
Netflix anunció que la segunda y última parte de Cien años de soledad estará disponible en agosto de 2026.
La continuación de la ambiciosa adaptación de la obra de Gabriel García Márquez se confirmó tras el buen recibimiento, tanto del público como de la crítica internacional, que alcanzó la primera parte de la serie.
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Con la dirección de Laura Mora y Carlos Moreno, la serie se mantuvo íntegramente filmada en Colombia, conservando una colaboración estrecha con la familia García Márquez.
La plataforma detalló que la próxima entrega concluirá la adaptación audiovisual, “con el mismo rigor, ambición y respeto por la novela” que caracterizó el proyecto desde el inicio.
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“Las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra”, citó la producción el miércoles, recuperando la frase que cierra la novela, en un anticipo del tono que marcará los próximos episodios.

La serie ingresó en el Top 10 global de contenidos en idioma no inglés, fortaleciendo la estrategia del servicio de streaming que prioriza producciones locales de gran impacto internacional.
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El proyecto cuenta con la implicación directa de la familia del autor, un aspecto que, a criterio de sus responsables, permitió garantizar la fidelidad y el tono en la traducción a la pantalla.
La segunda parte de Cien años de soledad abarcará los acontecimientos posteriores al armisticio y la firma del Tratado de Neerlandia, donde el pueblo de Macondo enfrentará nuevas amenazas.
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La narrativa avanzará hacia la llegada de Fernanda del Carpio a Macondo y su matrimonio con Aureliano Segundo, uno de los gemelos descendientes de Arcadio. Destacando el peso de los personajes femeninos, la producción enfatiza la figura de Úrsula Iguarán, quien recibe la línea sucesoria legítima de la familia Buendía.

La llegada del tren, la instalación de la compañía bananera y la irrupción de nuevas fuerzas sociales y económicas marcarán el destino de Macondo, en cumplimiento de la profecía que pesa sobre sus habitantes.
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Estos elementos, emblemáticos en la prosa de García Márquez, formarán parte del universo audiovisual basado en la icónica novela.
En declaraciones recogidas por Netflix, la escritora y guionista Camila Brugés destacó la complejidad del proceso de adaptación.
“Tuvimos un millón de retos, pero siempre hubo certeza de que lo lograríamos. Me parece lo más absurdo y, al mismo tiempo, el mayor gesto del realismo mágico”, admitió.
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Brugés reconoció el impacto que produce el enfrentamiento entre la estructura coral y desordenada de la novela y el formato lógico que exige la narrativa serializada: “Organizar los hechos cronológicamente fue como iniciar desde cero… Lo fundamental fue preguntarnos cuáles eran los arcos dramáticos de los personajes”.
El equipo de guionistas decidió poner el foco en Úrsula Iguarán, dándole un punto de vista central que estructura la acción general.
“Al observar su vida, se comprende que ha sido testigo de todo y que fue su iniciativa la que impulsó la trama”, puntualizó Brugés en entrevista con Queue, el medio institucional de Netflix.
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Asimismo, remarcó el desafío de mantener la atmósfera y el ritmo de la novela en el guion: “Queríamos hacer una adaptación fiel, que diera la sensación de estar viendo la novela, no solo una serie inspirada en ella. La gran conversación con los directores fue cómo trasladar el ritmo vertiginoso del libro”.

El desafío de continuar con “Cien años de soledad”
La adaptación de Cien años de soledad fue vista durante años como un desafío casi imposible, debido al volumen de personajes y la estructura narrativa no lineal de la obra.
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“Pensamos que sería más sencillo escribir la segunda parte, pero es una historia completamente distinta, con un nuevo momento histórico y nuevas generaciones”, declaró Brugés a Queue de Netflix, sumando que en la segunda parte irrumpen el cine, la electricidad, el ejército y los estadounidenses en el entorno de Macondo.
La guionista manifestó que uno de los mayores obstáculos fue decidir cómo trasladar el tono de la obra original, dado que su prosa mezcla tragedia y elementos fantásticos.
“Existe una memoria colectiva de Cien años de soledad incluso para quienes no la leyeron, por las imágenes de mariposas y flores. Pero los hechos que narra la novela son trágicos. García Márquez hizo que la realidad más dura coexistiera con elementos mágicos, al igual que sucede en el Caribe”.
El equipo también abordó el debate sobre la inclusión de una voz narradora, concluyendo que era necesaria para mantener la esencia de la novela.

“Intentamos establecer reglas: no usar al narrador para explicar o adelantar la historia... Me gustaría poder copiar y pegar la voz de la novela, que es magnífica, pero no es posible”, admitió.
En la segunda entrega, la historia dará paso a nuevos personajes y a los últimos descendientes de la familia Buendía. Las principales líneas argumentales se centrarán en los sucesos que precipitan la decadencia y desaparición de Macondo, en cumplimiento de la maldición familiar.
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