Experto advierte que El Salvador podría alcanzar 175 mil casos de demencia en 2050

El especialista advirtió que Centroamérica y América Latina enfrentarían uno de los mayores incrementos de esta condición, en un contexto marcado por el subdiagnóstico

Una mujer con cabello castaño, manos en la cabeza y expresión de cansancio, sentada a una mesa de cocina con una taza. Un hombre mayor en un sillón al fondo.
Unas 75.200 personas padecían demencia en El Salvador en 2025 y la cifra podría superar las 175 mil en 2050. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Unas 75,200 personas en El Salvador padecían demencia en 2025, según la estimación presentada por Ricardo López Contreras, neurólogo especialista en enfermedad de Alzheimer. El médico advirtió que la cifra podría llegar a 175 mil o más en 2050, debido a que las estimaciones aumentan cada vez que se actualizan.

López afirmó que las estadísticas no muestran la totalidad de las personas que viven con demencia, ya que muchas no han recibido un diagnóstico. Por ello, planteó que el personal de salud y las autoridades deben identificar de forma temprana a quienes tienen deterioro cognitivo para que accedan a evaluaciones, tratamiento y terapias no farmacológicas.

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El neurólogo también mencionó una estimación de unos 750 casos nuevos de demencia cada año en El Salvador. Para el especialista, el desafío no se limita a detectar a quienes ya presentan síntomas, sino a preparar al sistema de salud y a las familias ante el aumento de casos previsto para las próximas décadas.

En la entrevista en Frente a Frente, López señaló que hasta 68% de las personas con demencia vive en países de ingresos bajos y medios. Cuestionó la percepción de que se trata de un problema concentrado en países anglosajones o desarrollados, pues sostuvo que los estudios poblacionales han mostrado una mayor carga en naciones con menos recursos.

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Según la proyección expuesta durante la entrevista, América Latina, Centroamérica y El Salvador registrarían uno de los mayores incrementos de casos entre 2015 y 2050. El médico estimó que la cantidad de personas con demencia en la región podría crecer hasta 400%.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
América Latina, Centroamérica y El Salvador podrían registrar un aumento de hasta 400% en los casos de demencia entre 2015 y 2050. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las familias absorben el costo de la demencia

López explicó que los países de ingresos bajos y medianos enfrentan una carga económica distinta a la de los países desarrollados. Mientras algunos gobiernos absorben una parte de los costos directos de la atención, en naciones como El Salvador el gasto recae principalmente en los familiares.

El especialista afirmó que las familias absorben cerca del 90% de los costos directos asociados con la enfermedad. Ese peso incluye el cuidado cotidiano, las consultas, los tratamientos y la atención de las necesidades que surgen cuando la persona pierde independencia.

El médico señaló que los cuidados informales suelen estar a cargo de familiares y no de trabajadores contratados. Por eso insistió en que la atención también debe dirigirse al cuidador y al entorno familiar, además de la persona que presenta deterioro cognitivo o demencia.

Ricardo López rechaza el término “demencia senil”

López rechazó el término “demencia senil” y sostuvo que ya no debería utilizarse. Consideró que la expresión es inapropiada porque favorece la creencia de que el deterioro cognitivo es una consecuencia normal de la edad.

El neurólogo afirmó que la demencia no debe asumirse como algo esperable en los adultos mayores.

Añadió que la expresión “demencia senil” solo describe una condición en una persona mayor de 60 años, pero no permite establecer cuál es la causa del deterioro.

La demencia, explicó, es un término que agrupa más de 70 causas. La enfermedad de Alzheimer es la más frecuente, pero también mencionó la demencia vascular, los casos mixtos de Alzheimer y alteraciones vasculares cerebrales, la enfermedad por cuerpos de Lewy y otras causas de menor frecuencia.

Ilustración a lápiz de un hombre mayor sentado en un sillón, tocándose la cabeza, con papeles pequeños flotando a su alrededor.
La demencia agrupa más de 70 causas, entre ellas la enfermedad de Alzheimer, la demencia vascular y los cuerpos de Lewy. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El especialista también citó causas secundarias de deterioro cognitivo, como tumores, hemorragias, hematomas subdurales, abscesos e hidrocefalia. A esa lista sumó deficiencias de vitamina B12 y ácido fólico, hipotiroidismo, alteraciones de los electrolitos y trastornos hepáticos.

López indicó que algunas de estas causas pueden ser potencialmente reversibles. Por eso, planteó la necesidad de realizar evaluaciones clínicas, exámenes de laboratorio y estudios cerebrales que permitan precisar el diagnóstico y establecer el tratamiento adecuado.

Sobre el Alzheimer, el médico indicó que todavía no se conoce una causa única y que no existe un medicamento que logre curar o detener por completo la enfermedad. Sin embargo, afirmó que hay tratamientos capaces de mejorar síntomas y de mantener a la persona más estable e independiente durante más tiempo.

Olvidos y repeticiones: cuándo consultar

López explicó que los primeros síntomas del Alzheimer aparecen por lo general alrededor de los 60 años o después. Sin embargo, existen formas familiares y genéticas menos frecuentes cuyos signos pueden comenzar antes, incluso entre los 30 y los 40 años.

La mayoría de los casos, añadió, es esporádica. Esto significa que no necesariamente existen otros familiares afectados por la enfermedad.

Entre los signos iniciales, López mencionó olvidar con frecuencia hechos recientes, perder objetos, no recordar fechas y formular la misma pregunta varias veces. También citó la repetición de historias, debido a que la persona no recuerda haberlas contado antes.

Una mujer mayor con demencia (Shutterstock)
Los olvidos persistentes, las repeticiones y las dificultades para realizar actividades cotidianas pueden indicar deterioro cognitivo o Alzheimer. (Shutterstock)

El especialista señaló que algunas personas desarrollan conductas repetitivas o empiezan a tener dificultades para aprender tareas nuevas. En otros casos, pueden aparecer problemas para realizar actividades cotidianas, como peinarse, vestirse o amarrarse los zapatos.

López aclaró que los olvidos ocasionales no significan por sí mismos que una persona tenga demencia. La diferencia está en que las fallas asociadas con el deterioro cognitivo son persistentes, aumentan con el tiempo y pueden interferir con la vida diaria.

El médico explicó que muchas personas compensan los problemas iniciales antes de consultar. Pueden anotar teléfonos, tareas pendientes o compromisos que antes recordaban con facilidad, y seguir trabajando o cumpliendo sus rutinas sin que su familia o compañeros detecten lo que ocurre.

El deterioro cognitivo leve desde los 40 años

López definió el deterioro cognitivo leve como una fase en la que hay problemas de memoria u otros trastornos cognitivos que no son normales para la edad, aunque todavía no tienen la intensidad necesaria para impedir que la persona realice sus actividades cotidianas.

En esa etapa, explicó, la persona no cumple criterios de demencia. El especialista afirmó que este grupo puede incluir a personas desde los 40 años.

El neurólogo aclaró que los problemas de memoria no implican automáticamente que una persona tenga Alzheimer. El estrés, la multitarea, la depresión y algunas enfermedades metabólicas también pueden alterar el funcionamiento cognitivo y deben descartarse mediante una evaluación.

Según López, en alrededor de 30% de los casos el deterioro puede revertirse por completo si se corrigen los problemas identificados. Otro grupo mantiene las fallas de memoria con el tiempo, mientras que un tercio de quienes tienen deterioro cognitivo leve puede evolucionar hacia algún tipo de demencia, principalmente Alzheimer.

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