
La historia de Yuri Cortez, fotoperiodista salvadoreño de la Agencia France-Presse (AFP), muestra cómo la determinación y la búsqueda de la verdad a través de la imagen han marcado su camino.
Desde los años de la guerra civil en El Salvador hasta ser protagonista de un episodio viral durante el Mundial de Rusia 2018, Cortez ha construido una carrera internacional que destaca la importancia del fotoperiodismo y el compromiso con la memoria histórica.
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Nacido en San Salvador y criado en el barrio San Jacinto, Cortez inició sus estudios universitarios en 1986, en plena crisis nacional. El conflicto armado y la represión en las calles fueron el contexto que lo motivó a buscar un medio para informar sobre lo que sucedía en el país.
Según relató a Infobae, la escasez de información verídica y la alineación de los medios tradicionales con la línea oficial lo impulsaron a estudiar periodismo en la Universidad de El Salvador.
“Esa fue una de las cosas que a mí me motivó a estudiar periodismo y tratar de buscar un medio que permitiera difundir lo que realmente pasaba en el país”, explicó.
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Su primer contacto profesional fue en la radio, en un proyecto impulsado por el profesor Raúl Beltrán Bonilla. Aunque el trabajo era ad honorem, representó su entrada al periodismo de calle. Posteriormente, trabajó en la agencia estadounidense UPI y, gracias a la interacción con corresponsales internacionales, comenzó a vender sus fotografías a agencias como AP, Reuters y AFP.
Esta experiencia fue clave para su desarrollo: “Siempre que iba a las coberturas, así fuera manifestaciones, conferencias de prensa o lo que fuera, siempre llevaba mi cámara”.
Formación, memoria y salud mental: los pilares de la carrera de Yuri Cortez
En 1991 egresó de la universidad y, tras el fin del conflicto, se graduó como parte de la promoción “Profesionales para la Paz”. Su ingreso formal a AFP se produjo en los años noventa, consolidando su carrera en la fotografía informativa y cubriendo tanto la guerra como la posguerra en El Salvador.
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“El haber estado años cubriendo el conflicto te da experiencia en el terreno sobre las medidas de seguridad y los cuidados que se deben tener en una zona hostil”, detalló el fotoperiodista.
Para Cortez, la identidad salvadoreña en su trabajo se refleja en la sensibilidad para mostrar tanto la dureza de los conflictos como la humanidad de quienes los viven. “En una guerra, la parte más dura la llevan los civiles que sufren detrás de las líneas de fuego o en los campos de batalla”, indicó. Esta mirada se traduce en imágenes que buscan evidenciar la realidad de los más afectados por la violencia.
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El tema de la salud mental ocupa un lugar central en su relato. Cortez destacó que la exposición constante a escenas difíciles impacta a reporteros y fotógrafos, y subrayó la importancia de encontrar vías alternativas para sobrellevar la presión.
“Después de esas situaciones, la gente quedaba en shock. Algunos recurrían al alcohol o las drogas. Yo busqué otras formas de escapar, como caminar en la montaña, interactuar con animales o practicar deporte”, compartió. Reconoció que las secuelas emocionales persisten, pero identificó el autocuidado como clave para mantenerse en la profesión.

La presión global, los dilemas éticos y el valor de la memoria en la carrera de Cortez
La presión de trabajar para una agencia internacional como AFP es parte del día a día de Cortez. “No trabajas solo para un país, sino para portadas en medios como The New York Times, Le Monde, The Guardian”, expresó.
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Sobre los límites éticos en el fotoperiodismo, Cortez analizó casos polémicos, como la imagen tomada por Kevin Carter en Sudán, y defendió la necesidad de documentar la realidad aun cuando la situación sea dolorosa. “Nuestro trabajo es abrirle los ojos a la gente para que vean qué está pasando”, sostuvo. Explicó que, muchas veces, las acciones posteriores a la publicación de una fotografía pueden tener un impacto mayor que cualquier intervención directa en el momento.
La memoria histórica de El Salvador sigue siendo una preocupación para Cortez. Considera que la deuda con las familias de los desaparecidos durante la guerra aún está pendiente. “Me gustaría cubrir el hecho de que esas familias pudieran saber qué fue de sus seres queridos”, manifestó.
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Uno de los episodios más conocidos de su carrera ocurrió durante el Mundial de Rusia 2018. Mientras cubría el partido entre Croacia e Inglaterra, fue derribado accidentalmente por los jugadores croatas durante una celebración. A pesar del incidente, el salvadoreño continuó tomando fotografías desde el suelo, captando imágenes que dieron la vuelta al mundo. “Lo único que se me ocurrió fue seguir fotografiando”, relató.
De cara al próximo Mundial, Cortez continuará su labor para AFP, cubriendo partidos en México y posiblemente en otros países sede, dependiendo de las condiciones logísticas y presupuestarias. “Soy parte del equipo que cubrirá el mundial, definitivamente”, confirmó.
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A los jóvenes fotoperiodistas, Cortez aconseja profesionalizarse y perseverar. “Estudiar es el primer paso. Luego, buscar oportunidades, a veces fuera del país, y mostrar lo que uno es capaz de hacer”, recomendó.
Recalcó la importancia de la ética profesional y de aprovechar las redes sociales para difundir el trabajo propio. “Nada llega fácil. Hay que abrir los espacios, trazar metas y aprovechar cada oportunidad para crecer profesionalmente”, concluyó en su charla con Infobae.
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