
El incremento de los cuadros respiratorios agudos y las hospitalizaciones por neumonía ha sido notorio en las últimas semanas, según reportó el neumólogo endoscopista respiratorio Manuel López Ramos.
El especialista explicó que se han registrado aislamientos frecuentes de influenza A y virus sincitial respiratorio, además de un aumento en la exacerbación de enfermedades crónicas respiratorias, especialmente a causa de la humedad, las lluvias y las variaciones bruscas de temperatura. Destacó que el clima más fresco en horas de la tarde-noche y la humedad llevan a que las personas presenten agudizaciones.
Junto a estos virus, circulan adenovirus, rinovirus y parainfluenza, estos últimos asociados a cuadros leves y autolimitados como el catarro común.
López Ramos subrayó que la movilidad internacional, especialmente entre El Salvador y Estados Unidos, favorece la introducción de nuevas cepas, como la H3N2, que domina actualmente en ambos países.
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El reporte de casos al Ministerio de Salud se realiza principalmente a través de los laboratorios que identifican agentes infecciosos mediante pruebas. Las clínicas privadas no cuentan con mecanismos obligatorios de notificación.
En la semana uno del año, se registraron 38,357 casos de infecciones respiratorias agudas, mientras que en la semana veinte (del 17 al 23 de mayo) la cifra fue de 32,282 casos. Estos datos, así como el análisis clínico y epidemiológico, fueron presentados por López Ramos durante una entrevista en el programa Frente a Frente.
Según López Ramos, la tendencia se mantiene estable durante todo el año, sin los picos estacionales que se observaban antes de la pandemia.
Neumonía: repunte hospitalario y riesgo en grupos vulnerables
La influenza tipo A está dejando cuadros más severos de lo habitual, con fiebre que puede superar los 39 ℃ durante cuarenta y ocho a setenta y dos horas y un malestar general que obliga al paciente a permanecer en cama. “Muchos pacientes afirman que ha sido peor tener una influenza que tener COVID”, relató el neumólogo.
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López Ramos advirtió que el retraso en el inicio del tratamiento antiviral incrementa de forma significativa el riesgo de complicaciones. “Tener a un paciente con influenza ya complicado, con una neumonía, hay unas altas probabilidades de muerte”, señaló. En años previos a la pandemia, la influenza era la principal causa de muerte por infecciones respiratorias en Estados Unidos.
De acuerdo con el boletín epidemiológico del Ministerio de Salud, en lo que va del año se registran 2,708 egresos hospitalarios por neumonía. Los niños de uno a cuatro años constituyen el grupo más afectado, seguidos por las personas de sesenta años o más.
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La letalidad de la neumonía, según datos recientes, oscila entre el 3.5 % y el 4 %. López Ramos fue enfático: “Una muerte por neumonía es una muerte prevenible”.
El especialista detalló que la neumonía suele ser una complicación de un evento respiratorio viral, como la influenza, aunque puede sobrevenir una sobreinfección bacteriana. Subrayó la importancia de distinguir entre neumonía viral y bacteriana, ya que el tratamiento varía: antivirales para la primera y antibióticos para la segunda, ajustados según los resultados de cultivos.
Explicó que el cuadro puede evolucionar rápidamente y que existen escenarios donde la infección viral abre la puerta a una sobreinfección bacteriana. También mencionó agentes atípicos, como el micoplasma y la tuberculosis, que pueden causar manifestaciones difíciles de identificar y potencialmente graves si no se tratan adecuadamente.
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López Ramos advirtió sobre la necesidad de estudios específicos cuando la evolución clínica no es la esperada, e indicó que la neumonía puede presentarse con fiebre persistente, tos húmeda con flema (que puede ser verde, amarilla, herrumbrosa o con sangre), dificultad respiratoria y dolor torácico al inspirar.
Recomendó a los pacientes y a sus familias acudir de inmediato al médico ante estos signos de alarma, ya que la intervención temprana puede ser decisiva.
Virus sincitial respiratorio: síntomas rápidos y alto riesgo en niños y adultos mayores
El virus sincitial respiratorio destaca como la causa principal de bronquiolitis en niños menores de dos años. López Ramos precisó que este virus produce una inflamación en la pequeña vía aérea, provocando una rápida evolución de los síntomas respiratorios. Señaló que el padre puede notar en poco tiempo dificultad para respirar, manifestada en el hundimiento de la piel entre las costillas.
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Los niños se muestran irritables, rechazan la comida y presentan un estado apagado, signos que deben alertar a la familia por el riesgo de complicaciones graves.

El especialista enfatizó que la evolución puede ser muy rápida, en apenas veinticuatro a cuarenta y ocho horas, y la vida del niño puede ponerse en riesgo si no se actúa a tiempo. La tos aparece con distintas características y siempre amerita una evaluación médica.
En adultos, especialmente en los mayores, el virus sincitial respiratorio también puede causar cuadros severos. Se presenta con fiebre —que puede ser moderada—, tos húmeda con expectoración y malestar general intenso, acompañado de dolor muscular y articular. López Ramos explicó que los pacientes suelen requerir reposo absoluto en cama por el impacto de los síntomas.
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Alertó que los extremos de la vida —niños menores de dos años y adultos mayores— son los grupos más vulnerables. En ambos casos, el virus sincitial respiratorio puede complicarse rápidamente y derivar en neumonía.
Diagnóstico y prevención: paneles, vacunas y medidas ante síntomas persistentes
Actualmente existen paneles diagnósticos capaces de identificar varios virus y bacterias respiratorias, incluidos influenza A y B, virus sincitial respiratorio, COVID-19 y micoplasma. López Ramos advirtió que estos paneles, realizados por hisopado, no son cien por ciento confiables y pueden arrojar resultados negativos ante cepas no incluidas. En casos complejos, se recurre a paneles de neumonía más específicos, cuyo costo puede oscilar entre $450 y $600. Estos exámenes se utilizan como última instancia cuando el diagnóstico es difícil.
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El especialista respondió a consultas sobre tos con expectoración que persiste por más de dos semanas. Señaló que estos cuadros requieren estudios exhaustivos, ya que podrían deberse a bronquitis, sinusitis, tuberculosis o incluso tumores pulmonares, dependiendo de los antecedentes personales y la evolución clínica. “En nuestro medio, la tuberculosis hoy en día es muy común”, advirtió, y recomendó acudir a un especialista ante cualquier síntoma persistente.
El neumólogo insistió en la necesidad de mantener actu

alizado el esquema de vacunación contra la influenza, recomendando la aplicación anual según el calendario del hemisferio correspondiente: finales de septiembre para la vacuna del norte y febrero o marzo para la del sur. Aclaró que no hay inconveniente en recibir ambas vacunas si se presentan oportunidades durante el año y que las reacciones suelen limitarse a molestias leves en el sitio de aplicación.
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Recomendó evitar mojarse durante la temporada de lluvias y, en caso de exposición, cambiarse de ropa y tomar un baño caliente al llegar a casa. Reiteró que una mejoría clínica debe notarse en cinco días; de lo contrario, es necesario consultar a un especialista. Para quienes usan aire acondicionado, recomendó mantener la temperatura adecuada para evitar problemas respiratorios.
Contagio en escuelas, familias y el impacto social
Las enfermedades respiratorias afectan a todos los miembros de la familia, con especial énfasis en niños pequeños y adultos mayores. Esta situación genera una cadena de ausencias tanto en el trabajo como en el colegio, lo que repercute directamente en la economía familiar. “Vemos cómo los abuelitos se ven afectados porque el nieto está enfermo, y los padres de familia también, llevando a tener pérdidas de horas laborales y en el colegio”, indicó.
El especialista describió cómo el entorno escolar y familiar se convierte en un círculo vicioso de transmisión. Los niños, al acudir enfermos a la escuela, facilitan la propagación de los virus, que luego se trasladan al hogar y afectan a los cuidadores, principalmente adultos mayores. “Más del setenta y cinco por ciento de los alumnos muchas veces están afectados por enfermedades respiratorias”, advirtió, subrayando la dificultad de interrumpir este ciclo en contextos donde las familias no cuentan con alternativas de cuidado en casa.
López Ramos recomendó a los padres no enviar a los niños al colegio si presentan síntomas respiratorios. Subrayó la importancia de consultar de forma oportuna con un pediatra y de enseñar a los niños medidas básicas de prevención, como el uso de pañuelos para la tos y el estornudo, el lavado de manos y evitar el contacto cercano con otros enfermos. Enfatizó que los niños deben aprender a identificar y comunicar síntomas de alarma, como tos, dolor de garganta o dificultad respiratoria.
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