
El crecimiento del PIB de El Salvador, que alcanzó un 5.1% interanual en el tercer trimestre de 2025, figura entre los mayores avances recientes en América Central, aunque ya se observan señales de desaceleración, indica el último informe difundido por la financiera inglesa Emerging Finance (EMFI).
El Producto Interno Bruto de El Salvador acumuló un crecimiento del 3.9% interanual durante los primeros nueve meses de 2025, superando las expectativas iniciales. Este desempeño se atribuye principalmente a la fortaleza de la demanda interna, con la inversión como principal motor y un papel central del flujo de remesas, según el análisis de la financiera.
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El informe, con fecha del 11 de marzo de 2026, detalla que la inversión creció cerca de un 25% interanual, impulsada en particular por el sector de la construcción, que registró tasas sensiblemente superiores al promedio de la economía. El consumo privado también se mantuvo sólido, sostenido por el intenso flujo de remesas, que constituyó un componente esencial de la renta disponible de los hogares.
Desde la perspectiva sectorial, la construcción lideró el avance del PIB con un incremento del 27.1%, seguida por transporte y almacenamiento (9.7%), servicios financieros (6%), industria manufacturera (4.3%) y turismo (3.7%). En contraste, el consumo público cayó -3.3% interanual, como consecuencia de los recortes presupuestarios derivados de la política de consolidación fiscal implementada por el Gobierno.
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Primeros signos de desaceleración y aumento del déficit comercial al cierre de 2025
A pesar del impulso observado en el tercer trimestre, los indicadores de la actividad económica de alta frecuencia comenzaron a mostrar cierta moderación hacia el final del año. El Índice de Actividad Económica Mensual (IVAE) presentó una evolución volátil: tras crecer un 7.1% interanual en septiembre, descendió al 1.4% en octubre, repuntó al 4% en noviembre y cerró en torno al 2.6% en diciembre, destaca el reporte de la financiera.
La persistencia de un déficit comercial elevado y la previsión de una moderación en la expansión económica plantean incertidumbre sobre la sostenibilidad del crecimiento y evidencian el desafío de reducir la dependencia de las remesas y de impulsar tanto la inversión como las exportaciones en 2026, apunta EMFI.
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Las remesas se mantuvieron en niveles elevados, con un crecimiento interanual promedio del 16% en el segundo semestre de 2025, reflejando la reacción de los hogares ante la incertidumbre por las políticas de deportaciones en Estados Unidos. El restablecimiento de los vuelos de deportación provocó una desaceleración en el envío de dinero hacia el país.
El dinamismo de la demanda interna y la inversión impulsó las importaciones, ampliando el histórico déficit comercial. El saldo negativo mensual pasó de USD 791 millones en 2024 a USD 952 millones en 2025. Este aumento contrasta con las exportaciones, que aunque crecieron un 8.3% interanual a fines de 2025 y un 8.5% en enero de 2026, no lograron compensar el fuerte incremento de las compras externas, que subieron un 14.6% en diciembre antes de retroceder un -4.4% en enero.
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Perspectivas para 2026: retos para la inversión y el comercio
De acuerdo con el informe de EMFI, la economía salvadoreña cerraría 2025 con un crecimiento cercano al 3.6%, consistente con la ralentización del IVAE en el último trimestre. Mientras que para el primer trimestre de 2026 se anticipa un crecimiento interanual de entre 3% y 4%, mientras que el promedio anual se ubicaría en torno al 3.2%.
La desaceleración se explicaría, principalmente, por la estabilización de la demanda interna, en especial el consumo de los hogares y la inversión en construcción, que seguirían siendo los principales motores del crecimiento. El contexto preelectoral de 2027 podría influir en la evolución del gasto público y la inversión, según la financiera.
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El reporte subraya que la falta de un mayor impulso en la inversión privada y las dificultades persistentes del sector exportador constituyen los principales riesgos para el crecimiento, sobre todo si se reducen el consumo o los flujos externos, en particular las remesas.
Como posible paliativo, EMFI señala el nuevo acuerdo de comercio recíproco con Estados Unidos, que prevé una reducción de aranceles y mayor acceso al mercado estadounidense para productos salvadoreños, especialmente de los sectores textil, industrial y agrícola. Si estos beneficios se materializan, la economía local podría experimentar una recuperación gradual de las exportaciones a mediano plazo.
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