Las remesas familiares hacia El Salvador alcanzan récord histórico en 2025 con un incremento anual superior al 18 %

El volumen de envíos desde el exterior ascendió a casi 10,000 millones de dólares, consolidando su papel como principal fuente de divisas y reforzando la dependencia económica del país centroamericano

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Remesas desde el exterior alcanzaron
Remesas desde el exterior alcanzaron una cifra récord al cierre de 2025.

El crecimiento sostenido de las remesas familiares hacia El Salvador en 2025 ha marcado un récord histórico, situando a estos ingresos en una posición central para la economía del país y anticipando posibles cambios relevantes de cara a 2026.

Al cierre de diciembre de 2025, el monto acumulado de remesas que ingresó a El Salvador llegó a USD 9,987,91 millones, lo que supone un incremento de más de USD 1,500 millones en comparación con 2024, cuando el total fue de USD 8,479,70 millones, detalló el Banco Central de Reserva en su actualización de este martes.

Esta evolución refleja un aumento acumulado superior al 18 % para el periodo enero-noviembre de 2025 en relación al mismo lapso del año anterior, conforme a datos del BCR.

Durante 2024, los envíos mensuales oscilaron entre aproximadamente USD 600 y USD 850 millones, con picos en los meses de abril, mayo y diciembre. En 2025, la mayoría de los periodos superó el umbral de los USD 900 millones mensuales, consolidando la tendencia alcista en el ritmo de ingresos.

Estados Unidos principal emisor

En el año 2025, las remesas marcaron un récord histórico al representar el 27.67 % del Producto Interno Bruto (PIB) de El Salvador en el segundo trimestre.

Esta proporción constituye el nivel más elevado de las últimas tres décadas, lo que refleja cómo estos recursos de origen externo han pasado a ser un componente central en la estructura macroeconómica del país.

Estados Unidos se mantiene como el principal país de origen, generando el 91.6 % del total transferido por la diáspora, de acuerdo a datos del BCR.

Pese al avance cuantitativo, la proporción de remesas orientada a la inversión sigue siendo mínima en términos estructurales.

Según análisis recientes solo entre enero y septiembre de 2025, apenas el 1.1 % de las remesas —equivalentes a USD 81.6 millones— se destinaron a inversiones productivas, mientras que el 98.9 % restante se utilizó para consumo inmediato o cotidiano.

El panorama futuro, podría verse afectado por la nueva política fiscal en Estados Unidos.

Se trata de la imposición de un nuevo impuesto del 1% a las remesas en efectivo enviadas desde Estados Unidos —vigente a partir del 1 de enero de 2026— que podría desacelerar el crecimiento de estos flujos, que en los dos últimos años alcanzaron máximos sin precedentes.

Al cierre de 2025, se
Al cierre de 2025, se alcanzó un crecimiento del 18% respecto al mismo periodo del año anterior.

Aunque la propuesta original gravaba los envíos en efectivo con una tasa del 5 %, el texto aprobado estableció un cargo del 1 %.

Esta modificación busca incidir en patrones de transferencia y, aunque su impacto aún es incierto, expertos calculan que la dinámica de crecimiento continuo observada en 2024 y 2025 podría moderarse tras la entrada en vigor del gravamen.

Un pilar para la economía

El impacto de las remesas penetra con fuerza en la vida cotidiana. Según cifras recogidas por infobae.com, en 2024 el 26.4 % de los hogares salvadoreños dependía de estos envíos, con un promedio mensual recibido de $424.7 por remitente.

Otro dato relevante indica que para el 27.3 % de esos hogares, este dinero representa su única fuente de ingresos, lo que pone en relieve su papel en la garantía de la subsistencia para una parte considerable de la población.

El principal emisor de remesas
El principal emisor de remesas es Estados Unidos, nueve de cada diez salvadoreños que envían dinero viven en ese país.

El análisis territorial aporta otra arista al fenómeno. Según resalta revistas.ues.edu.sv, la concentración principal de remesas se sitúa en la zona central y oriental del país, destacando a los departamentos de San Salvador y San Miguel como los principales receptores.

Esta distribución territorial se explica por patrones migratorios históricos y la localización de familias que dependen sustancialmente de estos recursos.

En cuanto al destino de los fondos, la información recopilada por infobae.com indica que la mayor parte de las remesas se dedica a cubrir necesidades básicas: alimentación, vivienda, gastos de salud y educación.