“Quedarse callada no significa aceptar lo que sucede”: afirma psicóloga sobre el impacto del acoso callejero en El Salvador

Cambiar de ruta, evitar salir solas, vigilar quién camina detrás o vestirse pensando en pasar desapercibidas: para miles de mujeres en El Salvador, transitar por la calle se ha convertido en una carrera de obstáculos

Mujer con chaqueta verde y mochila en una acera, frente a comercios con rótulos y vehículos sobre una calle con iluminación nocturna.
Una mujer con mochila camina por la acera de una zona comercial durante el anochecer y mira hacia atrás en una calle salvadoreña. (Imagen Ilustrativa Infobae)
Guardar

El acoso en las calles daña de forma progresiva la salud mental y restringe el derecho a caminar con tranquilidad por los espacios públicos. No se trata de hechos aislados, bromas pesadas o simples comentarios al pasar, sino de una intimidación continua que perjudica la vida diaria de quienes la sufren.

Así lo advirtió la psicóloga Yanira Ostorga, directora de la Fundación de Psicología Para una Vida y Mente Sana, durante una entrevista concedida a Infobae.

PUBLICIDAD

De acuerdo con lo explicado por la psicóloga, el hostigamiento en las calles provoca un desgaste emocional profundo. Este cansancio surge del estado de alerta constante que muchas mujeres deben mantener para protegerse, una realidad que altera el desarrollo normal de sus actividades en El Salvador.

La especialista detalló a Infobae que existe una diferencia muy clara entre una conversación respetuosa y el acoso callejero. Esa frontera se define por el respeto, los límites individuales y el consentimiento mutuo.

En un intercambio sano, ambas personas deciden libremente participar o retirarse si lo desean. En cambio, cuando alguien lanza comentarios invasivos, silbidos o miradas insistentes, impone una atención no deseada que genera angustia, inseguridad e incomodidad en quien la recibe.

PUBLICIDAD

Frente a una experiencia que se percibe como una amenaza directa, el cuerpo humano activa reacciones biológicas automáticas para intentar protegerse. Estas respuestas inmediatas suelen dividirse en tres caminos:

  • Huir del sitio
  • Confrontar a quien agrede
  • Quedarse en parálisis física.
Yanira Ostorga explicó en diálogo con Infobae que la parálisis física frente a una agresión verbal en la vía pública constituye una respuesta defensiva involuntaria del organismo.
Yanira Ostorga explicó en diálogo con Infobae que la parálisis física frente a una agresión verbal en la vía pública constituye una respuesta defensiva involuntaria del organismo.

El silencio ante la agresión es una respuesta del sistema nervioso y no implica consentimiento

Al respecto, la psicóloga Yanira Ostorga remarcó en su entrevista con Infobae la importancia de no juzgar a las víctimas cuando no responden ni encaran al agresor. La experta aclaró que quedarse callada o quieta jamás debe interpretarse como una aceptación del hecho.

“Quedarse callada o inmóvil no significa aceptar lo que está sucediendo. En muchas ocasiones es una respuesta automática del sistema nervioso ante una situación percibida como peligrosa”.

Este malestar no termina al llegar a casa. Con frecuencia, el impacto se prolonga mediante pensamientos intrusivos y un temor constante de volver a caminar por el lugar donde ocurrió la agresión.

Cuando estas conductas se repiten durante meses o años, la exposición continua desemboca en estrés crónico y una fuerte ansiedad anticipatoria. La persona asimila la zozobra como una regla habitual y entra en un estado de hipervigilancia, manteniéndose siempre atenta a cualquier peligro en su camino.

Esta tensión provoca cambios drásticos en la vida diaria:

Infografía con una ilustración nocturna superior y cinco recuadros con iconos sobre rutas, horarios, compañía, vestimenta y vigilancia.
Una infografía detalla las cinco alteraciones habituales en rutas, horarios, compañía, vestimenta y estado de alerta que experimentan las personas ante el acoso callejero. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El hostigamiento a menores vulnera la autoestima y exige educar contra la agresión

La psicóloga advirtió que el problema adquiere mayor gravedad en niñas y adolescentes, periodos decisivos donde se forman la autoestima y la imagen personal. Ostorga alertó sobre los daños que causan las conductas de adultos hacia alumnas: “Ninguna niña debería aprender a tenerle miedo a su propio cuerpo ni sentir que su uniforme escolar la convierte en objeto de acoso”.

Las menores suelen experimentar vergüenza, confusión y culpa injustificada, sentimientos que empeoran cuando la sociedad cuestiona a la víctima en vez de sancionar al atacante.

Para quienes presencian estos hechos, Ostorga recomendó ofrecer ayuda indirecta: acercarse con calma a la persona afectada, preguntarle si necesita apoyo e iniciar una charla casual para disolver la tensión sin confrontaciones violentas.

Una joven con uniforme escolar y mochila está sentada de perfil con la cabeza baja en una parada de autobús frente a una calle concurrida.
Una estudiante con la cabeza inclinada permanece sentada en una parada de autobús junto al tráfico urbano en una avenida de San Salvador. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Asimismo, la profesional enfatizó que el tratamiento psicoterapéutico resulta fundamental cuando el temor inhibe el trabajo, el estudio o el traslado habitual.

En términos preventivos, Ostorga sostuvo que la solución de fondo requiere un cambio de paradigma en la formación ciudadana: “La prevención del acoso callejero comienza cuando dejamos de enseñarles a las niñas cómo evitar ser acosadas y empezamos a enseñarles a los niños que acosar nunca es aceptable”.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

Últimas Noticias

“Me dijeron que era mi culpa”, cinco salvadoreñas relatan la violencia del acoso callejero desde la niñez

A través del relato de cinco mujeres que comenzaron a sufrir hostigamiento desde los 11 años, queda al descubierto un patrón donde el acosos sexual en el espacio público no solo convive con la indiferencia social y la revictimización de los testigos, sino también con el abandono policial ante las denuncias

“Me dijeron que era mi culpa”, cinco salvadoreñas relatan la violencia del acoso callejero desde la niñez

Acoso callejero en El Salvador: la intimidación en aceras y autobuses condiciona el tránsito cotidiano femenino

Los reportes institucionales confirman cómo el acoso callejero y la falta de iluminación en las vías públicas restringen la libre circulación de la población femenina

Acoso callejero en El Salvador: la intimidación en aceras y autobuses condiciona el tránsito cotidiano femenino

Estados Unidos extraditó a El Salvador a un hombre acusado de asesinar a su expareja y abandonar a su hijo menor de dos años

La entrega, confirmada por la Fiscalía Federal del Distrito Central de California, es la primera de un ciudadano estadounidense para afrontar en territorio salvadoreño acusaciones por delitos presuntamente cometidos en ese país

Estados Unidos extraditó a El Salvador a un hombre acusado de asesinar a su expareja y abandonar a su hijo menor de dos años

El tráfico vehicular en Centroamérica dificulta la contratación y retención de personal en la mitad de las empresas

Un informe gremial reveló que la mitad de las empresas enfrenta dificultades para retener talento ante atascos viales cotidianos que llevan a los asalariados a priorizar la cercanía sobre el salario

El tráfico vehicular en Centroamérica dificulta la contratación y retención de personal en la mitad de las empresas

Un incendio de grandes proporciones en El Salvador calcinó más de 70 locales en un mercado municipal

Las llamas consumieron la planta baja del recinto comercial salvadoreño durante la madrugada, donde las autoridades reportaron graves perjuicios materiales en centenares de comercios sin que se registraran víctimas humanas en la zona

Un incendio de grandes proporciones en El Salvador calcinó más de 70 locales en un mercado municipal