Un argentino narró cómo la policía recuperó una riñonera que se le había perdido en un taxi en Dubái
El momento exacto en que el miedo se convierte en alivio quedó registrado en video: un hombre se acerca a una camioneta policial estacionada, un agente le extiende una riñonera negra y él, sin poder articular otra cosa, repite tres veces seguidas “no lo puedo creer”. Lo que parecía una pesadilla de viajero —perder en tierra extranjera dos pasaportes, un iPhone, accesorios electrónicos y documentación personal— se resolvió en cuestión de horas gracias a un operativo de la Policía de Dubái que incluyó revisión de cámaras de seguridad, identificación de vehículos y citación de choferes.
El turista argentino, cuya identidad no fue divulgada, relató en el video que olvidó la riñonera en un taxi durante su estancia en el emirato. Dentro del bolso llevaba dos pasaportes argentinos, un iPhone, el estuche de unas gafas Ray-Ban Meta, un cargador portátil y micrófonos. En lugar de asumir la pérdida como irreversible, decidió acudir directamente a la policía y denunciar el extravío.
El procedimiento que describió fue metódico y veloz. Los agentes le pidieron que regresara al lugar exacto donde había tomado el taxi para que pudiera enviar la ubicación. Una vez en el sitio, la policía accedió a las grabaciones de las cámaras de seguridad del área, determinó qué vehículos habían circulado por esa zona en el horario indicado e identificó tres taxis como posibles candidatos. Los tres conductores fueron convocados. La riñonera apareció. Los agentes citaron entonces al turista en el mismo punto de partida y le devolvieron todas sus pertenencias intactas.
“Quiero agradecerle totalmente a la policía de Dubái por tomarse todo el tiempo del mundo para devolverme todas mis pertenencias”, dijo el argentino en el video, que fue compartido por Abdulla Mohammed Butti Al Hamed, presidente de los Medios Nacionales de los Emiratos Árabes Unidos, en su cuenta de la red social X.
Por su parte, el embajador del emirato en Argentina, Saeed Abdulla Alqemzi, celebró la actuación de la policía: “La seguridad no es una herramienta de control, sino una vocación de servicio. No es un arma de intimidación, sino un escudo de tranquilidad”.

El funcionario aprovechó el caso para trazar una distinción entre lo que definió como dos modelos opuestos de seguridad pública. En su publicación, Al Hamed sostuvo que en los Emiratos la seguridad es “un contrato social cuyo principio rector es la confianza”, frente a lo que describió como estados que convierten la seguridad en “un arma contra los pueblos”. El episodio del turista argentino, escribió, es “una nueva prueba de que Dubái es un faro mundial que otorga tranquilidad a todos los que pisan su suelo”.
El caso no es excepcional en el historial de la Policía de Dubái. El Departamento de Objetos Perdidos de la fuerza, que opera con un sistema informático de cruce de reportes y equipos de guardia permanente, devolvió 171.490 objetos extraviados a sus propietarios durante 2025, según datos del Departamento General de Investigación Criminal publicados este mes. En ese mismo año gestionó más de 868.000 objetos hallados y procesó cerca de 160.000 denuncias de pérdidas, presentadas tanto en comisarías convencionales como en las llamadas Estaciones de Policía Inteligentes, puntos de atención automatizados distribuidos por el emirato. No es la primera vez que un turista hispano protagoniza uno de estos episodios: en 2017, una turista española recibió de vuelta su teléfono robado durante una excursión por el desierto tras contactar a la policía por correo electrónico; los agentes detuvieron al sospechoso y enviaron el dispositivo a su país de origen.
Los números respaldan la reputación. Según el Índice de Seguridad de Numbeo, la plataforma de datos urbanos más consultada a nivel global, los Emiratos Árabes Unidos ocuparon en 2025 el primer puesto mundial en seguridad, con una puntuación de 85,2 sobre 100. Dubái alcanzó 83,9, por encima de la mayoría de las grandes ciudades europeas y norteamericanas. El índice de criminalidad del país es de apenas 14,8, frente a valores superiores a 45 en Londres o 48 en Nueva York. El Ministerio del Interior emiratí reportó además una caída del crimen superior al 20% entre 2020 y 2024. Abu Dabi, la otra gran ciudad del país, encabeza el ranking de urbes más seguras del mundo por noveno año consecutivo.
Esa posición no es fruto de la casualidad sino de una política sostenida: inversión en tecnología de vigilancia —más de 300.000 cámaras cubren espacios públicos, transporte y zonas comerciales—, leyes de tolerancia cero frente a delitos graves y un modelo policial que, al menos en su proyección pública, pone el énfasis en la recuperación de bienes y la atención al ciudadano antes que en la represión. Para el viajero argentino que esta semana recuperó su riñonera, la diferencia fue tan concreta como tangible: todo lo que había perdido estaba ahí, intacto, esperándolo.
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