que realmente quieren crear algo memorable”.

Recordó con nostalgia los métodos clásicos de rodaje. “Antes esperabas el sol perfecto, la nube precisa. Ahora todo puede resolverse en postproducción o en entornos digitales, lo que no es negativo, pero el ingenio nacía de la carencia y eso hacía únicas muchas historias”.

Herencia, docencia y familia

En su repaso vital, la herencia de Scream y el aprendizaje adquirieron nuevos significados. “Nunca pensé en si me recordarán por una u otra película”, confesó.

Matthew Lillard considera que la
Matthew Lillard considera que la verdadera herencia que deja está en su familia, destacando que la fama es secundaria frente a los valores transmitidos a sus hijos (Kirby Lee-USA TODAY Sports/REUTERS)

“Lo importante para mí cambió con el tiempo. Al principio buscaba validación con cada papel, quería más oportunidades, me obsesionaba la competencia”. La paternidad y la docencia transformaron esa mirada: “Cuando enseño y veo a un joven actor tener su momento sobre el escenario, eso me da una alegría mucho mayor que cualquier reconocimiento propio”.

Para Lillard, el auténtico peso de la historia personal se mide en la familia. “El sentido de mi vida no depende de si alguien ve mis películas de aquí a 100 años”, afirmó.

“Mi mayor responsabilidad es lo que dejo en mis hijos, cómo viven y la huella que llevan de su familia. Esa es la verdadera herencia que me importa, mucho más que la fama o el aplauso”, concluyó.